sábado, octubre 05, 2013

Algún día encontraré una palabra.


Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y le de vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.

De Roberto Juarroz ( 5 de octubre de 1925 , Argentina muere el31 de marzo de 19950)


Roberto Juarroz fue uno de los poetas argentinos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Desde la publicación de su primera «Poesía vertical» (1958), le sucedieron otras doce en vida. Todos sus libros mantuvieron ese título al que solo añadía el ordinal, lo que supone una declaración de intenciones: profundizar en la poesía como una forma de pensamiento; no buscar la originalidad entendida como experimentos formales; huir de las modas y de la consideración de la poesía como un «arte» sometido al juicio y al aplauso del crítico. Su rigor extremo se manifiesta en la semejanza de cada uno de sus libros: similares símbolos, estilo y temas (el mundo, la realidad, la poesía, el hombre), siempre filosóficos, nunca anecdóticos, biográficos, históricos o sociales.


jueves, octubre 03, 2013

"La vida se detuvo un momento"

Detalle de las manos del monumento funerario 
a los amantes de Teruel, Juan de Ávalos

La costumbre domestica a las palabras y ahoga los recuerdos
muchas verdades quedarán ocultas, perdidas, sin nostalgias,
tantas  que no fueron dichas, tantos gestos,
tantos amores sin dueños, sin juramentos 
y el tiempo convirtió en gemidos, en besos, en pasiones
 y  un día se hicieron eternos
quedaron en papeles y en garabatos, en las teclas del computador
envueltos en las imágenes de los recuerdos.

Otros dirán, no hay amores eternos
y nunca se detendrán en el tiempo
ni sentirán los murmullos, los olores,
los colores de otros cielos.
La costumbre les borró los recuerdos
quedaron sin pasado, sin aromas, sin juramentos,

Nunca sabrán detener el tiempo, ni guardar los encuentros
entre aromas y azules, sin pedir permisos, sin jueces, sin testigos.

Que un día el amor detuvo el tiempo y ellos quedaron atrapados
y se hicieron eternos.

La vida se detuvo un momento...



miércoles, octubre 02, 2013

Sueños de una noche sin estrellas…


Hubo muchas veces en que las estrellas apagaban sus luces y el cielo se iba a dormir, entonces yo soñaba con fantasmas y aparecidos, que no es lo mismo, los aparecidos podían estar vivos y los fantasmas no, al menos esa era mi explicación de la niña asombrada que fui y sigo siendo, para diferenciarlos.

Recuerdo el día en que un aparecido me asustó con un fantasma y me metí dentro del closet y allí me encontró mi padre, pensando que yo lo hacía porque creía que él no me quería y me colmó de mimos y de besos, no le dije nada del fantasma para no romper el hechizo y el misterio y sentir que me abrazaba.

Mucho tiempo después supe que era el primo Ñico que con una sábana blanca y una vela hacía de fantasma y me asustaba en las noches sin estrellas y el campo era como la boca de un lobo, por lo menos eso decían, yo nunca le vi la boca a ningún lobo, un pariente de mi papa hace muchos años, yo no había nacido, se lo comió un lobo allá en Galicia, siempre pensé que por eso la familia cuando se refería a asuntos de miedos mencionaban la boca del lobo.

 Por mucho tiempo pensé que era un aporte de los Miguez al saber popular, cosas mías, vaya bobada, si hasta la vieja Ola lo decía y ella vino de Alemania, eso me desilusiono un poco, pero no bastó para que siguiera pensando en fantasmas y parecidos y guarde un recuerdo muy especial por mi primo Ñico que se me perdió un buen día por allá en Matanzas y nunca supe de él.

Cuando mis hijos eran pequeños les contaba que al primo se lo habían llevado los fantasmas porque de tanto imitalos se convirtió en uno de ellos, no sé si me lo creyeron, yo los dejé con esa fantasía porque no conocieron al tío-fantasma del que nunca más se ha sabido, seguro que  se lo comió un lobo pensaron ellos dentro de su mente infantil y mis cuentos y miedos que ellos de alguna forma heredaron de la mama acontecida y farandulera.

 Al cabo del tiempo vine a descubrir que algo le había ocurrido cuando lo del Mariel, que se ahogó en el Canal de la Florida, que se lo comió un tiburón… que se lo llevó una mala  corriente. Es la verdadera historia y no es fantasía, es una cruel realidad que ya mis hijos conocen muy bien.

♥ Entrada destacada

Imagina:

 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...