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Mostrando entradas de septiembre 29, 2013

Algún día encontraré una palabra.

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Algún día encontraré una palabra que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.
Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y le de vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.
De Roberto Juarroz ( 5 de octubre de 1925 , Argentina muere el31 de marzo de 19950)

Roberto Juarroz fue uno de los poetas argentinos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Desde la publicación de su primera «Poesía vertical» (1958), le sucedieron otras doce en vida. Todos sus libros mantuvieron ese título al que solo añadía el ordinal, lo que supone una declaración de intenciones: profundizar en la poesía como una forma de pensamiento; no buscar la originalidad entendida como …

"La vida se detuvo un momento"

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La costumbre domestica a las palabras y ahoga los recuerdos muchas verdades quedarán ocultas, perdidas, sin nostalgias, tantas  que no fueron dichas, tantos gestos, tantos amores sin dueños, sin juramentos  y el tiempo convirtió en gemidos, en besos, en pasiones  y  un día se hicieron eternos quedaron en papeles y en garabatos, en las teclas del computador envueltos en las imágenes de los recuerdos.
Otros dirán, no hay amores eternos y nunca se detendrán en el tiempo ni sentirán los murmullos, los olores, los colores de otros cielos. La costumbre les borró los recuerdos quedaron sin pasado, sin aromas, sin juramentos,
Nunca sabrán detener el tiempo, ni guardar los encuentros entre aromas y azules, sin pedir permisos, sin jueces, sin testigos.
Que un día el amor detuvo el tiempo y ellos quedaron atrapados y se hicieron eternos.
La vida se detuvo un momento...


Sueños de una noche sin estrellas…

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Hubo muchas veces en que las estrellas apagaban sus luces y el cielo se iba a dormir, entonces yo soñaba con fantasmas y aparecidos, que no es lo mismo, los aparecidos podían estar vivos y los fantasmas no, al menos esa era mi explicación de la niña asombrada que fui y sigo siendo, para diferenciarlos.

Recuerdo el día en que un aparecido me asustó con un fantasma y me metí dentro del closet y allí me encontró mi padre, pensando que yo lo hacía porque creía que él no me quería y me colmó de mimos y de besos, no le dije nada del fantasma para no romper el hechizo y el misterio y sentir que me abrazaba.

Mucho tiempo después supe que era el primo Ñico que con una sábana blanca y una vela hacía de fantasma y me asustaba en las noches sin estrellas y el campo era como la boca de un lobo, por lo menos eso decían, yo nunca le vi la boca a ningún lobo, un pariente de mi papa hace muchos años, yo no había nacido, se lo comió un lobo allá en Galicia, siempre pensé que por eso la familia cuando se …