sábado, enero 14, 2012

La cama vacía. Capítulos 1, 2 y 3

Egon Schiele 1890-1918

-Ah, disculpa, es que ando apurada, no te vi, figúrate me empujaron, yo te limpio la camisa…A ver, A ver…limpiecita…ya…pero eres mudo? ¿No dices nada?…ni las gracias? bueno…será otro día…. Disculpas...

De pronto sentí que alguien hablaba detrás de mi espalda…jajá…debe ser el tonto ese ¿que se habrá creído? y mire para otro lado. Insistía, la cantidad de personas y la algarabía de la guagua no me dejaba escuchar bien lo que quería decirme, me envalentoné, seguro ahora le toca disculparse a él y me volví entre coqueta y contrariada. Entonces lo vi, supe que era él, eran las 7.23 am del miércoles 31 de marzo, me miro y oí por primera vez su voz, no había reparado ni en sus ojos ni en su boca, seria después, muy a mi pesar ….
-Mira, llevas el pullover puesto al revés.
Respiré profundo, no, no, no podía ser que estuviera diciendo lo que acababa de oír, no... Pero siguió.
-Parece que se te cayó un arete.


Quería morirme de la rabia, pero lo miré más coqueta que rabiosa.
-Ah, sí, se me olvidó con el apuro y los niños, aquí lo traigo ¿Me ayuda a ponérmelo? Le dije para obligarlo a alguna escusa…
-Mejor te lo pones tú, aquí no se puede dar un paso.
Energúmeno, pretencioso, vanidoso, estúpido……dije para mis adentros, regalándole mi mejor sonrisa. …
Lo vi cuando se bajaba, bah…tanta importancia…ni alto era, y los ojos, de qué color los tendrá? Pero a la camisa no se le había caído el creyón de labios… sonreí con malicia...lo que le espera...
-Señores, déjenme salir, me quedoooo, alguien debió contestar…camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
 Dos paradas, Dios mío, llegaría tarde y por culpa de ese engreído, por suerte no tenía por qué encontrármelo más en mi camino. Crucé la calle y cogí otra guagua. Hacia el mismo recorrido de siempre por las estrechas calles de la Habana Vieja hasta el Pre José Martí, allí estaban mis alumnos esperando regados por los pasillos deseando que no llegara. Salí más tarde que nunca, tendría que pasar por casa de la China a ver si le quedaba arroz y me vendía unas libras, no tenía nada que llevar a la mesa para mí y mis hijos, por suerte, le quedaba y me vendió 10 libras, me fui tan feliz y pasé por la escuela a recoger a los niños...
-Mami, cómo te demoraste-decía Yamila.
- ¿Y tu hermano?....niña te estoy hablando ¿dónde está? Ah,se fue con Pavel a su casa a ver las palomas…
 Ay, Dios mío ¿Cuándo vendrá el padre de ustedes de Angola?


Capítulo 2 “El reencuentro”
Me levanté a la misma hora de siempre, la mañana convidaba para quedarse en casa, nublada y un ligero aire frío acompañado por unos rayitos tibios de sol se asomaban por la ventana, desperté a los niños.  Andando, andando se quita el frió.
Llegue a la parada como siempre atolondrada.
-El último, el último, nadie contesta ¿No hay último?
- De pronto una voz algo desconocida pero no del todo
-Aquí, aquí…No.no, no podía ser, él otra vez atravesado en mi camino, era mucho., demasiado., pero era él…
-¿Usted, no escuchaba mis gritos?
Perdona, estaba entretenido, no me di cuenta…ah, pero hoy trae el pullover bien puesto y los dos aretes., que bien…
-Si, así es porque es el mismo pullover y al quitármelo se volvió al revés y me salió derecho, mañana, si no lo cambio estará al revés…
Entonces fue cuando me fije en su sonrisa, en la blancura de sus dientes perfectos y el color café de sus ojos. Me le quede mirando fijamente hasta que termino dándose cuenta de mi insistencia al mirarlo.
- ¿Te sucede algo? ¿Te puedo ayudar?
-No, nada que se me olvidaba una cosa pero ya es tarde, nada…y lo mire de reojo, hoy lo veía guapo, hasta más alto y diría que simpático.
Muy interesante la teoría del pullover, un día al derecho y otro al revés ---se reía y se transformaba de tal manera ante mis ojos que hasta me olvidaba pasar a los niños la calle para su escuela.


Mami, mami…apúrate que vamos a llegar tarde…
-Si, sí, me guarda el turno, ahora vuelvo… Tuve que correr para no perder la guagua, por suerte él estaba allí y casi me tiene que cargar para poder entrar.


-Gracias, si no es por usted llego tarde otra vez al trabajo.
-Por qué usted hoy y no ayer, ayer me tuteabas…
No sabía que responderle…
-Esss que ayer casi no me había fijado en usted, sentí su risa, casi una carcajada, lo confieso me encantan los hombres cuando ríen y lo miré a mi antojo.
-Ya que te fijaste bien y ahora ¿Me ves más viejo? ¿Por ahí viene eso de usted?
Ahora la que me reía era yo…  Pensé en vengarme de lo que me hizo el primer día, lo confieso no pude, lo sentí atado a mi destino, había llegado para quedarse, muy a mi pesar

Capitulo 3 “La princesa”
-Vamos ¿Quién me da el beso primero? Y los dos corrían a mis brazos, yo lanzaba el veredicto fina ¡Empatados! Entonces salían corriendo tras de mí como dos angelitos traviesos.
-Pues, bañarse, tareas, TV y a dormir que mamita tiene que preparar clases...
Yamila siempre protestaba--Es muy aburrido.
-Nada de aburrido, hazle un favor a mami, ve y pregúntale a Juliana si me puede prestar cuatro huevos para una tortilla que cuando vengan yo se los pago...
--No, yo no voy, me da pena que vaya Javier, siempre me toca a mí.
Y saltaba el otro por allá.
-Para eso eres niña.
- Pero niño y esas ideas machistas ¿Quién te las metió en la cabezota?
-Nadie, pero yo nunca he visto a mi papa salir a pedir nada a los vecinos, siempre vas tú. No tuve respuesta y me hice la tonta.
-Nada, nada, está bien, voy a ir yo y se acabó.
Me di cuenta después que no educaba a mis hijos de la mejor manera y que tal vez él fuera el día de mañana desconsiderado con su pareja, no lo pensé en esos momentos porque lo mío era resolver la comida, vivía atropelladamente en el presente...
-¿Yami, terminaste la tarea?
-Me falta la de Matemáticas…
-¡Dios mío! ¿Cuándo vendrá ese hombre?
-Mami, que hombre, el de la guagua?
-¿Qué dices, Javier? ¿de quién hablas?
-Del de la guagua, al que le manchaste la camisa de creyón?
- Mira muchachito, no repitas mas eso nunca en tu vida, me oíste, ¿me oíste bien?
-Sí, si...

-Hablaba de papá, que nos hace mucha falta…, ahora a ver TV.



-Yo quiero los muñequitos y yo las aventuras.
-Y, yo dos televisores! pero como hay uno la vamos a sortear, ¿qué les parece? Y el que gane aunque haya ganado ayer, no importa, al que le tocó… le tocó…
-Entonces que la vea él, tiene mucha suerte, yo quiero un cuento.
-¡Ay Santa Teresita de Jesús, mándame un avión! Vamos, escoge uno del libro que te lo voy a leer...
-No, yo quiero que lo inventes tú.
-Bueno, ven a la cama, a ver si te quedas dormida.
-Había una vez, una princesa que no vivía en un palacio…
-Mami, todas las princesas viven en palacios… vira para atrás.


-No, nada de para atrás ésta no vive en un palacio, esta princesa es diferente porque es inventada, ¿me entiendes ahora?
-Un poquito ¿Qué le pasa a la princesa, mami?
-Casi no estaba escuchando a mi hija, mis ojos se cerraban ¿qué? ¿qué le pasó?
-Sí, mami que le pasó, porque a las princesas siempre les pasa algo.
-Si a está también...-mis ojos se cerraron del todo, sacudía la cabeza...se cerraban.
-Mami, despiértate, despiértate, que le paso a la princesa?
-La princesa...la princesa...la princesa...la prima...se murió, si se murió...se murió...iodo El llanto de mi hija me despertó.
-No hijita, el cuento no se ha acabado ahora llegan las hadas a salvarla, ya veras, mañana terminamos, ahora a dormir, salvaré a la princesa, lo juro, por la ley del canguro!
Y la risa volvía a sus labios.
-Javier ¿qué buscas, hijo?
-Tengo hambre.
- ¡Ay, ahora era eso lo que me faltaba! Mira te voy a dar el pan que le toca a tu papá, pero no lo digas a tu hermana, comételo aquí en la cocina, mientras yo leo una cosa.

Algunas palabras usadas:
----GUAGUA: para nosotros los cubanos significa ómnibus, bus

viernes, enero 13, 2012

jueves, enero 12, 2012

Comentarios a entrevistas realizadas por Armando de Armas.

Arturo González Dorado, en Cienfuegos, Cuba,
 en septiembre de 1971.
 Los avatares de un liberal, de Cienfuegos a Londres
Por Armando de Armas · Domingo, 30 de octubre de 2011
Llueve y por suerte no había leído la entrevista que consumí al estilo ingles, no al mejor como se acostumbra a decir pero desde mi apartamento de Miami, entre tecitos y galleticas, la pasé muy bien y la disfruté mucho. Como dijiste está fuera de liga, se unieron los dos entre preguntas que sacas de la manga y las respuestas que te ponen a levitar por la habitación ,conceptos que maneja con tanta seguridad , sinceramente me cuesta mucho pensar que este hombre haya nacido y se haya educado en un país totalitario como el mismo afirma Cuba es el riesgo de la rendición , de sucumbir a la desesperación , pero no sucumbe , flota y con la sencillez del hombre tocado por el don de la inteligencia analiza y predice . Felicidades, otro reto.


José Abreu Felipe, La Habana, 1947
Abreu Felippe o el instante que no cesa
 Por Armando de Armas · jueves, 1 de diciembre de 2011
Gracias por traernos a estos escritores que producen su obra basada en nuestra realidad, en Cuba creía que los temas de actualidad se habían agotado y teníamos que salir a buscarlos en otras épocas o en otros escenarios, gracias por tus fabulosas entrevistas, un saludo...




Una mujer inmersa en el mundo virtual
Por Armando de Armas · Domingo, 30 de octubre de 2011.
 Entrevistador y entrevistada van de la mano como si te halaran y estás a la expectativa de la próxima pregunta, la respuesta no se hace esperar y entras al mundo virtual, ese que cada día colma más nuestras vidas. Siempre aprendo de tus entrevistas, gracias por traer a esta mujer inteligente que me ha dicho algo muy especial esta tarde, entre muchas cosas y es que navegar por Internet es darle un sentido ilimitado al ser. Todo un reto. Un abrazo.


Idabell Rosales es promotora, productora,
 publicista y editora. Nació en La Habana, Cuba.
El caso Santiestebán, Leonardo Padura, Pablo Milanés y la represión a los intelectuales en Cuba hoy
 Por Armando de Armas · Domingo, 16 de octubre de 2011
Estos son ripios que aún quedan de la época dorada de la USSR, increíble que se sigan con estas puestas en escenas de un mundo caduco que solo existe en la mente calenturienta de los malévolos viejitos que desgobiernan desde La Habana, Cuba, para que no se olvide el mundo que aún quedan devotos fieles a la religión de la hoz y el martillo. Un saludo.
Ángel Santisteban, La Habana, 1966 Graduado 
de Dirección de Cine. En 1989
 ganó mención en el concurso Juan Rulfo,
 que convoca Radio Francia Internacional.

miércoles, enero 11, 2012

Juana Borrero, poetisa adolescente cubana del Modernismo.

Juana Borrero

No importa el tiempo para la eternidad, ella nació para dejar su huella en la poesía, en la pintura y en el amor loco y apasionado, primero por Julián del Casal, el tímido poeta de los mundos exóticos del Modernismo; después por el otro poeta, Pío Uhrbach, muerto en la guerra del 95...Sus negritos, "Los pilluelos", aquella pintura  que un día vi en un museo y descubrí que ella era la autora, me enamoraron ....tanta ternura, tanto color, una bella estampa de su mundo, de su época, de su vida breve ...cuanto nos dejó, dulce y pasional Juana Borrero...
Una carta de la apasionada adolescente a su amado Pío Uhrbach, un regalo para las personas enamoradas eternas del amor para las almas románticas que quedan en el mundo de hoy...


 "Los pilluelos" Museo de Bellas Artes, Cuba


Disfrútala.

Alma y vida mía, mi Carlos, mi amado; Voy a dormirme. Beso con anhelo infinito de besarte, tu retrato que tengo a la cabecera. Como de costumbre abro Gemelas. Hundo la cabeza entre sus páginas donde estás tú... donde está un pedazo de tu alma. Después me dormiré sugestionada por tu recuerdo ¿Soñaré contigo? ¡Ay si soñara! Cuando puedo soñar que te veo que me hablas, soy tan dichosa. Amanezco con el alma conmovida aún por la alegría intensa de haberte visto y es tan profunda la sensación de tu recuerdo que me siento feliz y contenta. Anoche me dormí muy tarde y muy triste ¿Por qué? No lo sé. Desde el domingo estoy en un estado de irritabilidad nerviosa que me hace sentir intensamente cualquier emoción por ligera que sea. Esta tarde he llorado de ver un lirio recién abierto destrozado por la lluvia. No puedo explicarme este estado de exaltación de mi sensibilidad. ¿Será que me has contagiado de tu extraño mal? Si así fuera me alegraría porque anhelo compartir tus penas y tus dolores. Por evitarte un sufrimiento moral o físico soy capaz de verter hasta la última gota de sangre. Verte sufrir es morir. Es el tormento más cruel para mi alma. La esperanza de hacerte dichoso es mi mejor consuelo cuando me asalta involuntaria la tristeza... Te adoro. Tú no lo sabes... ¡Todavía no lo sabes! Mi pasión es tan intensa como la tuya. Te amo con toda mi alma con toda mi alma y con toda mi alma. Mi universo está en ti. Cuando lo comprendas bien serás feliz. Te amo con un amor supremo que ha traspasado los límites de lo humano porque necesita espacio, el espacio inmenso de los horizontes espirituales.... Tú eres lo único que me conmueve. Patria, hogar, todo todo lo dejaré por seguirte. Donde tú estés estará mi cielo porque estarás tú. Es por esto que me desespera exaltándome hasta el delirio, la idea de que puedas algún día hastiarte de mí, de mi amor infinito. Sé que me amas. Lo sé y lo creo. Si no lo creyera pudiera llamarme verdaderamente desgraciada. Pero la convicción de tu amor me hace dichosa. Te adoro porque me amas y te idolatraría aunque me aborrecieras. Esta es la verdad. Contigo se anula mi inmenso orgullo porque contigo no soy más que alma y corazón. Alma y corazón que te adoran. Comprendo que estoy irremisiblemente ligada a tu alma por lazos inquebrantables. Tengo perfecta conciencia de que te idolatro. Siento que todas las potencias de mi espíritu están convertidas a esta pasión avasalladora. Te has adueñado totalmente de mi ser anímico y has penetrado hasta el rincón más oculto de mi espíritu. Has llegado a constituir mi existencia. Te adoro, te adoro! - Voy a dormirme. Son casi las doce. Dan en este momento. Tengo sueño y estoy fatigada. Ahora siento un enternecimiento súbito pensando en lo que me dijiste la otra noche de que te quería menos. Siento un anhelo inmenso de besarte. De besarte con apasionada vehemencia. De repetirte que te adoro, que soy tuya para siempre, que eres mi dueño y mí ensueño mi esposo y mi bardo. Te idolatro. Me encuentro sola y lloro. Dueño mío! Bésame para consolarme. Dime que me adores. 
Te besa tu Juana.

(leyendo sus cartas de amor)
A Juana Borrero.
Cintio Vitier¡Juana Ígnea ¡Isolda nuestra!
¿Quién eras?
¿Dónde estás?
Siento en tus cartas el olor
astralmente salvaje
de la carne de tu alma.
Tu alma fue tu carne. Por eso
no podías vivir.
Tu corazón fue tu atmósfera. Por eso
el amor en tu boca era la Zarza
ardiendo en el desierto.
Si la Otra murió quemada sin querer
tú tenías que quemarte de querer.
¿Qué querías tú?
Arder era tu sino.
Tu amor el fuego.
¡Eloísa, Julieta en una llama!
¡Juana en tu hoguera, sin más voces
que los sueños fatídicos cercándote,
sin más rey que una brasa en el desierto!
¡Ah, no puedo resistir
tu retrato de hurí fascinadora,
de brasa en agonía,
lirio tostado por el absoluto,
Madre imposible, Criolla del Espíritu!
¡El desmayo, el ensueño de la Fuerte!
¡Dominadora dominada por la flor de Titania!
¿Quién eras?
¿Dónde estás?

Virgen trágica, nombrada igual que Cuba
De la estirpe de Juan, el Águila de Patmos,
paloma tú de Cuba,
apocalíptico holocausto del amor
¡Ígnea! ¡Más que Isolda! ¡Juana!
¡Muerta en el arenal donde nací!
31 de mayo de 1964.



Julian del Casal

Ultima rima

Yo he soñado en mis lúgubres noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
con un beso de amor imposible
sin sed y sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Yo no quiero el deleite que enerva,
el deleite jadeante que abrasa,
y me causan hastío infinito
los labios sensuales que besan y manchan.

¡Oh, mi amado!, ¡mi amado imposible!
Mi novio soñado de dulce mirada,
cuando tú con tus labios me beses
bésame sin fuego, sin fiebre y sin ansias.

Dame el beso soñado en mis noches,
en mis noches tristes de penas y lágrimas,
que me deje una estrella en los labios

y un tenue perfume de nardo en el alma.



Apolo

Marmóreo, altivo, refulgente y bello,
corona de su rostro la dulzura,
cayendo en torno de su frente pura
en ondulados rizos sus cabellos.

Al enlazar mis brazos a su cuello
y al estrechar su espléndida hermosura,
anhelante de dicha y de ventura
la blanca frente con mis labios sello.

Contra su pecho inmóvil, apretada
adoré su belleza indiferente,
y al quererla animar, desesperada,

llevada por mi amante desvarío,
dejé mil besos de ternura ardiente
allí apagados sobre el mármol frío.


De Ultima rima.

(Carlos Pío Uhrbach)

Para que compasiva la recoja,
queda mi rima humilde en esta hoja
que ensueños melancólicos despierta;
brinda calor tu libro a mis difuntos
anhelos de pasión, guardando juntos
mis versos y los versos de la muerta!

Sólo el recuerdo del amor perdura!
Es mi estrofa ave herida, y se clausura
donde hallaron sus sueños dulce nido.
Ya, desdeñoso de mundana gloria,
quiero vivir con ella en tu memoria
o perderme con ella en el olvido!


Juana Borrero (1877-1896) – Poetisa modernista, nacida en Santos Suárez, LA Habana, Cuba se destacó en la pintura y poetisa, fue considerada una niña prodigio. Su padre, Esteban Borrero, fue un poeta y escritor de cuentos; su hermana, Dulce María Borrero,  una destacada poetisa por consiguiente, Juana creció en una atmósfera artística y literaria, en medio de reuniones y círculos literarios al cual concurrían otros escritores como Carlos y Federico Uhrbach, así como Julián del Casal. En su juventud, Juana tomó lecciones de pintura en la famosa Academia de Bellas Artes de San Alejandro con el destacado pintor cubano del siglo XIX, Armando Menocal. Conoció  José Martí en velada en su honor en Chickering Hall en Nueva York.

Además de valiosas pinturas y dibujos que le sobrevivieron, dejó un extenso epistolario el cual fue publicado en La Habana, en dos volúmenes, entre 1966 y 1966. Estas cartas tuvieron su origen en la relación romántica entre Juana Borrero y Carlos Pio Uhrbach, la cual, debido a la oposición de Esteban, el padre de Juana, tuvo que ser llevada a cabo a través de un intercambio epistolar secreto.

En 1895, debido a que Esteban se hallaba involucrado con la causa revolucionaria, los Borreros se vieron forzados a emigrar a los Estados Unidos. En Cayo Hueso donde se asentó la familia, murió Juana el 9 de marzo de 1896 a los 18 años. A las puertas de la muerte y ya casi sin fuerzas para escribir, ella dictó los versos de su “Última rima”, la cual se convertiría de hecho en su último poema. Es una de las figuras más fascinantes del modernismo Hispano-Americano

A lo lejos descubro la palabra soledad.





Deambulo por  la calles de los recuerdos donde tantas veces escuché tu voz entre las luces escapadas de la pantalla de cielo. Ya no escucho la danza de los elefantes ni el murmullo de las rosas.
 Camino a prisa, tengo miedo de los ecos escondidos en los ecos de los ecos, que  regresen las promesas que rompimos cuando lentamente agonizaban  las alondras que nos anunciaban el paso de las horas.
Los besos y las caricias se iban calle abajo en busca de otros brazos, de otros espacios… de otro amor…
 Ya no están  las conversaciones, se apagaron las voces de las tardes que nos traían el ruido del claxon de los coches que buscaban al mar.
Estoy triste por el pétalo que perdí en el bolso del caballero de los bigotes que sintió pena y me regaló otra flor
 A lo lejos descubro la palabra soledad en el rostro  de los beduinos que nos siguieron la  noche en que nunca amaneció,
 Siento  los pasos de los fantasmas de laser que dibujaron sus muecas en mi laptop, me acurruco y solo escucho sus voces huecas, metálicas, amarillas....
 Te busco y solo veo tu voz…  te llamo y solo el eco de los ecos me responde…

martes, enero 10, 2012

Dos cuentos de Pedro Merino.

arcodereflejos.blogspot.com

 Graduado en Ciencias Bibliotecarias por la Universidad de La Habana en 1994. Su primer libro publicado fue el Premio de Novela Breve Juan March 2003 en España con Operación ¨Fula¨. También ha publicado Pan con tomates verdes: cuentos (,EE.UU, 2010), El pescador y la cámara: cuentos ( EE.UU, 2011), y La laguna roja: cuentos ( EE.UU, 2011). El cuño (EE.UU 2011), El caso Jimaguas (EE.UU 2011), entre otras novelas. Es autor de una serie policial donde intervienen los personajes del capitán Veitía y su ayudante Rodríguez.



El sobre amarillo (cuento)

autor: Pedro Merino

Camino derecho. La vista recta guía mi intuición. Me gusta mi trabajo, pero a veces las personas no comprenden que tengo que cumplir con mi deber.
Paso una cuadra. Cruzo la calle. La dirección es Desamparado 5678 00. Los ceros deben sobrar, aunque los de la izquierda son los que no valen, porque he visto una enumeración de cuatro dígitos... Doblo a la derecha. Llegué.
Empujo el portón y a ambos lados, hileras de puertas de madera cerradas y ventanas arriba, casi abiertas, me incitan a pasar por en medio de tendederas, unas al alcance de mi estatura, otras levantadas con una vara.
—¡Roberto Menéndez! –grito–. ¿Es Roberto... sí?
Una mano sale de entre las hojas de una puerta y me indica hacia el fondo.

Mis zapatos son los primeros en humedecerse por un salidero albañal. Aprovecho para revisar en la mochila demás nombres y apellidos, a ver cuál de ellos se encuentran en casa. Paso una puerta que tiene un ojo gigante. Otra puerta pintada esboza una lengua con un puñal en el centro que la inmoviliza. Avanzo. Entreveo en el piso un plato con dulces y frutas, para un santo, y pienso que si fuera un guayabito me diera un gran banquete. El orine y la mierda hacen que me tape la nariz con el pañuelo.
Los vecinos de enfrente casi se vuelven locos. Me ven y no me preguntan lo que no entienden.
¡Le llegó, le llegó la salida!, gritan extasiados por la vecindad.
Unos brazos abren la empotrada puerta de hierro y cristal:
—A quién busca.
—A Roberto...
Me interrumpen los conciudadanos.
¡Ya tú ves que todo llega en la vida!, irrumpe una vozarrona. ¡Te llegó el bombo, Robectico, el sorteo de emigración!, ¿no te lo dije?
—Espérense, señores.
Calmo al gentío.
—Esto es...
Ocvídate, broe, ¿qué bolá con mi aché?, me dice otro con cara de yo-no-sé. ¿A mí me llegó también?
—Mi hermano, esto es...
Me interrumpen otra vez.
Todavía no he sacado los sobres amarillos y me van a regalar un vaso con algo líquido. Sin inspeccionarlo me lo trago como medicina. Para mí es mejor que el café. Me manda a pasar sin señalarme un asiento. Sin embargo, Roberto... Robertico no está seguro y me pregunta:
—¿Qué traes ahí, muchachón?
—Ah, usté es ... Robeeerto Menéndeeez.
Le respondo con eco y humorismo.
—¡Ño! –cierra los ojos.
Me ha cambiado la cara al ver la notificación.
—Compadre –dice Roberto–, pero si es... el agua.
¡¿El cobrador del agua?! , se sorprende un vecino.
—No, yo soy...
¡El gas! ¿Usté viene a “cortarlo”?, me pregunta la mujer de Robertico.
—¡Nooo! –grita Roberto–. ¡No es el gas ni el agua... es la luz, coño!
—Sí.

Ya me descubrieron.
—Yo soy el inspector.
Observo que el billete verde que me iba a regalar de propina lo ha retirado.
—Mire, cálmese, es que a usté se le advirtió respecto al fraude eléctrico, o sea, el tomar corriente que no es suya, y este sobre amarillo, esteee, aquí dentro está la citación para el Tribunal de Justicia. Bueno, familia, chao... y gracias por el “veneno”.
—¡Suéltale el perro, coño... suéltalo!
Me despetronco a correr. Resbalo por un patiñero cerca del portón. No tengo con qué limpiarme y escucho: ¡Pero si estaba vestido como un cartero!, cuando el jau-jau sin bozal viene hacia mí. Cierro de un portazo y quedo en la calle como hace un rato y pienso que hoy no cumpliré con mi deber... qué alivio. Al fin. Get out!

Nota: publicado en la revista Extramuros, La Habana, 2005


LOS INCULPADOS (cuento), de Pedro Merino

Autor: Pedro Merino

I

Fuera del perímetro de la Unidad Militar, un civil rondaba. Se aproximaba a la cerca. Veía por los agujeros la despensa, al lado del comedor. Hacía varias semanas esperaba un cargamento de latas de carne rusa. Aquel día observó que sacaban latas mohosas. Las trasladarían hacia un pozo ciego, donde las incinerarían. Muchos años guardadas para tiempo de guerra. El oficial responsable confundió la fecha de vencimiento. No le dio curso a tiempo para renovarlas por el nuevo surtido.
El civil se ocultó en la manigua. Dio vueltas por los caseríos. Se preparaba para la ocasión, mientras escuchaba las voces de los militares. Esperaría el horario de la comida. Más tarde el comedor quedaría desierto. Sólo la posta: el vigía que pensaba en la calle, contaba las estrellas, chiflaba. Tal vez encendería un cigarro después que pasara el oficial de recorrido. Miraría entre la oscuridad, sin miedo, con el fusil diagonalmente recostado al abdomen. Nadie se atrevería a cruzar el sector que custodiaba. Lo acabaría con los proyectiles fosforescentes que ubicaban la dirección del objetivo en la noche.

II

A lo lejos una música inundaba las orejas de los reclutas. Llegaba desde los caseríos. A paso camino se llevaba la misma distancia entre soldados y a dos filas en ambos extremos de la calle que los dirigía hacia la Comandancia de la Guardia, un sargento instructor al mando de la guardia entrante daba la voz de: ¡Deten...gan...paso!...¡Descansen...rompan!...¡¡fila!!
Los primeros postas habían remplazado a los últimos de la guardia saliente. Los venticinco postas lo componían reclutas nuevos (podríos) y reclutas viejos (los de El Tiempo). Kendry Silva estrenaba su fusil AKM. El uniforme le quedaba como a un maniquí. Miraba el arma. Se acordaba de los juguetes, el día de los Reyes Magos. Aunque incómodo no extrañaba la vida civil: quería la militar al principio. Dejó de escucharse la música. Le tocaría la posta del comedor.
Bueno, caballeros, decía un recluta, psss...silencio que va a hablar El Tiempo. A los podríos, ¡atención! : no quiero jueguito con el AKM. El seguro puesto y el cañón hacia abajo.
Eran cinco postas ubicadas en lugares estratégicos. La noche era una tiniebla con brillitos en el cielo. En el campo las penumbras descubrían las postas. Los albergues pernoctaban como sepulcros.

III

Un civil regresaba con otro. Musitaban agachados en el hierbazal. El resplandor de la luna los envolvía de un mismo color. Parecían camaleones nocturnos. Afincaban las jabas. Se ajustaban los cordones. Esperaban el cambio de postas por la esquina del comedor. Las luces de su interior, semejante a linternas, los beneficiaría en la penetración.
Viene el cambio; no te muevas, le decía, que es un chamacón. ¿El cocinero no te engañó... descargaron hoy? Por si las moscas, lo comprobé.
Los nervios eran una soga tensa. Las miradas, de lechuza en cautela. A penas una voz levantada, un ruido por el matorral, estorbaría a la sorpresa.
Los civiles esperaron que el recluta se entretuviera. Imaginaba en la oscuridad la época del Pre, las fiestas, las muchachas, y los amigos. Entre la imaginación y la oscuridad, dos siluetas se arrastraban. Gateaban por el césped. Bordeaban las luces exteriores. Arriba, una ventanilla era el túnel para el más flaco.
Están al lado del cuarto frío, pensaba. Las latas vencidas cuáles son... ¿aquéllas? Kendry Silva empezó a chapotear las botas en un charquito de la acera. El calzado le molestaba. El civil que estaba en el pasillo abrió más los ojos y observó a los lados. Dio unos toquecitos con el dedo de en medio en la puerta. El de dentro dejó de pensar, mientras acomodaba las latas en las jabas. Fue hasta la puerta y miró a la ventanilla. Estaba alta. Colocó unos cajones de madera y subió con una jaba. Siseó con los labios. Sacó la jaba por la ventanilla: afuera la receptaba el otro.

IV

Dos de las postas, custodiadas por podríos, habían acordado disparar hacia el cielo para formar una atmósfera agitada por la Unidad. Para distraerse.
Al sonar el primero, el segundo, en otra dirección, dio a entender que había intrusos entre la granja de pollos y los albergues. Después se escucharon ráfagas de tiros.
La posta del comedor estaba a más de cien metros. El sargento instructor fue despertado por el Oficial de
Guardia, quien estaba al mando de la Unidad.
Salgento, ¿qué lo que pasa?
—Voy con el grupo de retén hacia allá, capitán.
—No me folmen cabecita e playa. Mira a vel la  po´ta de la granja e pollo, ¿oyó?
El sargento partió con cinco reclutas hacia las postas del tiroteo. Un silencio sometió a la posta de los albergues; pero de las literas se escucharon blasfemias. El sueño entorpecido. Las clases de política del día anterior. La marchadera por la noche y ahora los disparos.

V

Siseó otra vez. Dejó caer la jaba: el de afuera la capturó sin incidentes. A los pocos segundos los civiles cargaron la mercancía. Por el mismo lugar donde entraron, saldrían.
De repente los disparos. Se miraron. Caminaron a prisa. Un calambre les subió al pecho. Las piernas se le doblaron. Acuclillados no concebían qué había sucedido. Los pollos, hay líos en la granja, pensaron, hay que salir por el aire, ¿junto con las balas?
Uno de los civiles era reservista. Hace años en una movilización supo que el peine de un AKM portaba treinta proyectiles. Cada cinco balas ordinarias hay una trazadora: las ordinarias abren un a g u j e r i t o; pero las trazadoras desprenden miembros, el brazo junto con el hombro y son capaces de perforar una pared de concreto.
Se lo contó al camarada. No lo quería creer. Trataron de orientarse al salir de las sombras del comedor. La fuga debía ser más lenta. Eran invisibles, pero palpables. El tiroteo: a ráfagas.
Los albergues se despertaban. Los amodorridos reclutas insultaban a los dioses. Las balas siseaban por las oscuridades.
Un civil soltó la jaba. Levantó el tronco. Corrió hacia una plancha de zinc que alertaba por afuera: NO PASE ZONA MILITAR. Kendry Silva, a pesar de haber oído los disparos, se entretenía en los recuerdos de la beca, las fiestas, las parejas, las piernas de un amor. Se desabotonó la portañuela y... Notó como si se le desglosara la vista. Unas llamas de la ilusión. Vio que la fantasía se movía.
—¡Alto!...¡Alto, quién va...!... ¡Alto o disparo!
Soltó un rafagazo que reventó una loma de tierra. Las piedrecitas le saltaron al rostro. Volaron muchos metros. El fango compactado se transformó en un fardo de niebla. Mantenía el fusil inclinado. No veía de un ojo. El cañón del AKM eyaculaba entre el sector de la posta del comedor y la posta de las oficinas de los oficiales.

El sargento instructor escuchó el eco a su espalda y sacó la pistola:
—Ustedes dos, síganme. Rodríguez, te quedas al frente; vean qué sucedió...
Los civiles corrían por el césped. El ex recluta no había soltado la jaba. Logró desplegarse en dirección a un hueco de la cerca. Kendry Silva gritaba como si estuviera en una sala de operación. Invocaba a la madre, a los hermanos. Corría a la redonda y tropezaba con los accidentes del terreno sin soltar el fusil.
El sargento y los dos reclutas llamaron a Kendry y no respondió. Escucharon aflicciones en la oscuridad. Lo agarramos, dijo el sargento al enfundar la pistola. Kendry Silva apuntó el fusil hacia la cerca. Miró con el ojo sano y apretó el gatillo: le despedazó el mocasín a un civil. Viró el cañón...
Los militares comenzaron a dispararle a una silueta por la cerca. En medio del césped otra silueta se levantó; sin embargo, volvió a caerse y se retorció en la hierba.
Cesaron los disparos. Un recluta encontró al afligido. Kendry no deliraba y sentía frialdad.
¡Sargento...no es...se nos va!, confirmó uno de los reclutas. ¡Me caso endiezcabrón, coño, se lamentó el sargento, ahora sí me cagué!

VI

SARGENTO INSTRUCTOR:
/Yo no fui/.../Pasé mi preparación táctica en El Cacho y estuve en Angola/... /Cuando sentí los segundos rafagazos/.../Dividí al grupo y me fui con dos soldados/.../De verdad que no vi a nadie/.../Bueno, agarramos a un civil/.../Había soldados que hacían guardia por primera vez/.../Sí, pero el muerto no es mío/.../Era Kendry y tenía un agujerito por la espalda. De mi pistola no salió/.../De los cinco postas, dos eran soldados viejos/.

RETÉN 1:
/Ni yo tampoco/.../Del llamado 21/.../A mí no me orina nadie, caballeros, la mierda no es mía, qué va, deja éso/.../Disparé porque me dispararon/.../¿Eh?, un fuego cruzado...era de noche, no veía/ .../Yo sí cumplí con el reglamento/.../Na‛, na‛, los proyectiles del AKM abren un hueco más grande/.../Me picaron al lado/.../Hice fuego también/.

RETÉN 2:
/Nunca había cogido un arma a no ser en las prácticas/.../Del llamado 23/.../Era mi amigo/.../Fuimos compañeros de estudios/... /Yo no sé... fue tan rápido/.../Es que, antes de la guardia, yo escuché a dos de mi llamado que iban a formar un tiroteo pa joder/ .../Sentí las balas próximas.../.../Ibamos los tres pegados a la cerca, usté sabe/.../Yo no quería, oficial, yo no quería tirarle... ¡pero me obligó!/



Los enjuiciados esperaban el resultado de la autopsia. Pensaban en la noche anterior. Reían de veras. Contemplaban el rostro de los familiares por un cristal. Sudaban debajo del brazo. Se levantaban. De un lado a otro caminaban. Se detenían. En la quietud física había un movimiento mental.
Jugaban dominó. Todos contra todos, porque no hacían las dos parejas. Cuando uno se pasaba con ficha, el siguiente también. Si la ficha no coincidía, el de atrás no le rectificaba, aunque viera el error.
El forense contemplaba a una baja más. Un soldado menos que no enfrentaría a los americanos. Un joven que no llegó a ser viejo. Extraía el proyectil del pulmón: hemorragia interna. Se lo pasaba al experto en balística. Lo examinaba.
Descolgó el manófono. Un timbrazo desde el Hospital Militar remolineaba en el oído del Oficial de Guardia. Se levantó y miró a través del cristal. Vio que jugaban dominó...
No poedo creerlo, salgento. Do saño e privación e libertá: salió e tu   pi´tola.
Publicado por Arcos de Reflejos en miércoles, septiembre 01, 2010 



lunes, enero 09, 2012

Jaime Gil Biedma ...

 "Amor más poderoso que la vida"

La misma calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.

La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.

La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.

Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...


"Contra Jaime Gil de Biedma."

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo no supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!



 ¿Fue posible que yo no te supiera...

¿Fue posible que yo no te supiera
cerca de mí, perdido en las miradas?

Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.

Si apareciendo entonces
me hubieras revelado
el país verdadero en que habitabas!

Pero pasaste
como un Dios destruido.

Sola, después, de lo negro surgía
tu mirada.



"Mañana de ayer, de hoy"

Es la lluvia sobre el mar.
En la abierta ventana,
contemplándola, descansas
la sien en el cristal.
Imagen de unos segundos,
quieto en el contraluz
tu cuerpo distinto, aún
de la noche desnudo.
Y te vuelves hacia mí,
sonriéndome. Yo pienso
en cómo ha pasado el tiempo,
y te recuerdo así.


"No volveré a ser joven"

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

"Poemas póstumos" 1968



Jaime Gil de Biedma.

Poeta español nacido en Barcelona en 1929, en el seno de una familia de la alta burguesía.
Inició sus estudios de Derecho en Barcelona y los continuó en Salamanca, por cuya universidad se licenció.
Su poesía, de tono elegíaco, enlaza con la de Vallejo, Antonio Machado y con el delicado erotismo de Cernuda.
Aunque su obra no es muy extensa, es una de las que más influencia ha ejercido en las generaciones recientes.
Su primer libro, «Según sentencia del tiempo», se publicó en 1953, seguida de «Compañeros de viaje» en1959,
«En favor de Venus» en 1965, «Moralidades» en1966, «Poemas póstumos» en1968, «Las personas del verbo» en 1975
y 1982, donde recoge su poesía hasta esas fechas. Escribió agudos ensayos literarios, y después de su muerte se editó
un diario suyo, «Retrato del artista».
Murió en Barcelona en 1990.

domingo, enero 08, 2012

“La cama vacía” Novela corta basada en la Guerra de Angola.

A manera de prólogo.
Quise ver la guerra desde la ciudad...desde la fragilidad de un ser humano: Yamila, mi protagonista... pero la ciudad se ensombrecía, de pronto se convierte en un nuevo personaje que rugía, pataleaba y nos mostraba su cara mas fea y fue cuando toqué un tema muy sórdido, muy sensible a todos los cubanos, la embajada del Perú, el éxodo por el Mariel y la astucia malévola del gobernante que cuando se vio en la picota pública actúo al modo de los nazis cuando los judíos, esos actos de repudio rememoraban aquellos funestos acontecimientos pero mezclados en esos acontecimientos viven los protagonistas y tienen que jugar su rol, a cada cual le tocó uno, veamos próximos capítulos .

Como siempre no pude dejar fuera el amor,  la inocencia de los niños, las carencias de mis personajes, la necesidad de suplir y buscar la felicidad a toda costa ya sea en los atardeceres donde los amantes se esconden en sus cuevas para el disfrute del placer o los niños jugando a los escondidos y haciendo preguntas a la que los padres no encontraban respuestas por la doble moral y el miedo. En fin la vida que no se detiene y como fantasmas protagonistas pasamos, pero hay que seguir, descubriendo día a día que estamos frente a una Revolución  esquizoide y nos vimos cara a cara con la triste realidad... 
Es el discurrir del tiempo, es la conciencia de los protagonistas porque Yamila está allí en medio del acto de repudio tiene que actuar, se pone sus espejuelos,  algo impredecible, defectillos  humanos que en ella es un rasgo que a veces esconde con sus espejuelos. es un personaje sacado de la realidad, está en medio de una situación desconocida para ella porque ningún cubano suponía hasta dónde llegarían los espeluznantes actos de repudio y debe defender a su soldado, tiene espacios vacíos, su sumisión es al amor, no puede escapar, la vida le ha jugado mal y como una gata sin gato saca a veces las uñas… Pide perdón al mar, no tiene otro altar…”vive su parte de infierno habanero cosecha de años 80”…  Desde la ciudad rota los amantes buscan sus nidos de amor, no todo es llanto, la vida se nos ofrece en todos sus matices.


  Capitulo 13
La Habana nos mostraba su sonrisa rota... casi una mueca.

 La ciudad ya no era cómplice de amantes y de besos, ya no nos saludaba con su sonrisa habitual, su rostro se había ensombrecido y ahora nos regalaba una mueca de miedo…de horror.
Cuando llegué a la guagua que nos conduciría a la casa de Olguita, no todos estaban y Maritza Gómez tenia la lista, iba tachando según fuéramos llegando, cuando me vio, me llamó aparte.
----Yami, Yami ----Era mi amiga y le habían dado tan fea tarea, le podía tocar a cualquiera, eso era así, precisamente para ir comprometiéndonos a todos.
----Mi amiga, yo me alegro que vinieras porque tú lo sabes ,la Nancy la tiene cogida contigo ,no es un secreto y dijo en todo el PRE que si hoy no te veía aquí…bueno , tú lo sabes, te iban a botar y Javier se iba enterar de todo…Ay, mi amiga y ella lo hace, tú sabes la clase de hp que es....nada, nosotras tratamos de avisarle a Olguita y a lo mejor ni allá adentro está, así que tú ,tranquila, grita como todo el mundo porque tienes los ojos de ella arriba, te dejo siguen llegando la gente.
----Mira, Mary, a mí no me preocupa tanto que me boten, lo que no quiero que Javier salga perjudicado y le vayan con chismes a Angola, lo conozco y te digo que hasta aquí no para.
----Yami como te quiere ese hombre, si alguien me quisiera de ese modo, le hacía un altar---decía que se iba y no lo hacía, quería sacarme de Ale, porque mala gente no era, pero chismosa…Ay, hasta el cielo.
Al fin todos ya habíamos subido a la guagua, mí corazón lloraba, saqué mis espejuelos oscuros para que no descubrieran mis lagrimas, Dios mio, que iba a hacer... asomé la cabeza por la ventanilla...me escondí ...el espectáculo era alucinante , nunca mi pobre ciudad me dolió tanto… nunca le conocí en esos harapos, grupos por donde quiera, casas cercadas, maltratos físicos, malas palabras, no existía el más elemental respeto por nada, turbas organizadas por el Gobierno, todos de pulóver blancos o rojos, un espectáculo de barbarie donde la chusma se destacaba porque en esos momentos los verdaderos miserables salían a las calles a esgrimir cualquier instrumento tan solo para ocasionar daño a los llamados escorias, la historia se encargaría de mostrarnos quienes fueron la verdadera escoria de aquellos negros días que estremecieron las columnas y las calles de la ciudad que siempre nos sonreía hasta en sus malos momentos ahora le tocaba llorar, yo vi sus lágrimas.
Salí de aquel infierno y recorrí toda La Habana Vieja sin advertir la presencia de nadie, iba sola en la desolación mas absoluta , pensarían los que me vieron pasar, es un fantasma que ha perdido el rumbo... ni siquiera mis pensamientos me acompañaban era una autómata, necesitaba no pensar, caminar, caminar para darle paso a un llanto sin sollozos. Si acaso tropezaba con alguien me paralizaba y seguía sin detener la mirada, así hasta llegar al mar, me le acerqué y al contacto con sus olas, sentí miedo… siempre se lo he tenido, vi como me miraba, me regañaba ... sentí sus bramidos...  lloraba y le pedí perdón ...
De pronto me acordé de mis hijos, estaban con mis padres, tendría que ir por ellos, como los miraría, cuando algún día les contara… pensaran ---la mama se ha vuelto mala---Seguí caminando y me acorde que Ale me estaría esperando frente a la Giraldilla, para entregarle la carta y romper para siempre nuestra relación, después supe que había escogido el peor de todos los días, pero en esos momentos no pensaba en nada, mi mente estaba enlutada y sombría.
Cuando divise a Ale parado en la esquina, las sonrisas que se escondían en todos los recovecos de mi alma, salieron a darle la bienvenida, descubrí la necesidad de tenerlo a mi lado...lo amaba, no era un capricho, ni apagar el fuego que se había detenido desde que Javier se fue a la guerra, lo miraba y mientras se me acercaba, Dios mío… mi mente comenzó a nublarse con el pensamiento del regreso de Javier. Era como si dos personas estuvieran ocupando un mismo lugar en aquellos momentos, frente ,tenia a un hombre de carne y hueso al que deseaba… allá ,lejos en un frente de batalla estaba el otro ,jugándose la vida por caprichos de malos cubanos que lo enviaron a esa guerra para satisfacer su prepotencia y sus ansias de poder .Miraba a Ale que desde la acera me mimaba con su mejor sonrisa y por momentos solo la imagen de Javier me llegaba y en la medida que se acercaba todos los sentidos querían escapar... dejarme sola, vacía frente a aquel hombre guapo que por mi se derretía…Luché contra el fantasma de Javier... lo hice a un lado y corrí a los brazos de Ale que me abrazaba y mordía mis labios, deseos escondidos, bien guardados por días de espera se atropellaron y rompieron los vitrales invisibles que nos separaban.
Fueron fugaces momentos en que nos dimos cuenta que nuestras vidas estaban marcadas por el destino, era el ser perfecto el que me hubiera inventado, el que me fabricaría… Me miraba sus ojos besaban mis labios, retozaban malcriados en todos mis rincones…hablábamos un lenguaje de silencios y pasiones. Me traía flores silvestres, versos viejos apretujados en los bolsillos, con algo siempre se aparecía, un periódico viejo en forma de un barquito de papel…esas pequeñas cosas que nos llenan de colores la existencia, mis regalos favoritos y una flor.
En un improvisado escondrijo nos ocultamos de los curiosos y de los que gritaban…pero la ciudad estaba en estado de emergencia, se sentían los bullicios, los grupos organizados para actos de repudio de alguno que había hecho publica su salida del país, las contradicciones estaban por las calles y en boca de todos, por un lado el gobierno incitaba a la población a que se fuera aquel que no estuviera de acuerdo y por otro mandaban a los grupos organizados que golpearan y apedrearan las casas, colocándoles letreros . En medio del estado de sitio y de la brutalidad de algunos, los enamorados buscan un refugio para esconder su amor…ironías del destino…
Nos habíamos quedado mudos, las palabras se escapaban cuando al fin dócil regresaron, las primeras en forma de dulces gemidos del amor y del placer…. cuantas cosas nos dijimos cuando pasaron los minutos mágicos y se desataron nuestras voces.
----Eres esa mujer que todos los hombres deseamos…la que buscamos y llegamos a pensar que no existe hasta que nos encontramos en cualquier lugar ,a cualquier hora a alguien y apareces tú---Mientras Ale decía estas cosas, lo bañaba de besos, no quedó nada por besar... y Ale no paraba de hablar. Cuanto nos acariciamos, como insaciables hambrientos hacíamos el amor…Me olvidé de mi traición , quería aquellos momentos…eran míos , los retendría para siempre en mis lugares secretos ,en los más audaces y traviesos, quedarían ahí en mis aniversarios, no ,no los borraría nunca…aunque tuviera que compartirlos con otros recuerdos.
Muchos años después cuando los muertos regresaban de Angola recordaría aquellos días sombríos y todo se me mezclaba como en escenas de una película que comienza por el final… allí estaban Ale y Javier…Javier regresando para siempre…

Coding: 1007026724988
Fecha 02-jul-2010 21:08 UTC
“La cama vacía”


♥ Entrada destacada

Imagina:

 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...