viernes, agosto 19, 2016

Parodiando a mis amigos: Haydeecita De Pereda.

Haydeecita De Pereda de La Habana, Cuba.
 Actualmente reside en Nevada, Estados Unidos.


Amanecí leyendo a mis amigos de facebook, hoy 19 de agosto del 2016, tropecé enseguida con este poema de Haydeecita, mi amiga hace ya 6 anos, me encanto, como me pasa siempre.

Su juego de palabras y de conceptos con el tiempo, me detuvo, siempre el tiempo, escurridizo y bribón que con una mano nos acaricia y la con la otra  nos golpea se cruza en su poesía y en mi vida, ella coge el toro por los cuernos y logra eternizarlo en el recuerdo de su amado que siempre vivirá en sus sentimientos y no dejara de verlo nunca, ahi permanecerá en sus recuerdos, lo hará eterno y congelado en el tiempo, bella imagen poética, del ser amado atrapado por el amor eterno y enjaulado para siempre en sus versos.

Hermosa fantasía donde el amor vence al tiempo...

 Amanecí en sus versos y como ella me fui tras el tiempo tratando de cazarlo y enjaulado, ella lo consiguió, yo sigo tras él.

Inquisitiva  cuando se pregunta:

¿Por qué aquí no pasa el tiempo?
(Y sus versos le contestaron)
"..................................
porque te traía conmigo
envuelto en mi sentimiento.
...........................................
y parece que no pasa,
porque siempre te estoy viendo.

Poema:

"Hoy me levanté en silencio
no quise despertar al sueño,
porque te traía conmigo
envuelto en mi sentimiento.
Como me duele hoy el tiempo
que se quedó en mi recuerdo,
y parece que no pasa,
porque siempre te estoy viendo.
No importa si estoy dormida
despierta, o si es un sueño,
porque aquí en mi corazón
tú te quedaste viviendo.
¿Por qué aquí no pasa el tiempo?
¿Por qué siempre te estoy viendo?
porque en este silencio
poco a poco estoy muriendo."

Haydeecita Pereda

miércoles, agosto 17, 2016

❥ César Vallejo: Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida

Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
 y hay ganas de morir, combatido por dos aguas
 encontradas que jamás han de juntarse


"LOS ANILLOS FATIGADOS..."

Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse,
y hay ganas de morir, combatido por dos
aguas encontradas que jamás han de istmarse.

Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida,
que acaba en el áfrica de una agonía ardiente,
suicida!

Hay ganas de... no tener ganas, Señor;
a ti yo te señalo con el dedo deicida:
hay ganas de no haber tenido corazón.

La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios,
curvado en tiempo, se repite, y pasa, pasa
a cuestas con la espina dorsal del Universo.

Cuando las sienes tocan su lúgubre tambor,
cuando me duele el sueño grabado en un puñal,
¡hay ganas de quedarse plantado en este verso!


Platónico estambre que existe
en el cáliz donde tu alma existe!

"AMOR PROHIBIDO"

Subes centelleante de labios y de ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo pecador!

Quiero ayudar al bueno
 a ser su poquillo de malo
 y me urge estar sentado 



"ME VIENE, HAY DÍAS, UNA GANA UBÉRRIMA ..."

Me viene, hay días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remendar a los niños y a los genios.

Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo
y me urge estar sentado
a la diestra del zurdo, y responder al mundo,
tratando de serle útil en
lo que puedo, y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.

¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroquial, proyecto!
Me viene a pelo
desde el cimiento, desde la ingle pública,
y, viniendo de lejos, da ganas de besarle
la bufanda al cantor,
y al que sufre, besarle en su sartén,
al sordo, en su rumor craneano, impávido;
al que me da lo que olvidé en mi seno,
en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros.

Quiero, para terminar,
cuando estoy al borde célebre de la violencia
o lleno de pecho el corazón, querría
ayudar a reír al que sonríe,
ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca,
cuidar a los enfermos enfadándolos,
comprarle al vendedor,
ayudar a matar al matador ? Cosa terrible?
y quisiera yo ser bueno conmigo
en todo.




Me moriré en París con aguacero,
 un día del cual tengo ya el recuerdo. 


PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...




martes, agosto 16, 2016

Edelmirita, mi novelita rosada.



Dedicado a alguien que me gustaría lo hubiera leído 
 ya no está.

Soy tertuliana y por eso este auto comentario, hablando conmigo. Me gusta mi novelita la que llamo rosada aunque el amor de los protagonistas es intenso y muy romántico, diría que hasta sagrado, el mundo que los rodea resulta adverso sobretodo por los fanatismos religiosos que lo rodean y los prejuicios de la época, que a mi modo de ver son los más crueles y despiadados con los seres humanos por la manipulación de los sentimientos y el temor a las ideas que la iglesia se ha encargado durante siglos de inocular en los hombres de este planeta.
Me gusta recrearme dentro de mis personajes, hasta llegar a meterme en su piel, ser ellos en algunas circunstancias, si  quieren dominarme lucho, eso si siempre los tomo en cuenta, aunque logren vencerme, los dejó gozar de un libre albedrío fantástico, el que me invento para mi, el que me hubiera gustado para llevar mi vida, pobre mujer con tantos tatuajes y tontadas pero lo hago con una devoción que casi parece un ritual . Si han existido, si fueron habitantes de este mundo, mejor, los tomo y empiezo a rodearlos de las leyendas cargadas de misterios que solo la mente de los pueblerinos con la autenticidad de algo que fue y la sabiduría , o más bien la fantasía ha ido conformando poniendo algo de cada uno de la habladuría popular hasta convertirlo en un mito que de alguna forma guarda su esencia y ahí  me aparezco yo, pluma en mano o teclas, más bien que ya me acostumbre.
Me gusta adentrarme con cierto morbo y, creo no es un invento mío, echarle la culpa a alguien si es la iglesia mostrarme algo irreverente y atrevida, en fin desentrañar el alma en todos sus escondrijos. Si volviera a nacer, le pediría a la vida más audacia, alas para desplegar en este mundo de encantamientos, repleto de ficciones tomadas de la realidad.
Mi personaje existió, mi mama me lo contaba, con su encanto y sabiduría me metió en la cabeza muchas historias del apartado pueblecito.  Recuerdo que de niña cuando pasaba por el frente de la vieja casona ya destartalada por el abandono y los años, ella, escondiéndose de seres imaginarios que desde entonces los llamé, los invisibles,  le quedaba tan bien ese gesto, que le dada un toque de secreto y complicidad entre las dos y me decia
Ahi, en ese postigo ella lo esperaba para verlo cruzar la esquina de Pepe Gómez.
Yo, me sentía crecer, ya era grande para que mi mama me hiciera esas confesiones. Como la disfrutaba y como me hacía películas en mi mente infantil tan dada a la curiosidad y los misterios a las cosas prohibidas.

Edelmirita IV.
Muchas historias se fueron desencadenando a partir de su muerte y la presencia de la hechicera beata en los funerales. Era del conocimiento de todos que Gregorio Santisteban  Lorenzo, había dejado más de un centenar de hijos por la zona. Años más tarde cuando se destapó la olla, resultó que casi todos los habitantes del pueblo eran sus hijos, legítimos o no, porque a algunos les daba su apellido y otros tuvieron que cargar con el amuleto de bastardos, pero eran hijos biológicos, eso lo contó la propia Ramona, porque era la comadrona  y todos los nacidos y los que estaban por nacer pasarían por sus manos en Villarroya. Aunque con Goyito todos se confundieron, a este ella lo crió después que la madre expiró el último aliento en sus brazos y se quedó con el niño y la lástima por la muerta. Más bien lo malcrió, porque el niño siempre mostró su cara fea, era violento, enamorado de todas las mujeres que se encontrara por el camino, casadas o no y se decía que abusador con las que estuvieron a su lado, por eso a nadie llamó la atención que la guantanamera un día  en la fiesta de disfraces le atravesará el corazón con un puñal. Entonces se avivaron los rumores y los recuerdos del pueblo tomaron la palabra y las historias pasadas volvieran a la palestra como acabaditas de salir del horno, hasta los muertos protectores se removieron en sus tumbas, pero la que más conmovió fue el que Edelmira y Goyito fueran hermanos. Todos comenzaron a identificar a Goyito con aquel hombre que era visita asidua a la casona, donde ella lo recibía y prodigaba su amor, porque nunca dejó de protegerlo, así era de noble el corazón de la mujer que traía al pueblo alebrestado, cargado de historias, reales o no.
Durante el ritual, ella estuvo a su lado y solo cruzó algunas palabras con la comadrona,  no se escuchó su voz en todo el recinto, solo sus ojos gritaban la pasión que la consumía.  No quedaron dudas que aquella mujer escapada de un lienzo amaba, sus ojos recordaban que estaba viva y que dentro de aquel cuerpo ardía una gran pasión. Sus ojos la delataban, se escapaban acariciadores. Amaba, solo faltaba el nombre, que en Villarroya era lo último siempre en saberse. Sus manos rozaban el rosario, lo acariciaban y  sus ojos fijos en la puerta devoraban al sacerdote que acababa de entrar.
Arcadio Rojas llenó todos  los espacios de la humilde casa de Ramona, allí estaba, robusto y arrogante, como un Dios. Sus ojos inquietos besaban apasionados todo cuanto tocaran, así era este varón que por cosas del destino había renunciado al placer terrenal...
Era todo un desafío entre la inocencia y el pecado.
La bella mujer posó sus mirada aterciopelada en los ojos brujos del santo varón, cualquiera que estuviera al tanto descubriría, que los labios  rotos de tanto soñarlo lo seguían por toda la improvisada pira funeraria, con cierta impudicia, que mal podía disimular o ni ella misma sabía que todos la descubran  y lo mas que llamaba la atención que parecía no importarle, era el amor que rebelde que se le salía por todos los rincones de su bella estampa de hembra en celo.  Un tropel en avalancha salían a borbotones de caricias y besos dirigidos al padre Arcadio Rojas que se mostraba como un monumento al amor que tal vez el atuendo de sacerdote más lo acentuaba, pero al acercarnos nos parecía un Dios irreverente y audaz que miraba con deseos de hombre a la hembra que se le ofrecía.
 Nadie parecía advertirlo, solo una sonrisa socarrona del viejo Dámaso nos decía que el amor había tocado en la puerta de la sacristía y era correspondido.

♥ Entrada destacada

Imagina:

 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...