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Mostrando entradas de marzo 24, 2013

Un poema de la poetisa María Miró.

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Estás escribiendo bajo los efectos, no diría del alcohol, estas embriagada de poesía, si de esa que leemos a diario, de la soledad, de los besos, de las manos que se pierden por el cuerpo hasta llegar al justo instante de la pasión, acudiste a Fausto, tal vez no te entendió, vislumbraste  acuarelas, pensaste en la pasión de un día, cuando “ desaparecen las piernas y los muslos”, en los caballos, en el agua, que bella imagen para el marco de tu poesía pero no es ésa la que te emborracha, hay veces que necesitamos echar a un lado las musas y encontrarnos con nosotras mismas , yo diría ir en busca de la poesía que a veces no podemos escribir y nos buscamos una copa y le decimos al corazón, dale, dale tú ahora... entonces se nos cae la Luna, llora el farol y buscamos más hielo y el vaso hasta volver el poema que quisimos escribir... me gustó mucho, mucho...


“Tomé un vaso…borracha”
              (María Á. Mirò….marzo / 2013)

Tomé un vaso, y  él, con su alcohol,
Hizo  mi mente volar…
Si estaba l…

Un día más con Yoaní Sánchez.

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Amanecí entre mis enredos y fantasías con un Sol que hasta ahora no se ha puesto farruco, ahí brillando muy juicioso. Mateo que ya se acostumbró a los patos, a los pajaritos, a las lagartijas aunque como a Platero le gustan las mariposas amarillas y cuando las descubre casi quiere volar, lo regaño y sigo pensando en las musarañas, en el nuevo Papa, tan humilde; en los coreanos haciendo de las suyas y los EE.UU. enseñándoles los dientes, mejor sus aviones; en Chávez que ahora es un Santo y está ascendiendo a los cielos; en Yoaní Sánchez que llegó a Miami, directo a la ermita de la Caridad del Cobre. ¿Tendrá razón mi amigo?


Sigo pensando en la luz propia de Yoani, no quiero que se me desvanezca como me ha ocurrido con otros, que de pronto se van perdiendo de mi horizonte. No, no me pasará, es lista y hay algo en ella que casi, casi envidio, yo no lo hice, ella se atrevió a denunciar al régimen desde la isla.

Ojalá toda este escenario mediático que la rodea no roa su alma y se envanezca y …

María Calas en Medea, fragmentos de cartas de la actriz y cantante al realizador Paolo Pasoline

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Las cartas suelen ser un monólogo donde hay que tener en cuenta a la persona a quien va dirigida , en estas cartas de María a Paolo pareces escucharlos a los dos, están escritas más allá de las palabras que se entrecruzan.




"Te escribo desde las nubes. Esto parece, de verdad, un hermoso tapiz, tan suave que se podría caminar sobre él. [...] El espíritu vuela donde quiere. Nadie le da órdenes al espíritu. Por lo menos no al mío, ni al tuyo. Es una gran fuerza, Pier Paolo, ¿no lo crees? [...] Cuídate. Intenta tener paciencia con los débiles como Alberto. Sabes, querido amigo, verdaderos amigos no he encontrado muchos, por no decir ninguno. Tú, en cambio, piensas que sí –lo siento—, pero ya verás con el tiempo... Respeto tu verdad y tu sinceridad. Estamos muy ligados espiritualmente, hasta diría como rara vez uno puedo estarlo con alguien. Es algo raro y hermoso. Es preciso que dure. ¿Y qué significa que dure? [...] De hecho, Alberto no me convenció nunca –perdóname— estoy triste por …

Secretos y pecados desde mi laptop.

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No eres un monje, ni un héroe, ni un mendigo, eres un invento, un producto de mi imaginación. Por eso no puedo borrarte de mí laptop cuando muevo el ratón.  Te pienso y cuando no te asomas, no importa si  estás en el metro, en una calle, en el rio o en tu balcón, te apareces siempre en algún dowloads  lleno de besos, abrazos, adioses, olores y caricias que escondo en mi laptop. Por eso en la mananas, en las tardes o en las noches, si te presiento triste o cansado, te envió un cuento, tal vez  algunos versos improvisados y los echo a la red. Entre besos y mimos bendigo a mi mejor invención y pienso en la inmortalidad y en las cosas sagradas, en pecados y secretos, en los miedos al gato negro, al beduino que cruzó el puente, en los claveles amarillos que se llevó el rio, en el candor de los centuriones, en las olas que llegaron con la marea, en mis manos infantiles que mueven mi ratón, en el rostro sepia  y los zapatos rojos que me inventé para ti.