jueves, octubre 31, 2013

Réquiem por alguien que casi no ha muerto. (Jesús Míguez Lima )



Hoy releo tu carta, también sería tu cumpleaños, escogiste bien la fecha, siempre dejaste tu huella  por todos lados  y no podía ser otra. Mal presagio, dijeron las comadres y las brujas del pueblo, yo creo que se equivocaron y pienso que todo fue un cuento de duendes asustados que huían de Lucifer, como decía la tía Nena, el del rabo largo anda suelto.

Día de apariciones, de fantasmas, de espíritus, de brujas, que para algunos significa el Día de todos los Santos; para otros Día de los muertos, para los sajones, Halloween, Noche de Difuntos, Noche de Brujas, decían los celtas para disfrazarse y aplacar a los Druidas, verdaderos demonios que pedían comida. Es la leyenda que se asume de muchas maneras pero no deja de ser un día controversial para llegar asomando primero una mano y no la cabeza como es la rutina o como casi todos llegamos a este Universo tan lleno de secretos y misterios, todavía indescifrables para los habitantes del planeta.
Te  fuiste pronto, hermano, no estuve a tu lado y sentí que me necesitabas, yo lo presentía, que tal vez a la hora de irte para siempre, recordarías aquella conversación, donde me consolabas y me decías:

-Gini, no es tan fácil morirse-  y yo me reía y te creía de verdad, después no supe qué tan malo te fue, hubiera querido estar a tu lado, ya me había ido, todos se iban y yo no podía hacer otra cosa, me tocaba.

Hoy te recuerdo y releo tu carta, la única que tengo a mi lado que no era para mí y me río todavía de tus cosas, se la leí a  todos en casa, a los muchachos y a Alex, Carmen nos la trajo, sé que eres injusto con ella en algo que dices, tú sabes de qué hablo, los muertos lo saben todo.


Me voy a permitir ponerla en mi blog, GINITEANDO, como te gustaría leerlo, sé me entenderías y serías mi mejor lector y me ayudarías en tantas cosas. Bueno, creo que no lo hago tan mal, aunque no me lean tanto, me siento feliz de poderte recordar en algo que hago, ya basta que hasta siento deseos de llorar y no es  el cuento, aunque tú te hayas muerto y sea el día de brujas.

No descanses en paz, no era tu estilo. No; sigue como eras vivo y ya me contarás el día en que nos encontremos, porque yo te buscaré allá... ¿En el cielo...? Bueno, donde sea, hermano.…te encontraré...  



 Epílogo:
La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo. 
La vida sí que nos los roba muchas veces y definitivamente.

François Mauriac

martes, octubre 29, 2013

El tío Juan.

 Manuel Hernández Valdés: Artista plástico cubano, 
dedicado principalmente a la caricatura,
 la pintura con temas campesinos y la cerámica. 
Nace en Limonar, Matanzas el 2 de enero de 1943

Mi tío Juan también tenía un caballo y siempre pensé que él dormía encima de él, porque muchas veces lo vi dormido sobre su montura, tuvo un final para un cuento, cuando murió, los hijos lo vendieron y se compraron una bicicleta, eso para mí fue el peor desacato a su memoria, nunca lo olvidé ¿Qué podía hacer yo si nunca tuve un caballo ni podía comprárselo? ¿Dónde lo iba a meter? Además era una niña que nadie tenía en cuenta a pesar de mis desplantes y algarabías. Ahora miro hacia atrás y pienso que debí hacer algo, no era muy tan chica pero, nada esas cosas que lastiman y ahí se quedan.

 El caballo de él, no era blanco, era carmelita y creo que no tenía nombre, no lo oí llamarlo por ninguno o tenía uno y yo nunca lo supe porque en verdad, pensé más en el caballo después que lo llevaron al pueblo para cambiarlo por la bicicleta.

También vendieron la vaca y entonces compraban la leche en el pueblo, él no los enseñó a ordeñarla y cosa rara, no me dio tanta pena con ella y su cría, ahora que pienso en estas cosas la recuerdo cuando la llevaban a tomar agua al pozo, iba con un paso lento parecía un monumento que andaba, la recuerdo bien, era linda la vaca.

Perdón, se me olvidaba contar como murió mi tío, que además era mi padrino, un día algún vecino paso por el camino real: - Qué raro que Juan García esté descansando a estas horas del día- Dicen que desde su caballo le dio varias voces y el tío ni se movía; estaba muerto, nunca se supo de qué, dijeron que el corazón, cuando entonces no era obligado hacer la autopsia aunque ya había triunfado la revolución, creo que eso fue por el 60 y pico, no le habían quitado toda la tierra, le quedaban unas tierritas allá por Palmar Bonito que fue donde lo encontró Tito, su vecino y compadre.

Creo que fue el primer tío que se me murió y fue tan fácil su muerte que paso como su vida sin pena ni gloria, solo fue un hombre bueno, un campesino honrado que trabajo muy duro la tierra. Debe estar en el cielo.

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