sábado, abril 29, 2017

"Ruido de pasos"¨Cuento de Clarice Lispector

"La vida de cada hombre
es un camino hacia sí mismo,
el intento de un camino,
el esbozo de un sendero."
Hermann Hesse



Tenía ochenta y un años de edad. Se llamaba doña Cándida Raposa. Esa señora tenía el deseo irreprimible de vivir.
El deseo se sustentaba cuando iba a pasar los días a una hacienda: la altitud, lo verde de los árboles, la lluvia, todo eso la acicateaba.
Cuando oía a Liszt se estremecía toda. Había sido bella en su juventud. Y le llegaba el deseo cuando olía profundamente una rosa.
Pues ocurrió con doña Cándida Raposa que el deseo de placer no había pasado. Tuvo, en fin, el gran valor de ir al ginecólogo.
Y le preguntó, avergonzada, con la cabeza baja:
—¿Cuándo se pasa esto?
—¿Pasa qué, señora?
—Esta cosa.
—¿Qué cosa?
—La cosa, repitió. El deseo de placer —dijo finalmente.
—Señora, lamento decirle que no pasa nunca.
Lo miró sorprendida.
—¡Pero ya tengo ochenta y un años de edad!
—No importa, señora. Eso es hasta morir.
—Pero ¡esto es el infierno!
—Es la vida, señora Raposo.
Entonces, ¿la vida era eso? ¿Esa falta de vergüenza?
—¿Y qué hago ahora? Ya nadie me quiere… El médico la miró con piedad.
—No hay remedio, señora.
—¿Y si yo pagara?
—No serviría de nada. Usted tiene que acordarse de que tiene ochenta y un años de edad?
—¿Y… si yo me las arreglo solita? ¿Entiende lo que le quiero decir?
—Sí —dijo el médico-. Puede ser el remedio.
Salió del consultorio. La hija le esperaba abajo, en el coche. Cándida Raposo había perdido un hijo en la guerra.
Era un soldado de la fuerza expedicionaria brasileña en la Segunda Guerra Mundial. Tenía ese intolerable dolor en el corazón: el de sobrevivir a un ser adorado. Esa misma noche se dio una ayuda y solitaria se satisfizo.
Mudos fuegos de artificio. Después lloró. Tenía vergüenza. De ahí en adelante utilizaría el mismo proceso.
Siempre triste. Así es la vida, señora Raposo, así es la vida. Hasta la bendición de la muerte. La muerte.
Le pareció oír ruido de pasos. Los pasos de su marido Antenor Raposo.



Clarice Lispector.
 Nació en 1920 en una familia judía en el oeste de Ucrania. Como resultado de la violencia antisemita que tuvieron que soportar, la familia huyó a Brasil en 1922, y Clarice Lispector creció en Recife. Tras la muerte de su madre cuando Clarice tenía nueve años, se trasladó a Río de Janeiro con su padre y dos hermanas, y se fue a estudiar derecho. Con su marido, que trabajaba para el servicio exterior, vivió en Italia, Suiza, Inglaterra y los Estados Unidos, hasta que se separaron y se volvieron a Río en 1959; murió allí en 1977. Desde su muerte, Clarice Lispector se ha ganado el reconocimiento universal como el más grande escritor moderno de Brasil.


miércoles, abril 26, 2017

VIVA VENEZUELA LIBRE.


"Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido
 un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra
es como si matase a toda la humanidad.
Y quien salva una vida es como si salvase
 a toda la humanidad."
Del Corán 5, sura 32.


"Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión.Quienes dudan de que el arte además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, le temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirlos y vigilan con tanta suspicacia a sus creadores..Lo hacen porque saben el riesgo que corren dejando que la imaginación discurra por los libros, lo sediciosas que se vuelven las ficciones cuando el lector coteja la libertad que las hace posibles y que en ellas se ejerce, con el oscurantismo y el miedo que lo acechan en el mundo real.



 Lo quieran o no, lo sepan o no, los fabuladores, al inventar historias, propagan la insatisfacción, mostrando que el mundo está mal hecho, que la vida de la fantasía es más rica que la de la rutina cotidiana. Esa comprobación, si echa raíces en la sensibilidad y la conciencia, vuelve a los ciudadanos más difíciles de manipular, de aceptar las mentiras de quienes quisieran hacerles creer que, entre barrotes, inquisidores y carceleros viven más seguros y mejor."
MARIO VARGAS LLOSA.

IMAGEN:
La Libertad guiando al pueblo es un cuadro pintado por Eugène Delacroix en 1830 y conservado en el Museo del Louvre de París.
El lienzo representa una escena del 28 de julio de 1830 en la que el pueblo de París levantó barricadas. El rey Carlos X de Francia había suprimido el parlamento por decreto y tenía la intención de restringir la libertad de prensa. Los disturbios iniciales se convirtieron en un levantamiento que desembocó en una revolución seguida por ciudadanos enojados de todas las clases sociales. No existió un único cabecilla. Por eso Delacroix representa a la Libertad como guía que conduce al pueblo.

martes, abril 25, 2017

Comentando a los amigos: Armando de Armas, Lepanto: Una batalla inconclusa.


Comentando a mis amigos Lepanto: Batalla por Armando de Armas (Notas) el domingo, 19 de junio de 2011 


Les invito a leer esta historia, la entrevista y el tema que se debate, La batalla de Lepanto y descubriremos que la historia no es sólo la sucesión de sucesos que se repiten sucesivamente, son las motivaciones de conflictos y luchas internas a la que los hombres se han enfrentado a lo largo de su existencia, las guerras, la religión, las etnias y tantas preguntas sin respuestas ¿Será el motivo que hacen a muchas batallas inconclusas? Si bien no hay una respuesta inmediata, nos pondremos a meditar esa es la cuestión, de eso se trata.
 Leamos.

Tu entrevista un ir y venir por la historia, maravillosa,muestra nuevas escaramuzas.
Me enseñaron materialismo histórico, mucha dialéctica un poco que la historia era algo así como una sucesión de sucesos sucedidos sucesivamente y generalmente producto del momento porque las condiciones objetivas y subjetivas se habían dado y estalla el conflicto, confieso que me lo tomé muy en serio.
Ahora vuelvo al escenario de la batalla de Lepanto y veo los rostros, el primero, Don Miguel de Cervantes Saavedra, con perdón de Juan de Austria, como soldado, siempre sentí pena del desdichado escritor y ahora oír que corroboro que se portó como un valiente, me hace volver la vista a su mundo fascinante de locos-cuerdos, pillos, Dulcineas y Sanchos.
 Desde luego no es lo más interesante del libro, me lleva de la mano a la batalla y me presenta a Juan de Austria, ya de por sí una figura impresionante y con un sentido histórico muy audaz nos avizora como se gana de verdad una batalla y el pago por dejarlas inconclusas o no lograr el objetivo final y a mí se me hace un rollo, el mundo cristiano , el musulmán , los talibanes, los templarios y pienso que aún estamos en el siglo XVII en medio del Mediterráneo tratando de ponernos de acuerdo que los dos bandos siempre han sido los mismos, no hay vencedores ni vencidos, estamos en combate.
Gracias por esta lección de historia presente con una mirada al pasado.
 Saludos.

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Con motivo de la presentación este viernes en Miami de Lepanto: la batalla inacabada por parte de la tertulia La otra esquina de las palabras y el PEN-CLUB de Escritores Cubanos en Exilio, en el Café Demetrio de Coral Gables, y, sobre todo, con motivo de la vigencia y los paralelismos entre el escenario histórico que se narra en esta obra y el escenario presente en las relaciones establecidas entre la cristiandad occidental y el islamismo oriental, Armando de Armas realizó la siguiente entrevista a Rafael Cerrato.

MN. ¿Cómo se siente al presentar Lepanto, la batalla inacabada en Miami?

RC. Para mí, Miami, es mi segunda ciudad. Siempre he considerado un placer poder presentar allí mis libros. Este no iba a ser una excepción. Además, con él pretendo dar a conocer al lector unos hechos producidos en el siglo XVI, de plena vigencia en la actualidad.

MN. ¿Por qué Lepanto es la batalla inacabada?

RC. Porque el objetivo final de la batalla no se cumplió. No se trataba de una batalla más. El fin era restablecer una situación en el Mediterráneo anterior a la caída de Constantinopla. Por desgracia quedó tan solo en un gran éxito militar. De haber conseguido su objetivo final –cosa fácil al haber destruido la flota Otomana- la historia de Europa y de Oriente Medio, hubiera sido distinta.

MN. ¿Cuál es el precio que pagan las grandes potencias al no acabar de hacer el trabajo, quiero decir, derrotar, destruir el enemigo?

RC. En primer lugar, soy contrario a todo tipo de guerras, pero a veces son necesarias, por desgracia. Pero una vez que estas se emprenden, el objetivo no debe limitarse a conseguir una derrota del enemigo. El verdadero éxito está en conseguir modificar las circunstancias, para evitar que se reproduzcan las causas que originaron el enfrentamiento. Esto no solo ocurrió en la Batalla de Lepanto. Sin ir más lejos, ha ocurrido con la derrota rusa en Afganistan –Una guerra que indirectamente ganaron los americanos-. Ocurrió en la primera guerra del Golfo, al dejar que Sadam Hussein siguiera al frente de Irán y pudiera suceder que vuelva a suceder en estos mismos países.

MN. ¿Qué papel jugaba entonces y qué papel juega hoy la nación francesa respecto al mayor peligro que acecha al occidente cristiano?

RC. El problema de Francia es que siempre antepone sus intereses a los generales. Quiso ser la cabeza de Europa, cuando lo era España. Se atribuyó los mayores éxitos tras la Segunda guerra Mundial, cuando fue la gran derrotada. En la guerra de Irak, logró dividir a la comunidad internacional, anteponiendo sus propios intereses y logrando hacer que creciera el antiamericanismo en todo el mundo. Hoy día, por oscuros motivos, ha arrastrado a la OTAN para intervenir en Libia.

MN. ¿Cómo era la vida en las galeras? ¿Cómo era una batalla entre galeras?

RC. La vida en las galeras era durísima e insana. Los galeotes hasta tenían que hacerse sus necesidades encima. Se les trataba sin piedad, siendo castigados a latigazos e incluso a morir ahorcados por la mínima falta. Se producían epidemias y enfermedades. La condena a galeras, salvo la de a muerte, era la peor que se podía imponer.

MN. En Cuba se les nombra galeras a las celdas donde se encierra a los prisioneros. ¿Vendrá el término al uso de las galeras medievales?

RC. Es posible, aunque no estoy muy seguro de ello.

MN. ¿Qué diría Don Juan de Austria si supiera que un soldadito de las galeras nombrado Miguel de Cervantes resultó a la larga mucho más famoso que él?

RC. Se sentiría orgulloso, pero no diría nada. Don Juan de Austria, además de ser un excelente estratega y valiente, debía ser un romántico, hombre sencillo y alegre. Lo demuestra no sólo su actuación en Lepanto, también según los relatos de la Guerra de Granada.

MN. ¿Fue valiente Cervantes en Lepanto?

RC. Sí, fue valiente, pero ni más ni menos que otros hombres que lucharon en aquella batalla. Ahí que tener en cuenta que aquellos hombres estaban convencidos de la legitimidad de su lucha y en aras de estos ideales, se entregaban en cuerpo y alma, no dudando en sacrificar su vida. Esto no sólo ocurrió en la flota de la coalición cristiana, también en la turca.

MN. ¿Quiénes son los caballeros Hospitalarios de San Juan de Rodas?

RC. Describir la historia completa sería largo, pero fueron una de tantas órdenes que se establecieron en Tierra Santa. Eran mitad guerreros y mitad monjes. Hicieron una gran labor hospitalaria. Al ser expulsados se establecieron en Rodas y allí se organizaron para defenderse e intentar poner freno, tanto a las flotas de los piratas berberiscos, como a los propios sultanes. Su valor era épico, hasta el punto que se decía que una sola de sus naves, podía enfrentarse con éxito a tres o cuatro de sus enemigos.

MN. ¿Quiénes son los caballeros de la Orden de Malta?

RC. La continuación de los de Rodas. Pero una vez allí y tras la victoria de Lepanto, fueron poco a poco abandonando sus actividades militares (aunque sin abandonar del todo estas), para dedicarse cada vez más a misiones humanitarias, como la de liberar esclavos, etc.

MN. ¿Los hospitalarios intrigaron para el fin de los templarios?

RC. Que yo sepa no. Todo fue distinto.

MN. ¿Los templarios desaparecieron o se fundieron con los hospitalarios?

RC. Ni los templarios desaparecieron del todo, ni se fundieron con los hospitalarios. Los Templarios continuaron en Portugal, Escocia y muy posiblemente en América y otros países. En algunos otros casos pasaron a formar órdenes como la de Calatrava en España.

En cuanto a los Caballeros de Malta, Napoleón los desalojó de la isla, pero la orden sigue existiendo, si bien con características muy distintas.

MN. ¿Cuáles paralelismos establece el libro con los actores del escenario presente?

RC. Ya me he referido a la guerra del Golfo, a la situación en Irak, Afganistan, etc.

Pero existe otro paralelismo, el intento de penetración musulmana en el corazón de Europa. La Batalla de Lepanto, puso freno al segundo. El tercero empezó en 1974, tras la guerra del Yon Kipur y sigue en la actualidad.

Lepanto: batalla por Armando de Armas (Notas) el domingo, 19 de junio de 2011


El fragor de la batalla
En 1580, el pintor veneciano Andrea Vicentino realizó un gran óleo sobre la batalla de Lepanto para el palacio Ducal de Venecia, en sustitución de una obra anterior de Tintoretto que resultó destruida en un incendio. Basado en el testimonio de los participantes, recrea con gran realismo el choque entre los dos ejércitos en el momento culminante de la batalla. Palacio de los Dogos, Venecia.


♥ Entrada destacada

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 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...