sábado, julio 30, 2011

Me equivoqué, no hubo atardeceres y las rosas ... me las inventé...



Yo no quiero que mi alma escuche a los duendes del silencio, siento que la lastimo y la rompo en mil pedazos y cada uno lleva escrito tu nombre. Tengo miedo de mis inseguridades, heredadas de antiguos deseos que me engañaban con señales de un mundo que no existía No supe descubrir la palabra mágica, no encontré la llave y los fantasmas aviesos me cerraron las puertas.


 No voy a entregar mi alma al sacrificio de la rosa, no quiero que los estafadores vengan por ella y borren tu nombre para siempre, no temas, no fingiré más una sonrisa de incomprensión para saltar sobre tus labios. No abriré la noche para buscarte porque ya no quiero encontrarte, aunque las lágrimas no sean suficientes para apagar las velas del santuario que levanté con mi imaginación, será el castigo por retar al destino, por querer apropiarme de algo ajeno y distante como la castidad, solo formé parte del conjuro de rostros sin nombres, los manuscritos, antiguos poemas que yo sola descifraba, no existieron conversaciones inconclusas, solo tus fantasmas de papel rompiendo los rompecabezas de mi afiebrada imaginación


 No puedes apreciar la inmolación de la rosa desde un alma vacía que no existe...  no podemos arañar al silencio. Me quedé detenida en mi fantasía, ahora comprendo que las estrellas...si tienen picos, sólo que uno de ellos esta fracturado...roto…


Me equivoqué, no hubo atardeceres y las rosas ... me las inventé...
 georgina miguez lima ©.

viernes, julio 29, 2011

Lanzando nuestros pecados al mar...


Me gusta escucharte, sentirte acurrucado en mis caricias, en mi vientre como un niño pequeño y malcriado, consentirte como nunca nadie lo ha hecho, saber que existes y existo porque los dos nos hemos creado el uno para al otro, sentir el misterio de tu voz lejana, besar esas palabras tuyas que nadie nunca dirá como tú porque eres el eco de Dios, eres la poesía. 
 Esconderme de todos como una pecadora en las noches secretas, confidenciales y mostrarme atrevida, coqueta para robarme tu sonrisa y sentir tus besos sobre mis sonrojos y cuando la timidez se esconda susurrar esas palabras prohibidas que tanto disfrutas escuchar. 

Sentirnos dos amantes diferentes porque somos los creadores de un mundo fantaseado de lo bello y lo hermoso donde solo los dos existimos…
Descubrirnos desnudos frente al mar lanzando nuestros pecados para después reírnos como locos cuando las olas los arrastren y se pierdan en lo infinito. Me gusta saber que existes aunque sea sólo en un sueño que descubro en mis noches de fríos y de miedos y a nadie diga que me visitas y duermes conmigo hasta el amanecer arropado por mis besos
georgina miguez lima ©.

Una escapada al centro de la ciudad de Cuenca, Ecuador.




Me gusta caminar y hacerlo sola. Ese día me levanté temprano con la intención de ir al centro del pueblo, recorrerlo a mi gusto, meterme en todos los recovecos, husmear, observar a la gente y conversar de lo que se me antojara. Ya me habían advertido que si cogía un taxi  tratara de hablar poco porque me darían la vuelta al pueblo y cobrarían más, intenté hacerlo pero cometí el primer error, me senté al lado del chofer nos quedamos frente a frente y el primer disparo-¿Usted es colombiana ?Ay. Dios mío. Lo primero que me vino a la mente fue Raúl Reyes. —No, cubana. —Y el segundo  --¿De la isla o de Miami? Nada, estaba dispuesta a decir la verdad y al tour.---Soy de Miami y quiero ir a la Casa de la Mujer.-  Mi primera sorpresa, no conocía ese lugar y mucho menos dónde quedaba.  ¿Cómo así?  Si ese nombre es viejo por lo tanto nada que ver con Rafael Correa que yo sepa, por mucho que me recordara a la FMC de Cuba .No, que empezara bien, tenía que saberlo o me iba a tomar el pelo y le dije – Frente al parque – pero eso fue después que había chachareado de los temas más insospechados porque los taxistas lo saben todo.  Así que al bajarme le pregunté. Dígame la verdad  ¿No conoce la Casa de la Mujer? Me miró con picardía y después supe que no me cobro de más. Nos despedimos muy cordialmente con una mezcla del indigenismo  y lo caribeño criollo  al mejor estilo latinoamericano,  donde no falto aquí tiene su casa  y yo le ofrecí dos, una en la Habana  y otra en Miami.




Al fin salí del auto y respiré el aire frío de los Andes , estaba frente a la Iglesia Mayor , la nueva Catedral , como la conocen y se divisa desde todos los puntos de la ciudad con sus tres torres que a mí no me parecen muy erguidas que digamos, más bien rechonchas, aunque los viajeros las tomen de referencio, pudieron haber sido más altas,  se  me hubieran antojado algo góticas , cosas mías , porque ellos están muy orgullosos de esta edificación enclavada en el centro de la parte vieja , frente a la antigua , construida durante la colonia y que a mí me gusta más y ahora es un museo o una lugar de exposiciones .



  Supe que había misa por las personas que entraban apresuradamente, seguro ya había empezado y tuve curiosidad y también entré. Siempre que entro a una iglesia  siento la grandeza de un ser supremo porque me veo pequeña, a decir verdad me resultó majestuosa con sus tres naves centrales  y el altar del centro dorado al estilo del Barroco de Indias con los oropeles del oro y la platería que iluminaba toda la estancia. Si, la catedral de Cuenca  te impacta y miras hacia arriba buscando a Dios. Miré a todos los parroquianos, la mayoría cholitas y cholitos, otros, como dicen ellos muy enternados (vestidos los hombres con trajes) y las mujeres elegantes,  diría con cierro empaque que solo he visto en novelas y películas. Me remonté al XIX de mis lecturas galdosianas, seguramente llevaban sus mejores galas para la ocasión, otros jóvenes y niños con ropas más modernas. Yo,  algo anacrónica,  ni tenía la elegancia de las damas, ni era cholita, solo unos ojos que querían abarcarlo todo llenos de asombro, nunca fueron más amarillos .Se me antojaba la iglesia de un eclecticismo neoclásico por más que aparentara ser una imitación del barroco de Indias Tan ensimismada estaba que no reparaba en el sacerdote y los parroquianos, por momentos.  El sobrecogimiento al entrar se me iba pasando y ahora me ocupaba de la arquitectura y sus estilos.



 Me dije , estás en la casa de Dios y busqué el rostro del Padre y en eso se me presentó ante mí una mujer que al principio me pareció muy joven , después supe que era por la forma en que iba vestida ,era como si llevara una bata de encajes de una niña grande con lazos a la cintura y  un color azul pastel muy tierno , en ese momento dejé de sentirme anacrónica , la anacrónica era ella , parecía una estampa del XVIII o del XIX , Me recordaba a mi Edelmira , mira dónde me vine a encontrar con ella pero esta era más desgarbada y el rostro había perdido la frescura , solo aquella bata ridícula hacia recordar ciertos aires juveniles o más bien aniñados . La acompañaba un hombre que no supe precisar si era el marido , el padre o algún hermano devoto , aunque vestía con su terno , no parecía un hombre elegante , el  traje se veía solo de ocasión que lo sacaba del perchero para ir a la misa . Ella estaba arrodillada, él no, parecía que rezaba todo el tiempo, hasta que la tocó por el hombro y pude ver su rostro de mujer asustada que en algún momento tuvo que  haber sido bello. Sin perderlos de vista, avancé al altar mayor, me había entretenido demasiado con mis personajes y casi  no atendía al sermón a pesar de los micrófonos por toda la nave.
 Hablaba de Cristo, desde luego, su concepción y nacimiento. No pude evitarlo ¿Por qué la Iglesia se empeñará tanto en negar la vida, por qué no fue engendrado por María y José en un acto de amor? El final, su muerte para lavarnos del pecado original, cosa que nunca he tenido clara. No quería sentirme culpable por mis dudas y en algunos momentos pensé en escapar, maldije mi educación, me martillaba la idea de mi descreimiento y casi sentí ganas de llorar. Me puse a pensar en todos mis pecados y si merecían que alguien muriera por ellos .En eso, llegó la hora de tomar la hostia ¿Y si me atrevía y la tomaba? Le pregunté al acompañante de Edelmirita y se encogió de hombros. Nada, ya que estaba allí sin la vista de conocidos, iría y la tomaría pero mi espíritu incrédulo me jugaba una mala pasada descubrí que algo se iba apoderando de mi alma y la estrujaba sin compasión, pensé, eso me pasa por no creer en las palabras del sacerdote. Volví a maldecir mi formación  y supe que estaba llorando. Algunos me miraban con compasión.




 No me gusta la compasión, miré a todos lados, estrujándome los ojos, me puse mis gafas oscuras y salí. Ya en la calle, descubrí que mis personajes salían del brazo, pensé ¿Serán marido y mujer? Desistí de la idea, por la forma en que la tomaba, me parecieron más padre e hija, a mi mente pecadora la asaltó la idea del incesto, me arrepentí al momento de este pensamiento, miré a la iglesia y fue entonces que hice la señal de la cruz. Por lo pronto seguí caminando y mi natural peliculero se adueñó de nuevo de mi asombrada persona, que tal una Greta Garbo con aquellos lentes oscuros en una mañana fría y húmeda, pensé, no me estaría nada mal y con este pensamiento empecé a caminar hasta el agotamiento, ni me acordaba que andaba con tacones, cuando iba llegando a la casa me los quité, entré descalza, me acordé de los peregrinos y sonreí.

georgina miguez lima ©.

jueves, julio 28, 2011

La Habana en mis recuerdos.



Que bella se ve La Habana en ese amasijo multicolor de acuarelas y de tenues luces que se filtran por los viejos y desdentados vitrales, de los medio puntos desvencijados por las lluvias para dejar pasar las naranjas, los verdes, rosas, azules y amarillos en una acuarela que nos regala desde balcones, patios y calles, todo mezclado. 

Los más variados estilos del que se enamoran los que la visitan y sus hijos no pueden escapar del embrujo porque la Habana se quedó quieta, en un eclecticismo que descubrimos en las caminatas por la ciudad .


Catedral de La Habana Vieja
Ahí está el art nouveau con sus suaves relieves cual tejidos de cerámica y sus balcones coquetones; no puede faltar el barroco de Indias habanero sin grandes oropeles donde los contrates se pierden de tanto manosearlos con la mirada acostumbrada al paisaje casi no lo advierte pero lo sabe ahí y lo mira de refilón y sigue su camino por las empedradas calles de La Habana Vieja; el art deco.

Ya las luces no son faroles en las esquinas, un neón quejumbroso se ha adueñado de la ciudad semi oscura que incita a los amantes al placer de los besos que se esconden en los callejones y en las esquinas en una ciudad semi abandonada que los acoge y acaricia aunque ya se apagaron los cañones olvidados y las luces de neón casi no alumbran, los piratas se fueron en sus bergantines que antes adornaban los mares, ahora regresan por nuevos tesoros, por nuevos amores y la Habana los cobija, San Cristóbal, su santo que la protege, sabe de marinos y amantes.



No importa la voracidad del tiempo ni el abandono, nos sonríe coqueta y rumbosa, nos pide un beso como la mujer que recibe a su hombre, quiere volver a ser la reina del Caribe con sus estampas intimas nos hace recordar a los habaneros ausentes, desde sus patios andaluces y detrás de las columnas una Penélope habanera nos espera contando las olas del mar, nos envuelve en guiños mimosos y desde su sonrisa aterciopelada nos regala una flor.

Mi querida Habana tengo una cita contigo en la vieja ceiba y con mis mundos mágicos volveré por ti, te contaré que es muy duro deambular, que es duro estar lejos de casa.

georgina miguez lima ©.



Quédate conmigo

No quiero que amanezca.
No quiero que la luna
se marche a otra ciudad.
No quiero que el viento
se lleve tu nombre.

No quiero la eternidad,
me conformo con aquel día
que te sentí llegar.

No quiero que te vayas
quédate en este lugar
donde los sueños
se visten de besos,
y las lagartijas son
 malvas y rosas
y hay duendes de ámbar
para apagar la noche.

No te vayas…
Celebraremos juntos
la llegada del día 
y haremos un poema
a los que nunca volvieron
quédate en este lugar.

georgina miguez lima ©.

miércoles, julio 27, 2011

Que ocurrencia,



Que ocurrencia, no hay que exagerar y volver al Medievo cuando Dante sólo conocía de su Beatriz que estaba muy bien casada y él la soñaba a su manera …la imaginaba, dicen que sólo la vio unas cuantas veces y Petrarca a su adorada Laura a esa nunca la tuvo cerca y tantos poemas que escribió para ella, mira para consolarnos nunca ni los leyó, yo si los leo, Ay Dios, cómo me gustan .
 Es raro que ahora el mundo virtual nos remita a las viejas formas de amar. Nos conformamos con  el rostro que nos ofrecen , bueno para no exagerar y no te pongas bravo, yo aunque no vea tu rostro ni escuche tu voz, sé que existes cuando en las noches te veo y hasta te toco pero, cuando voy a tu poesía, soy algo novelera, digo Ah …ésa …ésa soy yo, entonces me la bebo y siento que como una Beatriz o una Laura moderna y virtual soy amada por el mejor, si porque no ha nacido poeta que se te iguale, esa otra cosa te la quería decir ayer pero me dio pena, siempre tan tonta y asombrada.
 Las cosas del destino, los fantasmas aquellos de un poema que alumbraban  los árboles como focos encendidos, no lo sé decir como tú… lo dices tan lindo , se volvieron traviesos y atrevidos, me visitan en las noches, ya ni miedo les tengo , me confiaron el acertijo de la malvada bruja que después se volvió buena ¿Te acuerdas ? Se hizo nuestra amiga y predijo que nos encontraríamos por el camino envueltos en viejos poemas, rosas y creo que también habló de besos, de eso no me acuerdo bien o a lo mejor me lo he inventado…
georgina miguez lima ©.

★ Dialogando con mi alma.


No soy real, no vivo con mi siglo ni con mi galaxia, mi alma se esconde, soy a veces una cortesana romana, Mesalina pecadora; otras, la sexual Julieta que se entrega al deseo; la pasional Carmen de Merimée, la muerte  acechando; o la tierna muchacha que se escapa del lente audaz del fotógrafo y le pide un beso.

 Me quise perfecta y aquí estoy, una princesa zarista escapada de las huestes del comunismo, bella, apasionada, coqueta, que busca al ser perfecto con el que soñó. Tú me descubres y llegas al momento exacto donde nacen los pecados sin cursilerías, ni protocolos y desde mis sonrojos soy débil, sólo la curiosidad me salva, voy tras los rastros y no encuentro la sonrisa que busco… no debo sucumbir a tus encantos...

Quiero descubrirte, revolotear, danzar a tu lado y que sientas la presencia del cuento de hadas, solo esa persona que busca mi alma me hablara de la forma que lo haces pero no, aun no esta a mi lado, no tienes su aroma, no siento su presencia majestuosa, es distante, se aleja, se ríe de mis chiquilladas y desde lejos me mira y sonríe, sabe que me invento un mundo de sueños donde él es centro. Sentí mis pecados y los escondí de todos, solo  los descubres.

Quiero liberar mi alma de las sombras y ser yo, la que es capaz de entregar su piel , su voz, su mundo de instantes fugaces  y hacerlos eternos, ser la dueña de ese beso que un día me inventé, ser digna del amor que descubrí una tarde y sin permisos se me fue adentrando en el cuerpo y contaminó el alma pero no puedo escapar del castillo, siento sus cerrojos y los pájaros rojos bloquean las puertas...


georgina miguez lima ©.

domingo, julio 24, 2011

A propósito del concierto de Pablo Milanés.



Recuerdo cuando era estudiante en Cuba, creo que nunca he dejado de serlo,  me enseñaron que el artista debía hacer un compromiso con su época a través de su obra, ir a los conflictos sociales, sensibilizarse con las injusticias, desigualdades, crímenes de la humanidad, el artista debía ir en busca de soluciones y ofrecerlas en su creaciones con el fin de educar a las masas, crearon un método para el arte e hicieron un panfleto que se llamó “realismo socialista", muchos se dieron cuenta que el arte no se administraba por recetas pero la dictadura mordía duro y aquellos que no cumplieran con los requisitos o eran mediocres, faltas de sensibilidad por la causa de los desposeídos y no tenían cabida en aquella sociedad, recordar "Palabras a los intelectuales". Se politizo hasta el beso más apasionado, todo, la rosa, el verso, la amistad hasta el cansancio y como no querían quedar mal con algunos muertos ilustres ponían en boca de estos palabras de condena o pronunciamientos políticos que nunca asumieron, el caso más ilustre, José Martí.



Es cierto que a mediados del siglo XX el arte se politizo en una buena parte del mundo, grandes artistas militaban en el Partido Comunista, no diré nombres son demasiado conocidos, pareciera que se puso de moda, coincidía con las Vanguardias, esto pasaba en el mundo y en Cuba, la Revolución había llegado el 1959, hasta hoy por desgracia, las generaciones anteriores como la de Lezama, Virgilio, Carpentier, Dulce María Loynas, los pintores Portocarrero, Víctor Manuel, Cundo Bermúdez  etc. ya tenían una obra, sus credos políticos, su compromiso con su mundo y con su obra que todos respetaban hasta que llego el comandante y sabemos lo que paso, unos se alienaron con los barbudos, otros se fueron y unos cuantos condenados al ostracismo más despiadado dentro del país. El arte se dividió, una muralla de agua nos separaba pero comenzaron a llegar nuevas voces que junto a los  que se quedaron por suerte porque no habrían de irse todos, nunca condenaré al que se quedó ni tampoco al que se fue, los que llagaban  nos hicieron el aislamiento más aceptable. Al principio algunos desconciertos, el estado que dictadaba todas las reglas de nuestras vidas también incursiono en nuestros sueños, quiso apoderarse de nuestras almas, dictarle los sentimientos que debía albergar y decirnos a quien regalar nuestros aplausos y nuestras lágrimas.
Es cierto, muchos cantaron al Gobierno, bien porque lo sentían o porque eran testigos de su tiempo, era su espacio y el totalitarismo es un mal que te va penetrando como un cáncer y éramos jóvenes y no podíamos separar y clasificar al artista que estaba o no con el gobierno, pensábamos como vivíamos y la vida transcurría y el totalitarismo se hacía cada día más sabio, un buen día dijeron que el artista no era un agente político, nos dejaron oír a los Beatles, Roberto Carlos, muchos artistas norteamericano, Billy Joel, Steve Wonder y otros y que caray, nos sentimos felices y la generación anterior que oía a los Beatles escondidos pagando por sus melenas un precio, ahora los podían escuchar, respiramos.
No crean que me pierdo en esta hechos que quiero recrear, recogeré los hilos de la trama como quien recoge a su personaje que ha dejado suelto y al final quiere ajustarle cuentas con el lector, si no están cansados los que me leen sigan hasta el final, gracias.
No pretendo salvar a nadie de la hoguera que no encendí y soy como todos un ser político, nadie se salva pero no puedo cuando busco a Wagner o voy por Pirandello o Leonardo dejar de disfrutarlos porque sirvieron a  determinados amos, tendría que hacerlo con todos los renacentistas, que sus mecenas fueron muchas veces sus verdugos, Papas, reyes absolutistas nombrados desde el cielo con poderes sobre vidas y haciendas, que defendieron la esclavitud o porque no cantaron a la peste o a las hambrunas, simplemente caería en lo que critique y fui victima, el realismo socialista. Nadie se atreve ahora a criticar a Shakespeare porque buscó en otro mundo, en otra época sus temas para fatigar los vicios de su sociedad y sus crueldades porque la suya no se lo permitía y no tuvo coraje para hacerlo.
Sé que es reciente la herida que los cubanos hemos sido víctimas de acontecimientos históricos que tanto me traen a la mente la suprarrealidad de lo que Alejo Carpentier llamo “lo real maravilloso’, (interprétese bien el concepto, en todo su alcance y no confundir maravilloso con aplausos) Un mundo que nos abraza y sumerge en acontecimientos insospechados donde quieras o no eres protagonista.
Por eso quiero regresar al realismo socialista, aquel método inventado por los soviéticos que condenaron a las vanguardias de siglo XX, a los abstraccionista, por no condenar o aplaudir los acontecimientos de su época, evaluar la actitud asumida por el artista que ante todo es un ser humano y si creo que debe sufrir, aunque no vaya derramando lágrimas, cuantos sentimientos encontrados, cuantos momentos a solas con un mundo imaginario que tal vez quiera cambiarlo y hacerlo mejor o está de acuerdo y son otros sus males. El arte por ser un reflejo de la realidad es divinamente humano, el artista sin proponérselo y aun defendiendo las causas más horrendas al hacer arte no puede escapar y su obra sale, vuela, nos la adueñamos y nos sentimos dentro y salimos en busca del unicornio porque también se nos perdió y solo teníamos ese y no es que como cubana y ciudadana de este planeta que condena a los tiranos que conozco bien de cerca, no se me nuble la mirada cuando oigo Silvio Rodríguez defender al régimen o a Pablo Milanés cantarle al comandante, no los aplaudo entonces... No, los condeno pero no es de lo que se trata, me refiero al arte que nos pertenece que nadie tiene el derecho de asesinar y obligarme a aplaudir a quien no quiera hacerlo.
Por todo esto no renunciare a Leonardo, Miguel Ángel, Wagner, Pirandello,  Julián del Casal, Picasso, García Márquez, Serrat, ni al arte de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez.
Súbase y deje el pellejo en la acera…
Tal vez me acerque a Pablo y le reclame por qué cantó al comandante y me diga… Acuérdate de aquella época, chica, tú sabes cómo era la cosa… y lloremos por el tiempo que se nos fue enganchados a una etapa de la vida que nos impusieron malos cubanos.
Sí, lloraré porque hay veces que en el dolor encuentro consuelos a mis males...
georgina miguez lima ©.

Extrañándote…


Magdalena

Para no extrañarte me inventé todo un cuento.

Soñé con un cementerio de peces hambrientos,
con Cuasimodo haciéndome un cuento.
Con la foto del Sapo glotón
 y del rey Salomón.

Con lagartos de palo cantando silencios,
con el tío Juan recitando sus versos .
Con la liebre verde cojeando en el puerto
y las brujas de Salem pisando mis huesos.

Con el viejo Dámaso riendo sin dientes
con camellos en las selvas gruñendo .
Con eclipses de girasoles danzando en el tiempo
y el Guije del río lavando canciones,

y como no dejé de extrañarte,
soñé que había muerto.


georgina miguez lima ©.

♥ Entrada destacada

Imagina:

 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...