sábado, febrero 04, 2012

La cama vacía .Capitulo 5 “La amiga”

A mi amiga Vilma Kenlok...

Ya estaba en el baño, mientras tarareaba una canción y pensaba en Alex y siento que tocan a la puerta, me asusté... no eran frecuentes a esa hora visitas
--Javier…  no se les ocurra abrir la puerta a nadie, a nadie ¿Me entendieron?

 Entré a la habitación, los dos dormían, siempre me gustaba verlos dormir, no tenía tiempo ahora, le quite los espejuelos a Javier y los puse sobre la mesita junto con el libro de" Colmillo blanco "siempre se le olvidaban tenía el habito de dormirse leyendo, creo que lo único que heredo de mamá, el resto una copia de su padre...Alguien tocaba a la puerta y ya era tarde en la noche, salí escurriéndome por la puerta y la cerré.
-Me asomé por una rendija de la ventana y era mi amiguita Yenesey, algún chisme gordo o se peleó con Eduardito. Pensé-- ¿Qué la traería por aquí a estas horas? Le abrí, por la cara que traía la cosa parecía seria; pero mi amiga era algo farandulera y le gustaba dramatizar, por eso no me preocupó tanto su cara de acontecida como si se hubiera tropezado con algún aparecido.
--Entra, déjame que me vista, ella me siguió hasta el cuarto.
---No te pongas nerviosa mi amiga ¿Ya tú comiste?
---Claro que sí, a estas horas, Yenesey, claro, dime pero pronto lo que sea, estoy rendida, hoy no he parado ni un minuto y para colmo se me rompió la cocina, pero dime, dime...
---Ay, mi amiga, yo tengo miedo que te dé una cosa…
---Jajajaja,pues no digas nada, no digas nada, ya mañana me enteraré tú sabes que Juliana es muy buena, pero es Radio Reloj., así que hablemos de otra cosa, a ver yo si tengo algo, un secreto, un secreto…jajaja a ver ¿dime qué ropa me queda mejor, el pitusa negro o la saya azul con la blusa malva?-que estaban sobre la cama-
-- ¿Yami y esa presumidera? Ay, mi amiga, ¿tú te encontraste con alguien?
No supe que contestarle de inmediato.
---Pues nada que quiero verme bonita para eso solo tengo 32 añitos, estar presentable para mis alumnos y compañeros...
--Yami, tú no andas en nada ¿verdad? Ay ¿Y ese pelo colorao? Mi amiga, tú te traes algo y con la noticia que vengo -siéntate y escúchame y no formes gritería.
-De verdad ¿no quieres que te la cuente? ¿Dime?
--Me empecé a preocupar...
---Acábala de dar -le dije casi en un grito. Vamos, suelta ya…que te traes entre manos, dilo...
---Pero, no te pongas así, tómate un vaso de agua primero.
-- ¿Que vaso de agua ni ocho cuartos?… Dímelo.
---Acércate, tú sabes que las paredes tienen oídos…
---Me le acerqué lo más que pude. Ay, mi amiga estaba muy agitada y entonces me asusté de verdad, Yenesey no era de las que se ponían nerviosa tan fácilmente era aspaventosa pero no, estaba nerviosa... Algo había pasado que la había hecho venir hasta mi casa, miré el reloj y eran más de las once de la noche. No, me lo tenía que decir ya, ahora mismo o me iba a morir. De un salto me le puse enfrente, la agarré por los hombros entre llantos y sollozos le gritaba...
--- ¿Se murió mi mamá?... ¿Mi pap’a? ¿Los dos juntos en un accidente? Suelta, Yen…suéltalo ya…o me voy ahora mismo a averiguarlo a la calle, a la policía o a donde sea, a los hospitales
---No te pongas así, mi amiga, si sé cómo te ibas a poner no vengo ahora mismo a contártelo y lo dejo para mañana…
-- Por lo que acababa de decir descubrí que mis padres gozaban de buena salud. Y... y hasta respiré más tranquila, sólo después me di cuenta que no había pensado en Javier ni en un solo momento y mi agitación ahora cobró otro color fue entonces que me acordé de la guerra, palabra que siempre trataba de apartar de mi vocabulario pero ahora me traía mi amiga con su inesperada visita y pensé en él, toda mi mente se fue a Angola  y ella bajando la voz comenzó a contármelo todo al verme más calmada aparentemente.
--Bajito, los niños están durmiendo. Le dije.
--¿Tú estás segura, mi amiga, que quieres que te lo cuente esta noche?
---Claro, claro pero acaba porque de esta me muero y te saco la lengua...
--Se me acercó y me dijo al oído---Mataron  a Raulito, el hijo de Fina …
-- ¿A Raúlito? ¿Estás segura?… ¿A Raulito, ahora sí Dios mío...y Javier no iba, Javier no iba con él…iba con él ¿Dime Yen ¿Iba con ‘el o no ?... Raulito es su chofer, como es que lo mataron a’el y a él no, dímelo, por lo más que quieras… ¿Mataron a Javier? ¿Lo mataron? Ay, Dios mío…. Me lo mataron, mira que le pedí, que le supliqué que no fuera…que no fuera, que no fuera, yo sabía que lo iban a matar tenía el presentimiento, hasta se lo dije a la China. Me lo mataron… ¿Está muertoooo… muerto?

--Mi amiga, no te pongas así, vas a despertar a los niños... Tú sabes que tenía que ir, no podía decir que no, cálmate, que no he terminado, no te adelantes, escucha a tu amiga. Ven que los niños no se despierten, tómate este poquito de agua, decía, mientras nos abrazábamos las dos llorando con las lágrimas más amargas con las que nunca había llorado, no lloraba sola, mi amiga compartía mi dolor con la misma intensidad que yo, éramos dos alma dolientes, unidas en la misma angustia, una sola palabra se había adueñado de las dos: muerte...
Mis sollozos despertaron a los niños. Me cubría la cara con mis manos, no me importaba que me vieran en ese estado, porque el dolor a ellos también les llegaría, se me abrazaron y lloraron conmigo sin saber por qué lo hacían, pero lloraron, lloraron mucho… Mi amiga trataba de consolarnos, yo no le daba paso cuando intentaba zafarse la apretaba con tanta fuerza que no la dejaba despegarse hasta que al fin pude escuchar que decía.
-- No se sabe, mi amiga, no se sabe, se supone que Raulito iba solo, pero lo que pasa es que no se sabe nada de Javier, a lo mejor no está muerto porque su cuerpo no lo han encontrado todavía, está desaparecido. Mi amiga, tú tienes que jurarme que esto no se lo contarás a nadie ni a tu sombra y los niños tampoco… Ay ,me van a meter en tremendo lío con mi papá y se lo busco a él, júramelo...júramelo, Me suplicaba.
Me di cuenta de dos cosas, primero de cuanto quería a Javier, el padre de mis hijos y segundo lo cruel que fui con mis hijos al dejarlos allí en aquella escena donde se hablaba de la posible muerte de su padre, ellos no conocían aun el significado de la palabra y desde esa mala noche la clavaron en sus tiernos corazoncitos.
La fuente de Yen era muy segura, su padre era el General de División Octavio Ruiz del Campo, único militar negro de alto rango en el Ejército Cubano, él enviaba partes muy frecuentes a su familia en La Habana acerca de la guerra. Estás noticias no llegaban de inmediato a los familiares, el Gobierno se guardaba el derecho de dar la noticia cuando lo decidieran, era algo así como un secreto de Estado, cuando algún cubano moría en Angola los familiares podían o no enterarse algunos se enteraron cuando el Gobierno los trajo , dio una cifra de muertos y desaparecidos con sus nombres, los enterró en fosas destinadas para ellos en sus localidades, de modo que algunos se enterraron de la muerte o desaparición de sus familiares cuando el Gobierno decidió trasladarlos a Cuba.
Me sentía rota en mil pedazos, traté de hacer averiguaciones por mi parte y nada, debía esperar por la noticia oficial que me llegaría cuando menos la esperara, no sé si mi amiga hizo bien o mal en avisármelo...
Muchos años después cuando despedía a mi hijo Javier en el aeropuerto, supe que nos equivocamos... Ellos, sí despertaron y supieron a tiempo buscar un nuevo destino aunque solo se tratara de huir...

 Código: 1005236366608

La cama vacia. Capítulo 4 “Santa Teresita de Jesús”

A mis hijos Giselle y José Eduardo.
Me levanté tempranito, serían las 7, era sábado y quería hacer un montón de cosas, visitar a mis padres, llegarme por la feria y sobre todo, irme un rato pera la playa con los niños; a ellos les encantaba pero la madre no se quedaba atrás, dejaría que durmieran un buen rato para yo aprovechar y pintarme el pelo, me pondría un tono rojizo, sabía que a Javier no le gustaba que me lo pintara de ese color pero todo el mundo me decía que era el que mejor me quedaba, ya hacía 2 años que no estaba y no me había dado ni un tinte ni una sola vez, ahora lo haría, claro que sí, ese toque con el color de los ojos, bella… insoportablemente bella, bella cómo dice la canción y empecé a cantarla. Mi vecina me oyó ¿Qué no oiría esa ? pero eran tan buena, y sentí que me gritaba desde el patio.
-- Estás muy contenta hoy ¿Tuviste carta de Javier?
-- Las cartas de Javier llegan con la valija y son mensuales. El mes pasado no pudo mandarlas, me llamó para que no me pusiera bravita, ya tú sabes cómo me pongo cuando no sé de ‘el, lo que no me dice todavía cuándo es que viene, no le acaban de mandar el relevo y lo de él, lo de nunca acabar, hoy reparan un puente por aquí y dos explotan por allá...
--No te desesperes, ya volverá la felicidad a tus brazos porque eso sí ‘el los adora a todos, pero contigo, mi amiga, contigo tiene un cogío… Tú, lo sabes…
-- Dice que no lo espere ni para el cumpleaños de la niña que es en noviembre.
---Ya me imagino como deben estar los pretendientes y ahora con ese pelo pintado, me lo decía mientras se acercaba , pensé, si no fuera por los platos de arroz con picadillo que se han comido mis hijos , hasta yo y el teléfono….ajajá… Nada, era buena, pero Radio Reloj…. nos queríamos y compartíamos algún que otro secreto—
-- Hasta hora no tengo enamorados ni proposiciones, amiga y si llegan sabré darle fuera a tiempo. Miraaa… -Mientras hac
ía una mueca con los ojos y arrugaba los labios- Ponerle yo padrastro a mis hijos... Claro que no se los pondría...  no, eso nunca.  Pero me empecé a sentir culpable de algo que no había ocurrido y en mi interior sabía que estaba mintiedo... Si un presentimiento se adueñaba de mí, algo sentía roto, me sentía otra...  No era yo cuando en la parada me lo encontraba tratando de disimular que me esperaba cuando yo me tardaba, claro que hacía lo mismo pero no lo disimulaba, me gustaba que lo supiera como lo sabía, me regalaba su mejor sonrisa y el cielo se me caía a pedazos
-- Sentí ruidos en la cocina...  jajá ya estaban de pie los duendes de la casa. Les tenía una sorpresa… No se la diría hasta que no me ayudaran a recoger la casa.
-- A desayunar, recoger los regueros y después…sorpresas de la mamá….
-- ¿Cuál es la sorpresa? A mí primero---decía Javier, celoso como su padre.
--  Te tenemos una sorpresa, ven al patio y dejaba que me halaran de las manos.
-- Y…. ¿Qué hay ahí dentro? ¿Se mueve…se mueve? No me digan que es un gato o un perro…aquí en esta casa desde que se murió la Negrita, dije que no, no... es no…Así que se lo llevan para donde lo encontraron porque me parece que es un Papucho….
-Y ese fue el nombre que se le quedó, el gran Papucho había hecho entrada en nuestras vidas, llegó para quedarse y ahí está moviendo la cola, colado en la cama de los niños, claro que siempre lo descubro, entonces va derechito para la mía….
-- Fue un día maravilloso, lo hice todo como lo había planeado, playa, bronceador de mantequilla con bijol, un toque moreno, lo sorprendería. Ay, Dios mío, como me gustan las sorpresas, eso, lo dejaría bobito…..También fuimos a casa de los abuelos y comimos con ellos.
-- ¿Están oyendo la calabacita? Llegó la hora del cuentecito, los ojos se les cerraban –Así que vamos, les voy a echar un rezaíto.
-- ¿Podemos decir en la escuela que tú nos rezas para dormir?
-- ¡Ay, Santa Teresita de Jesús! Claro que no.
----Mami--- decían los dos-- ¿Quién es esa Teresita? ¿Otro secreto?
-- Pues sí, otro secreto era una santa, la conozco por la abuela…jajay pero eso a nadie en la escuela, recuerden los secretos solo a mamá porque las mamás lo saben todo…
-- Si la abuela no la nombra.---decía Javier---
-- Ah, ahí otro secreto, la abuela cambió de religión, ahora no es católica y es otra la historia que también es un secreto...
-- Mami…ma...mi... Y una risita maliciosa aparecía en las caritas angelicales de mis hijos.
-- Se acabó, a dormir. A ver el rezaíto: ”cuatro angelitos tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan, Juan, Lucas, Mato, Mateo, duérmanse niños que los angelitos los miran del cielo. Ya estaba cerrándoles la puerta cuando oigo la vocecita de Yami-- Mami, otro beso, éste es otro secreto, ¿Verdad? La apreté contra mi pecho y le dije: Sí, mi amor, sí...cerré y fui a mi cuarto.... desde luego, el nuevo huésped estaba en mi cama, estaba tan cansada que lo dejé, que duerma en el lado de Javier, pensé.
---Me quedé dormida por la mañana, quedarme dormida era la peor de las desgracias que podían sucederme a mí. Los levanté y salí corriendo, los crucé la calle y seguí para la parada. Lo vi enseguida, venía con su bata de médico puesta, nunca se la había visto siempre la guardaba en una mochila que traía…me hacia señas que me acercara....
Sabía que me estaría esperando, de pronto se me quedó mirando entre extrañado y risueño---- Me le aproximé lo más que pude, quería que me dijera algo de mi pelo rizado y rojo----También se me acercó---
-- Buenos días-
--Buenos.---le contesté con una sonrisa--- Casi nos rozábamos y entonces escuche que me decía bajito...
-- Mira se te han quedado algunas pelusas de la colcha en el pelo ¿Te las quito?
-- Santa Teresita de Jesús... ¿Me habré peinado? Sin pensarlo mucho le dije: No, no las quites es una nueva moda que se llama al descuido---me pasaba los dedos por entre el pelo y le repetía, al descuido, al descuido. Pensé haber salido airosa de la situación, lo peor vendr
ía después.
-- Y te hace buena combinación con las chancletas… Y me miraba...  me miraba...  nos mirábamos... Fue su declaración de amor nunca tuvo que decirme nada para saber que me amaba... tampoco tuve que hacerlo yo... El amor tocaba de nuevo a mi puerta...

jueves, febrero 02, 2012

Conversando con un extraterrestre.

E.T.” es una mezcla de géneros de los que Spielberg 
cogió un poco de todo: ciencia ficción, drama familiar, comedia, terror, cine infantil...


¿Cómo explicar a un extraterrestre que necesito oxigeno para existir?
¿Cómo decirle que no soy una maquina, que soy humana?
Si tengo prótesis que suenan en los aeropuertos
si necesito ruedas y palancas para caminar,
si el corazón se para, necesito pilas para echarlo a andar
que soy humana, que no soy una máquina
que necesito de la noche para descansar,
que soy un invento de los trashumanos,
 que la Luna, no es un farol
 y que necesito dos tuercas para trabajar?

¿Cómo decirle que soy una máquina humana
 y que necesita de la reconstrucción
 con un cerebro remendado con clavos y trapos
 y que necesito de combustibles para vivir?

¿Cómo decirle que no soy una máquina que soy real
que tengo un alma y tengo unos garfios clavados en mi  corazón?
 ¿Cómo decirle a un extraterrestre que necesito de sangre para vivir
 que soy una máquina perfecta que no puede dejar de respirar,
que regreso a la nada y soy un cuerpo, una nueva carne posthumana?
 ¿Cómo decirle a un extraterrestre que soy un cuerpo escindido
 entre lo natural y lo artificial?

lunes, enero 30, 2012

GINITEANDO: Los creadores de sueños.

GINITEANDO: Los creadores de sueños.: Don Quijote de Pablo Picasso ¡Nos ladran Sancho!, señal de que avanzamos. (Esta frase aparece en un diálogo de la película El Quijote de...

Secretos y sonrisas

SECRETOS.

¿Recuerdas aquel día que te pedí tu poesía prestada? No sabia que un hechizo cruel me acechaba , esas cosas no se piden, cuantas veces quise romperlo pero descubrí aquel poema y no pude decirte adiós , lo sabemos los dos, lo descubrimos aquella tarde de palabras y arrumacos en el viejo parque y en los abrazos azules que desde el silencio nos dimos.
 Un día me quedé con tu sonrisa, la dejaste en mis labios olvidada, no te la devolví nunca, me la robé junto con aquellos besos los que después descubrimos que no besaban nuestros labios nos besábamos el alma donde se acurrucaronn y quedaron escondidos.
Te seguiré esperando aunque mis palabras me desmientan y no pueda ver tu sonrisa clara porque desde lejos se pierde, pero cosa rara... la presiento, la oigo, la tengo siempre a mi lado, está en esta ciudad gris, dentro del automóvil, en mi sofá azul, me acompaña mientras en las tardes camino, la estoy mirando aunque alguien hable de política o de milagros o de enanos o de camellos o de duendes o pecados, en la cocina mientras friego, en el jardín cuando riego y en la cama cuando duermo, la veo desde mi almohada .
Hablamos cuando nadie nos ve, le cuento: hoy estoy muy cansada, tengo sueño, no inventé nada, debo sacar turno para el dentista, no tengo ganas de cocinar, Me pasó una cosa bien rara vi una rana roja saltando desde mi ventana y entonces me voy a la cama, hago que duermo, pero espero tu poema, tal vez ni lo hayas escrito ni lo escribas nunca y de tanto esperarlo hasta me duermo y puedes creer que sueño y me digo mentiras? -Sí, él estuvo anoche aquí, porque cuando miré por mi ventana me encontré con tu sonrisa, le hice un guiño y descubrí que estaba besando el beso que aquella tarde nos dimos.


♥ Entrada destacada

Imagina:

 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...