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Mostrando entradas de julio 10, 2011

Estas en el lenguaje de las rosas

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Ahí estás…
te siento en el sonido
que me trae la noche.
Y aunque no te veo
presiento tu voz
arrancada al silencio.
Estás en el lenguaje de las rosas
que hablan en susurros
y me traen tus besos...

georgina miguez lima ©.

Donde nadie lo esperaba..

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Acaba de llegar muerto en el tren de aterrizaje de un avión de Iberia un joven cubano de 23 años, estoy segura que no era un perseguido político ni un disidente, sencillamente era un joven sin libertad, sin una perspectiva de futuro y huyó como hacen tantos, solo que en la huida dejo su joven vida alla en Madrid donde nadie lo esperaba.  ¿Es un emigrante económico o político? Para muchos en Miami y en algunas partes del mundo, será económico y ahora están sensibles y alguna lágrima se derramará en su nombre, que aún se desconoce, pero pronto este muchacho será uno mas que salio en busca de mejores condiciones económicas para ellos que pronto estará en la isla visitando a los familiares , tal vez a los padres, a algún hijo, a la novia o la esposa, un hijito pequeño que dejo en la huida para comprarle esa cosas que nos gustan regalar a los nuestros y sería criticado y muchos alzaran la voz para decir, yo vine en…  196..y no tengo nada que ir a buscar allá, claro que lo sabemos que ya no …

Delmira Agustini… Todos los estremecimientos del espíritu femenino

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tu beso puñal de fuego en vaina de embeleso, me come en sueños como un cáncer rosa”

Delmira Agostini 
Siempre he sentido curiosidad por esta escritora, muchas veces la vida y la obra no andan juntas, el misterio de esta mujer especial es su obra, es su vida, no puede huir de sus garabatos, no puede escapar, vive desde dentro, como siente y está ahí, me parece escuchar cuando leo sus versos, sus gemidos, sus risas y llantos.

Su época no fue un freno para vivir y morir a su manera pero no la perdonó y en una danza de la muerte los Dioses paganos le pidieron, no su alma que ya la había entregado al sacrificio, le pidieron su vida, su sangre, no pudo como la monja mexicana escribir su historia con su propia sangre, se adelantó a la voluntad de su destino y entrego su vida ¿A quién? Solo ella lo sabe ¿Al amor? ¿Al hombre que la llevo a la cima de la montaña? O simplemente huyo y desobedeció a las voces ocultas que le pedían inmolarse que no es mismo inmolarse que huir y sin permisos de nadie e…

Mi verdad

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No es necesario llegar desnuda a tus instintos, solo la evocación y los antiguos besos nos darán las señales y regresaremos al callejón de los recuerdos que quedaron rezagados en los vetustos adoquines donde escuchamos el ruido de las sirenas que nadaban por el pavimento de los faroles que alumbraban los altos edificios de adobe


Desde lejos oigo los viejos pregones que me recuerdan esa extraña sinfonía que escucho cuando la tarde quiere besarme y me avisa que la noche es nuestra hora sagrada para rendir culto a las antiguas provocaciones del deseo que se perdían por toda la ciudad cuando la melodía iba transformándose en maullidos de gata en celo y la lejanía se acortaba, se multiplicaba y terminábamos mirando al cielo que socarrón se acostaba y abría la puerta a las estrellas.

Eres lo que no digo a nadie, la pieza del rompecabezas perdida que un día encontré dentro de Ulises y supe entonces que cien años caben en un día y que mi verdad es la que llevo dentro, lo que me invento y no dig…

Cuento inconcluso.

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El olor a lirios sorprendió a todos los habitantes de Bugalinda, nadie pudo escapar al aroma que se perdía por todos los callejones.  

Muchos años después cuando regresaron las bibijaguas azules se supo que los sueños se habían escondido y quedaron encerrados para siempre en baúles y escaparates, ni conjuros, ni encantamientos pudieron salvarlos del olvido…

Nadie se sorprendió cuando la vieron aparecer por el callejón que solo conducía al mar, ese fue el día que los muertos se cansaron de tantos lirios, invadieron las calles del pueblo, después se supo que venían por los sueños empolvados que dejaron en los muros y en los pavimentos, lo que nadie  nunca averiguo a dónde fueron a parar los huesos de los difuntos...

Allí estaba ella, todos sabían en el pueblo que regresaría, lo decían los negros brujos y las comadronas y hasta el adivino que curaba el mal de ojos y los parásitos de los niños, que todos los días 29 de febrero cuando el año era bisiesto llegada desde Oriente y  predijo que v…