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Mostrando entradas de marzo 13, 2016

DIVISIÓN DE BIENES

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No siempre en el amor se dan las cosas o arriban al final imaginado, y hoy llego a esta tarea fatigosa de dividir los bienes del pasado.
Te traigo algunos libros de Galeano y una camisa vieja, mal planchada, quedate con la plancha y, ya que estamos, decime cómo sigue esta humorada.


Quién se queda con qué parte de qué, y cómo se resuelve aquel idilio, la lluvia en la ventana, y aquella madrugada leyéndonos las cartas del exilio.
Dónde pongo el recital de Serrat o aquel primer orgasmo adolescente, la muerte de los viejos, la nota en el espejo, y el miedo a equivocar lo que era urgente.



Te dejo un pedacito de mis sueños
metido en el bolsillo de este saco,
me llevo tu sonrisa y tus silencios
ocultos en el disco del Polaco.

Nos vamos arrancando los pedazos
en esta división de lo que fuimos,
y acaso no esté mal, si en los zarpazos,
rozamos corazones que quisimos.

Andando como un ciego entre recuerdos,
mintiendo los olvidos del presente,
no encuentro las palabras que me expliquen
cómo es de…

Acuérdate de mí...

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Acuérdate de mí cuando me olvides,
que allí donde no estés iré a buscarte
siguiendo el rastro que en el cielo escribes
las nubes que van a ninguna parte.

Acuérdate de mí
en tus plegarias
y búscame con los ojos cerrados
entre la muchedumbre solitaria
yo tampoco te quiero… demasiado.

Como te tomo, me doy
como te busco te evito
como me vengo, me voy
como me pongo, me quito
como te falto, te sobro
como me callo, te digo
como te pago, me cobro
como te extraño, te olvido.

Por ver volar los peces de colores
hicimos agujeros en el agua
preocupados en los alrededores
siempre en la dimensión equivocada.

Mujer de sombras y de melancolía
volvamos al Edén que nunca has ido
a celebrar con las copas vacías
el gusto de no habernos conocido.

Joaquín Sabina / Joan Manuel Serrat

De Libro de las mariposas de Arnaldo Calveyra.

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No me has encontrado, me anduve empapando de rocío. Temprano irisado. Iba cantando, iba contándome, iba abriendo maizales con el canto al canto. Los perros lo toreaban a Dios de tan visible.


¡Despierta, viene el día, un pájaro se suelta de los ríos, despierta! Le van quedando dos velas a la luna, vela del sur, vela del oeste, mariposa, mariposa enloquecida con su sombra descubierta. ¡No queda nadie en casa! ¡No duermas más, despierta, el agua no tiene imágenes, los caballos no imaginan!...



Anda con el telegrama por el monte. Voy a su encuentro, el telegrama tiene una flecha con mi nombre. Le queda un poco de luz a la sombra, verde, sombra del pájaro, y en seguida oscuro y esa voz con mi nombre. (Si pudiera salirme de mi nombre, entrarme en el trébol con su oferta de imanes...) -Una piedra, su caballo casi rueda. Arena ahora. Agua. Sendero ahora. Ahora llega aquí donde lo aguardo, desde lo alto de su oscuro ha de leerme esta palabra.


La mañana vuelve con el árbol. Con el pájaro. Ciuda…