viernes, febrero 17, 2012

LA CAMA VACÍA. Capitulo 10 “Tengo miedo”


"Tengo miedo
de los ángeles
de los lirios
y de mis ojos."


-- ¿Cuándo? ¿Cuándo?....Yen, que te estoy preguntando…Por favor ¿Cuándoo?


-- Eh, Yami y ese desespero, ya lo sabrás, es bien pronto y ahora me tengo que ir, un beso… 
Pero si estás llorando y temblando mujer, no te pongas así, está vivo y viene de vacaciones. Mira, como te veo tan nerviosa te voy a dar un adelanto, un adelantito, ven, acércate… 

Qué cruel resultaba todo, ella lo sabía por boca de su padre el General de División, a mí no se me informaba nada, como era mi amiga me daba el parte, me limpié el rostro con mis manos, la apreté contra mi pecho y dejé que se marchara, sin decirme nada, su padre sólo la autorizó para eso, y si Javier por alguna razón no podía venir, todo se quedaría en el silencio de las conversaciones rotas por mis lágrimas, por mis culpas.

-- Mami.

-- Pero niña ¿Qué está pasando? ¿Qué pasa Yamila? deja de dar gritos que para darlos estoy yo.


 Le gritaba histérica, me había convertido en mamá y papá y ese rol no siempre me salía bien, pero, nada ella seguía dando gritos.

 -- Mama, que están tocando en la puerta.

Mi vecina Juliana se acercaba con mi hijo Javier bañado en sangre, sentí que todas las fuerzas de mi cuerpo se me escapaban, se me nublaba la vista y sólo veía una mancha roja cubriendolo todo.

---No te asustes, tranquila que de esa parte sale mucha sangre-- Me decía mi vecina que lo traía casi cargado.


---Al fin pude hablar ¿Qué le pasó, qué le pasó?


---Mami a Javi, Yosvany, el loco, el hijo de Sofía, le tiró una piedra por la cabeza, se la tiró, yo lo vi.  mami. ---gritaba Yamila.


----No es nada---decía Juliana, mi vecina, habitual espectadora de mis pequeñas desgracias,.


---Limpié la sangre y me fui recuperando del susto. Ahora al policlínicos.


---Ya estaba oscureciendo cuando siento que tocan a la puerta ssssss, les hice a los niños.

 No quería visitas inoportunas, iba a escribir una carta trascendental para mi vida y necesitaba que los niños fueran a la cama temprano… pero insistían.

-- Sssssssssssss, asómate Yami por la rendijita. 
Le hice un gesto con la mano interrogándola y con cuánta mueca pude...  ¿Quién? ¿Quién?

---Yosvany con su mamá.---Me decía casi en un susurro, mientras aleteaba sus mamitas como asustada.

--- Ábrele la puerta, Yami.


Entró como Pedro por su casa. Ay...  No... No,así no, así no me vengas con tus quejas a esta hora y con el día que he tenido.  No te voy a atender aunque me llames a la policía. Pensaba para mis adentros, mientras le mostraba mi rostro bien serio,  casi  retándola.

--- ¿Yamila, ya sabes lo que pasó esta tarde?


-- Ay, Dios mío, a esta hora y con ese recado. Sentí que algo se me rompía por dentro y la lengua se me desataba.

---Sí, lo sé, cosas de muchachos, ya Javi está en su cuarto, gracias por venir a pedir disculpas. Para qué
 fue eso.

---No vengo a pedir disculpas, no faltara mas que casi te maten al muchacho y vengas a pedir disculpas, vengo a darte las quejas de Javier y soy yo la que esta esperando por las tuyas. Si no haces nada con tu hijo  voy al Comité...blablablá... ya no escuché más nada que ese bla, bla, bla...

Sus últimas palabras eran ladridos que me dañaban el oído…. Santa Teresita de Jesús , Changó, lo que sea…Ay ,no…darme quejas a mí y a estas horas…no, no…y con la cabeza como la tenía.
Me decía mientras la miraba de arriba abajo y salió la impredecible, la que no piensa mucho en dar una respuesta inesperada.

-- Sofía, no sé si sabrás que desde que Javier no está, tengo un horario para recibir quejas de 3 de la mañana a 5, así que ya sabes, no te puedo atender ahora.

Lo dije sin pensarlo mucho, de carretilla, ya me tenía cansada de tantas quejas, cada vez que Javierito hacía algo, ahí estaba ella con su hijito de la mano, pero el colmo ahora se lo había tomado bien en serio.

---Sí, todos en el barrio conocemos de tus horarios, me supongo que los cambies cuando tu marido regrese. 


Lo decía con tanta ironía, con una risita socarrona, se burlaba de mí. Me quedé sin respuesta, solo reaccioné cuando mi hija me preguntaba algo acerca de esos horarios.
 Estaba en boca de todos y el mundo se desmoronaba a mis pies, La miré de nuevo y sentía que me descubría y casi me miraba con compasión, nunca me gustó que nadie sintiera lástima de mí y por poco la echo de un tirón, me quedé en la puerta, señalándole el camino.

-- Nada, hija, no entendí lo que me quiso decir, vamos a dormir.

-- ¿A qué vino Yenesey?  ¿Trajo noticias de papá ? ¿Trajo cartas?  Me cogía por la barbilla para que la atendiera. Te estoy hablando.


---Sí, trajo, mañana les cuento.


---No, ahora, ahora, ven…  coge un ladito y me haces un cuento y me hablas de papá.


---Había una vez una princesa tan linda como tú… Que vivía con un duende verde…
--No, primero dime de papá.
Javi que nos escuchaba saltó de su cama y se acostó entre las dos.
-- Bueno, es un secreto no lo pueden decir  pero el papá parece que va a venir muy pronto.


Cuantos brincos dieron en la cama nunca los conté, los dejé y hasta me les sumé para compartir su alegría, no quería que descubrieran mi tristeza.

----Ya… ya, basta...a dormir y mañana les cuento más.


Y desde el patio sentía Nocturno, la voz del locutor ronroneaba los títulos y el musical de  La chica de la valija, por momentos me envolvía en sus notas y la vida me sonreía de alguna forma revivía momentos felices...

.

 Dormían como angelitos mientras los miraba las lágrimas surcaban mi rostro y sentía su sabor en mis labios… y mucho miedo de mí, de Javier, por los niños…


Pensaba escribirle una carta a 
él donde le abriría mi corazón. No tenía ni idea qué le diría pero era una necesidad no podía guardar por más tiempo, nunca lo había traicionado y necesitaba desahogarme.

 La noticia de su regreso vino a remover todas mis fibras, los rincones ocultos. El tiempo se resquebrajaba en un quejido ya no existía para el escape y entonces como tantas veces guardé mis recuerdos en mi viejo libro para echarle un vistazo de vez en cuando porque los ecos de su amor aún resonaban en mis oídos… Me dolían me asustaban, me hacían llorar en silencio.

Decidí abrirle la puerta al amor que nos unía, a las promesas y fidelidades, la ternura regresaría desde el abrazo y el amor por nuestros hijos.

miércoles, febrero 15, 2012

La cama vaciá Capitulo 9 “La China”

“te quiero en mi paraíso 
es decir que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso”
Mario Benedetti.




Sabía que yo iría ese día, me lo confesó después, misterios de los amantes .Había suspendido la consulta con algún pretexto y me esperaba. Y yo ni al trabajo había llamado, era como si nos convocáramos para el encuentro por un extraño misterio que nos señalaba el día, la hora y el lugar para nuestra primera cita de amantes escondidos. Por primera vez nos cogimos de las manos, en silencio nos miramos y por alguna pillería del destino allí mismo nos besamos, no podría seguir huyendo de sus labios comenzaba un nuevo camino una nueva historia, sentí como si un montón de besos me llegaran desde el cielo. Me olvidé de todo, la promesa a Javi se borró de mi memoria ,no me sentí culpable estaba en ese momento mágico del amor en que se pierde la razón por completo, no vemos, no oímos ,no escuchamos nada más que a nuestro corazón que nos dice ama, no te detengas.
Nos fuimos a un parque de Miramar, no sabíamos dónde meternos, La Habana es una ciudad donde se respira el amor, la sensualidad y hasta el sexo pero a dónde irían dos amantes a cubrir sus cuerpos con sus besos, eso nunca se sabe. El parque nos ofreció escondrijos para nuevos besos pero sentíamos la necesidad de romper los vitrales y acurrucarnos en los brazos de la pasión, entonces Ale recordó el apartamento de un amigo que estaba para el interior de la isla, nunca supe si se lo inventó en aquel momento, nos fuimos y allí nos hicimos cómplices de aquellas paredes que guardarían nuestros secretos...allí quedaría incrustado todos nuestro amor dando paso a la locura y al fuego , su aroma se quedaría para siempre en mi cuerpo.
Salimos a la calle, la ciudad me ofrecía un nuevo rostro, la desnudez de las paredes rotas y sin pinturas eran cubiertas con las ternuras del amor, me empeñaba en ver todo lindo y Ale se reía, se reía porque le estaba pasando lo mismo. Al fin nos separamos como a tres cuadras de la casa de mi amiga la China, tenía que recoger unos jabones, claro también era un pretexto porque la China era a la única persona que yo le contaría mi aventura. En cuanto llegué, me miró de arriba abajo y con una socarrona sonrisa me dijo.
----Uf, uf, tú no vienes del PRE, no señor, tú vienes de otro lao, esa carita te desmiente.
----Ay, China ¿de dónde tú crees que vengo a esta hora y corriendo? ¿Tienes los jabones?
----Te conozco mascarita aunque vengas disfrazá---me decía y yo que estaba loca por contárselo---
---- Chinita, eres una bruja, no vengo del trabajo, vengo de un lugar secreto ---no sabía como empezar—
----Salí con ‘el, bueno, sí…te lo voy a contar, pero que no salga de estas cuatro paredes.. Salí con el muchacho ése... 
 ¿Sabes? del que te hablé el otro día---No me gustaba mucho la cara que estaba poniendo--
--Yami, ¿tú perdiste la cabeza por el Doctorcito ese? Con  la clase de hombre que tú tienes.
Ay, me muero, me muero, pensaba mientras mi amiga me decía estas cosas.
-- Mira China, si vine hasta aquí fue para contártelo, pero dame los jabones y me voy.
----No, ahora me lo cuentas todito, tú sabes que eres para mí como la hija que no tuve, eres mi ahijada y me lo vas a contar ahorita mismo. —Me desarmó y le conté con pelos y señales sin omitir detalles.---
-- Está bien, mi amiga, le voy a pedir perdón a Santa Teresita de Jesús---Le dije mientras le daba un beso—
-- ¿Qué tú estás diciendo niña? Y esa santa tan extraña que siempre tienes en la boca, santa de blancos, nada de eso, se lo pides a Changó...Santa más rara, a Changó...hija... a Changó, él te perdona porque es un santo medio relambío...
Después de todo ella siempre me protegía y sabía que sería mi aliada.---Nos despedimos, me fui más tranquila.
Salí corriendo a fajarme con la guagua de nuevo, pero me sentía feliz, no me sentía arrepentida, así que recogí a los niños y me fui directo a casa, pero una sorpresa me aguardaba.
---Yen, desde cuándo estás aquí?----Yenesey desde hacía una hora me esperaba en el portal de mi casa.
---Entra, hoy he tenido un día tremendo---le dije mientras abría la puerta.
---Pero, no fuiste a trabajar, me he pasado el día detrás de ti---le hice señas que no dijera eso delante de los niños y esperó estar adentro para seguir hablando.
--Te traigo buenas noticias desde Angola---acércate y me dijo al oído—
-- Javier viene de vacaciones ya sabes, mí amiga, ni a los niños se lo digas, secreto de estado, mí padre lo mandó a decir, él sabe lo que pasaste cuando pensabas que Javier estaba muerto y nos autorizó para que te lo dijéramos.
--  ¿Cuándo?

martes, febrero 14, 2012

La cama vacia. Capitulo 8 “Te amo”

Te amo... 
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.
Pablo Neruda.

Al fin llegó la noticia tan esperada, no sabía cómo abrir la carta, se la di a Juliana.
-- Mi amiga, no puedo…  no puedo y empecé a llorar,  las lagrimas  me acariciaban, una rara sensación sacudía todo mi cuerpo.
-- Pero la Yamila valiente y atrevida ¿dónde se metió? Vamos que no se diga -Me decía mi vecina para animarme.
-- No puedo, mí amiga, no puedo, ábrela tú y léemela bajito te observaré y leeré en tu cara la noticia… Anda, no tengas miedo soy valiente aunque ahora no te lo demuestre…  Léemela...
Me hizo caso, me la comía con mis ojos de gata asustada…y hay Dios mío., Dios mío en un momento me le abracé y le dije muy bajito ¿Vive, no está muerto? ¿Qué…? ¿Qué...? ¿No está muerto?..
De pronto, Javier comenzó de nuevo a escribirme, sus cartas se hacían cada vez mas hermosas, llenas de pasión y proyectos, él nunca había sido expresivo conmigo en detalles que siempre le pedí, hasta llegué a pensar que los ingenieros eran demasiado racionales y analíticos para las fantasías que llenaban mi universo y que esa era la causa y hasta llegué a conformarme, eso sí, siempre me sentí la reina de su corazón. Comprendí que sólo eran recuerdos almacenados en el cajón en los que no quería revolver mucho, dejarlos ahí y no tocarlos, mis estados de ánimos cambiantes no me permitían el lujo de distraerme. Me sentía poseída por la obsesión de un amor irreal,  imposible, que no daba paso a la posibilidad de pensar con sensatez...
La noticia me trajo mucha alegría pero mi corazón sentía ya no le pertenecía estaba a punto de cerrar un capítulo de mi vida, o más bien me estaban obligado a cerrarlo y yo no lo advertía, pero en esa carrera por vivir al día sentía la necesidad de abrir otro con nuevos rostros y nuevas sonrisas., sentía que me iba despacio de su vida que no volveríamos a caminar juntos con nuestros hijos que con tanto amor trajimos a la vida. Sólo mediaría una vieja sonrisa y algunas palabras que quedaron escritas en cartas y que no podrían ser olvidadas ni barridas y desde luego, nuestros dos hijos, más difíciles de negociar. Todavía no culpaba a la guerra de Angola estaba tan inmersa en mi vida, en mis conflictos que vivía el momento sin pensar en el mañana, Alicia en el país de las maravillas, que ironía, mermelada ayer y mermelada mañana, nunca hoy, sólo las cosas inmediatas el pan de cada día, vivir al día, no quería culparme, no quería lastimarme aunque no siempre lo conseguía.
 Muchos años después cuando los muertos llegaron me di cuenta que habíamos vivido una vida irreal, enmascarados como fantasmas sin rostros al ritmo de una danza de la muerte a donde el gobierno nos había arrastrado.
Los días iban pasando y nos veíamos a diario, ay, Dios mío, si por algún motivo no lo veía no tenía sosiego pensaba en mil cosas… que ya no le gustaba, no me necesitaba…  otra, que me mentía, que debía ser más complaciente, entonces el sufrimiento se apoderaba de mí y hasta que no volvía a descubrir su sonrisa cuando en las mañanas me le iba acercando y sabía que él me esperaba, no era feliz.
Aquel día, lo recuerdo entre risas y llantos fue tan definitivo en nuestras vidas que la marcó para siempre. Salí temprano y crucé a los niños para la escuela y no lo vi en la parada, un nudo se me hizo en la garganta y mis ojos se nublaron, no lo esperé como hacía otras veces, cogí la primera guagua que pasaba.
-- Caballero, esto se rompió----oí casi al momento de montarme---No, no podía estarme pasando eso, justo el día que había decidido ir al Hospital donde trabajaba,
-- Lo siento, a bajarse todo el mundo, que esto se rompió y me voy para la terminal. Se formó una en aquella guagua.
----Oye, que hay niños, personas mayores y mujeres embarazadas. Dejen la puerta libre, hay que bajarse todo el mundo. No empujen a la gente, todos vamos a salir.
Yo casi no escuchaba. Llegar a la puerta de salida era un riesgo, el tumulto, todos queriendo salir a un tiempo, hubo golpes, hombres tratando de aprovecharse y meter mano, de todo como en las películas de los sábados: lenguaje de adultos, es decir malas palabras, violencia y sexo…Pero logré bajarme y esperar otra guagua que desde luego cuando veían la parada tan llena por una guagua rota, ni paraban. Allí estuve un buen rato, al fin cogí otra a como pude y llegué al Hospital.
Lo vi enseguida como si me estuviera esperando toda la mañana... Allí estaba.
Una sonrisa entre lágrimas fue mi saludo cuando sentí sus dedos correr por debajo de mis ojos y sus labios en mi mejilla. Me olvide todo, el rio arrastrando el cuerpo de Javier, la fiera devorándolo o la bala mala buscando su corazón. Le devolví el beso y sentí  su piel en mis labios, entre nerviosa y coqueta:
 - Oye, que hay que afeitarse- Su risa no se hizo esperar y cuando lo oía reír el mundo se me perdía en aquel instante solo lo veía a él y a su risa de hombre bueno.
-Se me acabaron las lágrimas de hombre jajjajja y los dos reímos como colegiales cogidos en falta

♥ Entrada destacada

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 Imagina: un gran escenario del gran teatro del mundo.  Imagina:  que eres una asombrada espectadora escondida entre bambalinas  s...