sábado, junio 25, 2016

La muñeca de trapo. Secreto¨IV



De las primeras cosas que Secreto aprendió de la vida cuando salió al mundo, sola y hambrienta fue que existen experiencias por las que tenemos que pagar un precio alto y una es la infancia cuando no sabemos desprendernos de ella y nadie te hizo nunca una muñeca de trapo. Algunos seres mezquinos  ven como un lujo no despertar de esa edad y te despiertan a puros golpes, no físicos, los que más duelen emocionales, abusivos... Nunca van a entenderte y prefieren las bofetadas.
Secreto fue aprendiendo como el chimpancé botánica en la selva a través de la experiencia y aprendió a sentir, a pensar y a esperar, sin esas virtudes estaría perdida y a merced de sus pensamientos, instintos y pasiones.

La niña, lo descifro mucho después cuando era una mujer joven, la vida le había pasado muchas cuentas, entonces supo que la libertad de pensar y de mal pensar y de pensar poco, la libertad de elegir por ella misma su vida, de elegirse sólo a ella le pertenecían y no tuvo que hacer juramentos ni invocar a los espíritus para que la acompañarán estas ideas en su peregrinar, fue su mejor talismán para enfrentarse a acontecimientos inesperados de los que ni con su astucia pudo esquivar pero fueron nuevas lecciones que la enseñaron a incorporarse al mundo que la esperaba y le abriría sus puertas ¿Estaría lista la joven para el desafío?

miércoles, junio 22, 2016

"Secreto" III



Mercio López.

Secreto, aprendió muy pronto que al señor Mercio López, no sería fácil arrancarlo de su vida, se aferraba con uñas y dientes a las cosas que escuchaba de la boca de la vieja Yaya, la institutriz sabia de las jovencitas de la residencia y que lo curaba todo con oraciones y yerbas, fue la que curó las piernas a la señorita Sagrario que ni los médicos neoyorquinos pudieron y los ojos de pescao al jardinero y hasta la culebrilla al señor Mercio Lopez . Estas palabras y otras muchos se quedaron grabadas para siempre en su alma de niña abandonada y preguntona que siempre fue, aunque no eran dirigidas a ella, ella se las robaba y las encerraba en su reservorio de verdades.
- "Eres tú quien decide cómo te dañará lo que suceda fuera de ti, aprendetelo bien, jovencita, te hará falta".
 Cuando escuchaba esta sentencia de la sabia mujer, pensaba en ella, en Secreto, si, ella misma, quien lo iba a necesitar más que las niñas de la casa por muchas razones que se apiñaban en su mente y lo aprendió de memoria, aunque, fue algunos años después que logro entenderlo bien, aunque siempre la acompañó y se lo repetían al oído.
- Tu vida no será un cuento de hadas.
 Por esos días empezaron a salirle las alitas en las espaldas, dos cargadas de plumas que muy pocos verían pero ella sabía muy bien que ahí estaban, además que le serán muy útiles cuando estuviera en apuros.
 Se acostumbró a pensarlo con su primer apellido, así siempre Mercio López, lo del Arrabal, lo omitía imitando a la familia. Era un ser si no malvado, más bien un infeliz, mal pensado y fanático. El pobre había quedado viudo con cuatro hijas, nunca más se le conoció mujer, aunque seguro hubo alguna, no parecía un hombre que renunciara a los placeres de la vida, ella bien lo sabía. Los sentimientos hacia él eran raros, inexplicables, llegó a sentir lástima del hombre que la abusaba y la maltrataba con las palabras más duras dichas a una chiquilla que se podía decir no las entendía en su justo significado. Sería más tarde en la Universidad cuando era una estudiante destacada de Filología que supo descifrar los calificativos del amo de la casa porque aunque transcurre todo lo narrado en el siglo de las tecnologías, siglo XXI, su personalidad torcida lo mantenía en una especie de ostracismo voluntario.
Decía que llego a sentir pena por su victimario y se puso en el lugar de las víctimas del mal de Estocolmo, seguro que ahora hasta trataría de comprenderlo y se hubiera ahorrado el odio que abrigo  durante algunos años en su corazón, es cierto le quedaron  algunas cicatrices pero su alma grande  aprendió a volar, a  remontar el vuelo y a encontrar refugio y se salva. La de Mercio Lopez, vagara buscando a quienes no difieran de él en nada, perfecto, incorruptible, hipócrita y mentiroso, sus mejores calificativos.

martes, junio 21, 2016

El silencio de las sirenas


Vasija griega que representa el momento en que las Sirenas
 cantan por sobre las cabezas de Ulises y su tripulación.

El silencio de las sirenas

Cuento. Texto completo. Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:
Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.
En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.
Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.
Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.
La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

El mito de las sirenas que atraen a los hombres esta muy difundido en las culturas europeas ADC
  y posiblemente en otras culturas de la Antigüedad.
Nota:

Un tema convertido en leyenda muy recurrente en el mundo del arte de todos los tiempos, porque decir arte es decir humanidad, solo los seres humanos somos capaces de producirlo. Los mitos que nos enriquecen y van dejando huellas en el acervo cultural de los pueblos y la voz popular se encarga de expandirlos por todos los rincones y a todos los habitantes del planeta: El regreso del guerrero, en este caso del héroe griego legendario de una guerra mas en la historia de la Humanidad, en el que muchos se ven reflejados en estos tiempos de emigraciones y de conflictos étnicos, religiosos, las guerras, los tiranos que empobrecen y aniquilan a sus pueblos.

 Ulises es un símbolo de lealtad y amor para todos los hombres y mujeres que aman la libertad y el amor a su terruño y a su familia. Muchas mujeres  han sido Penelopes que esperan por su hombre en algún rincón del Universo

El pasaje de Ulises y las sirenas está relacionado con la lucha del ser humano para alcanzar sus metas, representa en la mitología antigua el poder del espejismo y el hechizo para apartar al hombre de su ruta. Al escuchar el seductor canto, los marineros estrellaban sus navíos contra los arrecifes y naufragaban.
Ulises quiere escapar del espejismo y del poder hipnótico de las sirenas se hace  atar al mástil y taponado los oídos, puede ver, mas no escuchar y cumplir con su propósito de llegar a su destino, Ítaca.
 Algunos han visto en este mito como una representación de Cristo en la cruz, la voluntad inconmovible para cumplir con su destino, la voluntad inquebrantable del hombre que sabe lo que quiere y cual es el camino, no importan los obstáculos que tenga que enfrentar y vencer.





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