Entradas

Mostrando entradas de junio 19, 2016

La muñeca de trapo. Secreto¨IV

Imagen
De las primeras cosas que Secreto aprendió de la vida cuando salió al mundo, sola y hambrienta fue que existen experiencias por las que tenemos que pagar un precio alto y una es la infancia cuando no sabemos desprendernos de ella y nadie te hizo nunca una muñeca de trapo. Algunos seres mezquinos  ven como un lujo no despertar de esa edad y te despiertan a puros golpes, no físicos, los que más duelen emocionales, abusivos... Nunca van a entenderte y prefieren las bofetadas.
Secreto fue aprendiendo como el chimpancé botánica en la selva a través de la experiencia y aprendió a sentir, a pensar y a esperar, sin esas virtudes estaría perdida y a merced de sus pensamientos, instintos y pasiones.

La niña, lo descifro mucho después cuando era una mujer joven, la vida le había pasado muchas cuentas, entonces supo que la libertad de pensar y de mal pensar y de pensar poco, la libertad de elegir por ella misma su vida, de elegirse sólo a ella le pertenecían y no tuvo que hacer juramentos ni inv…

"Secreto" III

Imagen
Mercio López.

Secreto, aprendió muy pronto que al señor Mercio López, no sería fácil arrancarlo de su vida, se aferraba con uñas y dientes a las cosas que escuchaba de la boca de la vieja Yaya, la institutriz sabia de las jovencitas de la residencia y que lo curaba todo con oraciones y yerbas, fue la que curó las piernas a la señorita Sagrario que ni los médicos neoyorquinos pudieron y los ojos de pescao al jardinero y hasta la culebrilla al señor Mercio Lopez . Estas palabras y otras muchos se quedaron grabadas para siempre en su alma de niña abandonada y preguntona que siempre fue, aunque no eran dirigidas a ella, ella se las robaba y las encerraba en su reservorio de verdades.
- "Eres tú quien decide cómo te dañará lo que suceda fuera de ti, aprendetelo bien, jovencita, te hará falta".
 Cuando escuchaba esta sentencia de la sabia mujer, pensaba en ella, en Secreto, si, ella misma, quien lo iba a necesitar más que las niñas de la casa por muchas razones que se apiñaban en…

El silencio de las sirenas

Imagen
El silencio de las sirenas Cuento. Texto completo. FranzKafka Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salva…