Edelmirta III




 Ahora le tocaba hablar al pueblo a una voz ¿Y el padre? No faltó quien aseguraba que era un sacerdote, que estuvo de parroquiano allá por los años que se suponía coincidía con el nacimiento de la joven. Si mal no recuerdo Arcadio Rojas, lo retuve porque a los curas solo se les dice su nombre, por ejemplo, el padre Agapito que fue el anterior, pero a este , lo nombraban por nombre y apellido, siempre fue así, claro él era diferente, no era ese santo de eucaristía que termina oliendo a velas y a inciensos, no señor que muy bien perfumado que se le veía en las tardes cuando caminaba por el parque con sus perros Lucas y Mateo, a todos llamaba la atención los nombres , mira atreverse a llamarlos como a los apóstoles, pero hay una cosa cierta , existen personas que vienen al mundo a hacer lo que les da la gana y todos terminan aceptándolos , piensen en tantos dictadores que por la historia han pasado y aún transitan y en los más remotos, los jefes de tribus, los brujos, los Cesar y los reyes pues a este santo varón le ocurría lo mismo, hacia lo que su santa cabezota le ordenara y todos terminaban riéndole la gracia ,hasta las más beatas decían :- Este padre Arcadio Rojas - y se santiguaban con una risita maliciosa y socarrona -zorritas, dicen que lo expiaban y nunca en el pueblo hubo más creyentes, que el propio Padre Arcadio Rojas tuvo que mandar a  ampliar la nave de la iglesia, atraía a todos porque los maridos celosos también acompañaban a sus devotas esposas y otros varones también acudían por los encantos del amable curita, porque eso sí , aceptación entre mujeres y hombres siempre la tuvo, ha ocurrido en todos los tiempos, solo que antes era pecado y ahora no, que le pregunten a Benedicto XIV.

 Es que estaba muy bien el padrecito con aquel porte de modelo. ! Ah, un adelantado, el look de Brad Pitt.  Estoy segura que ahora sería maniquí de camisetas y no digo calzoncillos porque dicen que el padre no los usaba y ahí, justo entre los calzoncillos y el resto, se desataron las pasiones.

Siempre pensé que un pueblo que se deja sacudir por estos remolinos de pasiones, inventadas por indolencias malsanas no tiene mucho que hacer y debe expiar sus culpas, con tantas cosas que la vida nos esconde que hay que salir a buscar tantos misterios y trabajo para producir riquezas, pero bueno, no estaría contándoles tan suculenta historia, por lo menos a mí me lo parece porque lo que se formó, transformó la vida de Villarroya y todos sus ciudadanos.

georgina miguez lima ©.

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