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EL REGRESO.





Las sombras corrosivas de Fidelio Ponce de Leon (1895-1949)

Solo se oían sus pasos en la polvorienta calle, caminaba despacio pero sus altos tacones hacían ruidos ensordecedores, era oscura la noche... negra, parecía que deambulaba y casi no se sostenía sobre sus piernas, alguien que pasaba trató de ayudarla, lo rechazó con un alarido desgarrador para luego mirarlo asustada y correr con una agilidad que horrorizaba a todos, parecía una sombra, se perdía, se diluía y de pronto se escuchó aquel grito espeluznante, más bien un aullido de una bestia herida. No se observaban huellas de maltrato pero no estaba bien, parecía al borde de derrumbarse pero se mantenía en pie, de pronto algo vieron sus ojos aterrorizados que la hicieron convertirse en un ovillo, en algo pequeñito... se acurrucó tanto que solo era una mancha amarillenta en medio de la calle, todos se le acercaron para verla de cerca con terror y al llegar solo encontraron ese charco gelatinoso que se esparcía por toda la rambla, se fueron retirando poco a poco y surgió una sombra que se elevaba y perdía en el infinito, nadie supo nunca de que se trataba, aunque algunos vecinos creyeron reconocer a la hija de Estela, la muerta de sida que siempre regresada en los días de abril para recordarles que no había muerto del todo, que podía regresar y asustarlos, pero muy pocos se lo creyeron porque la hija de Estela estaba viva en los EE UU. según afirmaban que se había ido en una balsa desde Cojimar cuando los Marielitos, nunca se supo la verdad pero cuentan que la vieron perderse en el mar...

No, seguro era un castigo para los habitantes del pueblo por no querer a la loca que vivía en el callejón del fondo de la calle principal y muchos decían que en una noche de abril la habían asesinado, clavándole una estaca en el corazón y que desde entonces regresaba todos los primeros, recordándoles a sus verdugos que ella no estaba muerta porque podía hacer apariciones y convertirse en esa cosa gelatinosa que se quedaba en las calles por muchos días y nadie lograba borrarla porque era su huella, era su forma de vengarse de aquellos villanos que la habían matado por eso volvía el día primero y dejaba su estela allí en medio de todos, ni las lluvias de abril ni las brujeros del pueblo podían borrarlas, era su venganza regresaría siempre, estaba escrito en los libros de los brujos mayores porque ellos les advirtieron a los asesinos del hechizo de la muerta …había regresado, allí estaban sus huellas para aterrorizarlos...siempre regresaría.
georgina miguez lima ©.

Comentarios

  1. He descubierto tu blog en la tertulia de escritores del Facebook. Me ha gustado lo que he leído, así que será un placer seguirte.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Hola! Pase a conocerte. Gracias por el enlace en el Tablón de amigos.
    Saludos desde Buenos Aires!
    Ferip

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