Un recorrido por el Medioevo y el Romanticismo de nosotras. . . las mujeres..



No pretendo traer el tema de nosotras las mujeres de nuevo en el rol de víctimas ni del creador y el cuentecito de la costilla, supuestamente que así fuera ni el de los primeros humus sapiens varones que nos llevaron tan recio, lo haré tomada de la mano de una vieja amiga que desde mucho me acompaña es majestuosa y digna, me ha proporcionado muy bellos momentos de mi vida, cuantas veces he reído con la risa alegre, otras con la sonrisa dulce, la sonrisa pícara y sabia o he llorado con un llanto inusual, ése que acude cuando de pronto descubrimos que estamos ahí en esas líneas y vemos nuestra propia alma en un verso ,en un personaje o viajamos por el universo por viejos tempos, entramos en vetustos y antiguos palacios, a lugares insospechados, a lugares horrendos que nos dan miedo en la noche, con hadas, con príncipes, con seres malvados, con seres nobles y piadosos capaces de los mayores sacrificios en bien de la humanidad, ese mundo único e irrepetible que solo podemos encontrar en un libro.Todo un mundo de magias, irrealidades que volvemos reales y las incorporamos a nuestra vida para siempre: la Literatura.

Recorreré nuestro devenir por el mundo de la literatura, no lo haré cronológicamente, saltaré momentos de nuestro paso, me embarcaré en el enrarecido mundo de la Edad Media y el del Romanticismo que significó para muchos un estilo de vida, se vivía al modo romántico, algo parecido ocurrió el pasado siglo, décadas de los 60 y 70 con los hippy existencialistas...dejare el Renacimiento para otra ocasión aunque en la Edad Media ya asoma y le haré algún guiño y así, si soy constante que a veces me pierdo y aparezco de la mano de Julián del Casalo de mi querido amigo el canario, Don Benito Pérez Caldos...
La Edad Media había proclamado el celibato y la castidad como una ventaja y un mérito, existían las monjas o religiosas, las solteronas, las casadas y viudas, las prostitutas, para muchos es una época de oscurantismo y todas las desgracias que conocemos por nuestro paso por estos mundos  pero fue una etapa muy larga en la historia de la Humanidad por lo tanto ocurrieron grandes transformaciones económicas, políticas y sociales. Me resulta muy interesante perderme por los pasadizos secretos del medioevo, cuando se vivía bajo el dominio de la iglesia que con una mano nos acariciaba, recordando a la virgen María, madre de Cristo y con la otra nos acusaba de ser las causantes de la muerte de Cristo en nombre del pecado original.
En la literatura épica medieval, recordemos los Cantares de Gesta como El Mío Cid Campeador, la figura femenina tiene rasgos de noble, esposa ejemplar, fiel hasta la muerte ,mencionar a Doña Jimena, la esposa del Cid, no habría que decir mucho más; otra a recordar seria Dona Alda del Cantar de Roldan pero las hubo diabólicas y obscenas dentro del Romancero, siempre con fuerza de la mujer de recio carácter pero a la vez  dulce y ardiente, bebe del amor y la muerte, fiel hasta más allá de la vida, también se dan otros tipos de la mujer has hay más coquetas que apasionadas, capaces de dirigir la intriga amorosa con habilidad, desenredando los hilos a su placer hasta obtener el resultado apetecido, otro tipo es la dama del caballero andante Dulcinea del Toboso, inventada y recreada por la mente febril de Don Quijote, bella entre las bellas, casi virtual, yo estoy segura que muchos y muchas en estas páginas se han creado a esos seres perfectos virtuales en noches de internet y alguna luna allá a lo lejos, para no salirme del tema porque Don Quijote en su locura se fue al Medioevo a buscar a su Dulcinea y nos la recrea en el siglo XVII.  Existe  otro femenino que está divinizado en la devoción a María, madre de Cristo. La mujer-ángel, recordemos los amores de Dante y Petrarca en la Italia Medieval mujer angelical termina rodeada de misterios y de un velo de pudor, a veces ni conocemos su rostro, tal es su espiritualidad.

SEGUNDA PARTE.

La sensibilidad de los románticos difiere de la medieval  y no ve a la mujer desde una esencia espiritual, pero si hace de ella una creación subjetiva. Muchas veces se crea un ideal que no puede alcanzar porque no existe, veamos estos versos de Bécquer.:
“Yo soy un sueño, un imposible,
Vago fantasma de niebla y luz,
Soy incorpórea, soy intangible…
La belleza de la mujer romántica es plástica ella es perfume, color línea, engendradora de deseos:
Ella tiene la luz, tiene el perfume
el color y la línea,
la forma, engendradora del deseo "

Gustavo Adolfo Bécquer.

Pero le añadía ciertos atributos de espiritualidad de la sicología angélica, es rubia, tiene la palidez del alabastro, los ojos azules o violetas como las de las rimas, pero estas mujeres tienen sensualidad aunque muchas veces se nos presenten con rostros angelicales, eran deseadas y poseídas por el amante y a la vez respondían a la apasion eran románticas y se vivía a eso modo, como más tarde dijera Rubén Darío :"Romántico somos quien que es no es romántico" y aunque él no perteneció a este movimiento artístico, habría que diferenciarlo ,existe una cualidad innata en los seres humanos que los hace o no románticos.
La mujer medieval no era asequible en un sentido material, se mantenía distante, se dejaba amar desde lejos; en cambio era una directora espiritual para el amante. La mujer romántica es asequible al amor material como al espiritual, ama y se entrega, pero no ejerce poder sobre el hombre es una criatura de sentimiento, pasiva, humilde e incomprendida. Este tipo de mujer muere joven, el contacto con la vida la aniquila, la mata el amor. Las dos tipos de mujeres desde el Medioevo al Romanticismo su término es el hombre; la diferencia la calidad del amor.
El hombre romántico no le ofrece un amor sublimado, él es impetuoso, sensual, busca la ingenuidad, la inocente belleza, les gusta la pureza angélica de la mujer, prototipos del romanticismo son Margarita Gautier quien no recuerda a esta mujer enferma de tuberculosis que Dumas nos trajo al mundo y para los cinéfilos la irresistible Greta Garbo, muriendo en cada escena de la película.
Está Doña Inés, la de Don Juan Tenorio, es monja y el seductor ha de conquistarla, los románticos muchas veces se sintieron ateos, y la vence, a mí me encanta cuando la bella monja siente las delicias del amor carnal.
 Hay otro tipo de mujer la apasionada instintiva del Romanticismo, figura cálida y pintoresca es la que Prospero Merimé nos ha creado, Carmen, quien no la recuerda del ballet de Alicia Alonso, me parece verla con su tutú rojo danzando alrededor del torero y hasta un ole se me escapa cuando cae a la arena el torero, bajan los telones y escuchamos los bravos que hacen salir a los bailarines una y otra vez...aplausos es la cosa más linda que he visto, bravo por Alicia y por todos, por ese diseñador del tutu rojo, un ole se nos vuelve a escapar.

 No faltan otros tipos por ejemplo es la imagen invertida de D. Juan, la seductora que con sus mentiras halagos arrastra al hombre a la perdición, es la mujer inconstante y cruel que tanta amargura les causara a los poetas Bécquer,  Musset  y Heine.

 Recordemos que el Romanticismo busca mucho de sus temas en la Edad Media y hay una tremenda evocación a la muerte a lo terrorífico y a los misterios de la vida después de la muerte, está basado en la evocación a las danzas macabras de la muerte que en algunos románticos solo tiene una intención estética y nos conduce a la poesía de lo horrible un poco adelantándose a Alan Poe.

 En ese mundo inventado existen personajes reales tomados de la realidad pero también irreales, porque son abstracciones de figuras del Romanticismo: el Amante, la Amada, el Hermano vengador. Estos son más menos los rasgos sicológicos del amante romántico, muchas veces fieros e indomables, religiosos, valientes, nada teme y todo fía a su espada y su valor, ama y corteja, muchas veces inconstante. La mujer, bella y pura, candorosa, a veces desdichada, detrás de la inocencia hay una  mujer apasionada que rinde culto al amor.
Hemos realizado un breve recorrido por la literatura y nuestro paso por ella, la mujer espiritual, la amada desde lejos, la Beatriz de Dante y la Laura de Petrarca, la dulce que muere con el amante, Julieta la de Shakespeare, la mujer ardiente y sensual, Carmen, la Prospero Merime... No voy a mencionarlas a todas, pero ahí estamos imprescindibles para el varón...luz y color para las artes, una bella forma más de acercarnos al infinito.



Nota aclaratoria:
 Menciono a dos autores del siglo XVII, uno William Shakespeare y otro Miguel de Cervantes Saavedra, ambos fueron a la Edad Media en busca de muchos de sus temas y personajes, sucede con Romeo y Julieta y El caballero de la triste figura Don Quijote de la Mancha. 


georgina miguez lima ©

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