Réquiem por un tirano.

En la pócima estaba el veneno que lo mató, todos lo sabían, hasta el jefe de la policía y sus eunucos. Lo malo era adivinar quien tuvo el valor para ejecutarlo y terminar con su vida tan solo de un trago amargo.
 La noticia de su muerte apareció al instante en las redes sociales y en los diarios de todo el mundo. Lo habían asesinado .
 Muy pocos lo lloraron y el misterio quedó a la sombra hasta que llegaron los duendes del alba y desenterraron al avieso cadáver carcomido por las hormigas verdes porque ni el tiempo ni los gusanos lograron dañarlo.
 Y se descubrió al asesino pero ya a nadie se interesaba por saberlo y ni las redes sociales ni los diarios se hicieron eco de la noticia, otras ocupaban el espacio, habían inventado unos calcetines con aromas traídos desde Saturno  y esto acaparaba la mente de todos.

georgina miguez lima ©.

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