Conversando con alguien que siempre va conmigo...


Quiero conversar contigo mi viejo volcán de humos y de cenizas  que se va apagando sin haberlas encendido y  abrasan mi cuerpo, descubro  sus huellas que lastiman mi alma... No veo nuevos caminos y no sé si los desandados han sido los míos y ya llegué al final del arcoíris pero sin la certeza de haberlo defendido. No me castiguen... siento nuevos alientos  me cuidadaré  de todos, del  orgullo, del viento, de los frailes perversos, de mis demonios, de los que nunca llegaron, usando poderes ocultos de los duendes del rio.
  Quiero una danza de ángeles sin alas, hambrientos de sabiduría que bailen conmigo, quiero la verdad eterna, en un coro de mariposas amarillas y de lagartijas malvas y azules, me salvarán del tribunal de los dioses, de los fantasmas de las tinieblas, por mi tiempo perdido, busco una nueva aurora que  alucine migas de pan mientras camino…
 Tarde,  no quiero que te vayas, quédate conmigo, tengo miedo de la noche y de los enanos traviesos que vienen a asustarme y sueltan carcajadas moradas de los aparecidos.
 Cosmos, hermano ¿Me perdonas si desvié el camino? No quiero irme… quédate conmigo.

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