El acertijo.


Los adoquines olvidados de las calles sin números y sin nombres rastrearán nuestros pasos. Estarás en cada esquina, sonriente, majestuoso como un dios etrusco y como si no nos conociéramos pasaremos de largo como dos extraños. 

Te buscaré en el mismo sitio donde una noche oímos las voces de los fantasmas del castillo imaginario y culparemos al viento. Seguiremos juntos sin conocer el lugar exacto donde nacen los besos, revolotearemos como locos enfuruñados buscándolos en las colinas, en las calles sin salidas, en el viejo parque, en los castillos olvidados ya sin dueños…No descubriremos nunca que los llevamos dentro y sólo saldrán por el acertijo de la bruja que dejamos olvidado en el viejo tronco 

Reiniciáremos el camino siguiendo el rastro a las hojas doradas del otoño pero llegará la primavera con las lluvias, los aromas desconocidos, los trinos en las verdes ramas y renacerán las ansias olvidadas y regresaremos al mismo lugar donde un día descubrimos que siempre estuvimos buscándonos sin saber que existíamos y al cruzar el carcomido portón azul nos asaltarán los besos que esperaron por nosotros escondidos en el tronco del viejo olmo ahora reverdecido. Allí estará el acertijo de la bruja que un día predijo que nos encontraríamos al final del camino envueltos en viejos poemas, rosas y besos que marcaran nuestras vidas hacia un nuevo destino.

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