Nuestra poetisa invitada Haydeecita Pereda.

En la literatura cubana la mujer ha tenido una participación trascendental sobre todo en la poesía de tema amoroso. Dulce María Loynaz aseguraba  en que existían poemas que solo podían haber sido escritos por mujeres  y en verdad, casi todas han proyectados su yo intimo, su mundo interior, sus emociones y sentimientso, desde Gertrudis Gómez de Avellaneda, las poetisas románticas que le siguieron, las modernistas, representadas en la frágil vida de Juana Borrero, nuestra Carilda Oliver y la que hacen su aparición en el mundo de la literatura de hoy , tanto desde la isla como desde el exilio. Nuestra poesía como dice Goethe nace desde dentro hacia fuera,  nunca podrá dar a la luz otra cosa que no sea su propio ser. Asi es nuestra invitada, una voz genuina de la poetisa cubana. Sus versos ríen, lloran, danzan, nos hacen reflexionar, maldecir y perdonar porque en ellos vibra la voz de esta mujer toda pasión que se entrega a la creación poseída por las musas de la poesía.
Gracias, Haydeecita por regalarnos estos momentos y poder compartir desde mi página con  todos los amigos lectores que gracias a la magia virtual podemos llevar a los corazones de los amantes de la poesia.


Cuatro poemas de Haydeecita Pereda.La Habana, 23 de diciemdre, vive en los Estados Unidos desde 1970. 

Te amo

Es una mezcla de amor
de odio y un no se qué,
qué me corre por las venas
cuándo yo lo veo a ud,
es un sufrir y llorar
y al mismo tiempo gozar
de todo lo que estoy sintiendo,
sabiendo qué me esta hundiendo,
ésta manera de amar.
Es una daga un puñal,
es un arma de dos filos,
es un andar por andar,
qué me mantienen en vilo.
es quererte y odiarte
sin poder cerrar la puerta,
es dejarla medio abierta
para que puedas entrar.
Es decirte que te quiero
pero no te puedo amar.
es quererme retirar
y no tener el valor,
para decirte mi amor,
qué no te puedo olvidar.



Te Quiero

Cómo gritarte en silencio todo lo que te quiero
si mis ojos no se cansan de decírtelo con miedo,
y mi cuerpo enamorado, lanza destellos de fuego,
como gritar y que me oigas, que por ti me estoy muriendo.

cómo decirte callada que no escuches mi silencio
si me despierto en tú almohada, diciéndote que te quiero,
te siento siempre en mis noches y hasta en mis sueños te veo
eres la luz de mis ojos, mis estrellas, mi universo.

Cómo te sigo soñando, si solo eres un recuerdo
de aquello que yo inventaba, para decirte te quiero,
¡cuánto diera por tocar, lo negro de tu cabello!

cómo, dime tú, por qué es qué tanto te quiero
y llorando me despierto en lo mejor de mi sueño,
cuándo miro tu retrato… y veo qué ya no te tengo.


Jugué al amor

Jugué al amor y en tus brazos,
se me quemaron las alas.
yo qué estaba tan tranquila,
me emborrachó tú mirada,
la suave brisa en mi contra
y el calor de tus palabras
qué susurraban calladas.
El silencio de la noche,
y aquella luna traviesa
qué coqueta nos miraba,
iluminando indiscreta
las siluetas reflejaba,
era tan tarde en la noche,
y yo, tan… enamorada.

Quédate

Quédate conmigo,
necesito de tu abrigo,
de lo negro de tus ojos,
de tus dulces labios rojos
y de tus brazos fornidos.

Necesito que me digas
muy cerquitica al oído
qué a nadie cómo a mi,
jamás habías querido.

Miénteme de una manera
elegante y caprichosa,
haz de esta noche hermosa
una noche sin olvidos.

Vuélvete atrevido
a esconderte entre mis brazos,
aunque se quede en pedazos
mi corazón mal herido.

Haydeecita Pereda.©

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