A lo lejos descubro la palabra soledad.





Deambulo por  la calles de los recuerdos donde tantas veces escuché tu voz entre las luces escapadas de la pantalla de cielo. Ya no escucho la danza de los elefantes ni el murmullo de las rosas.
 Camino a prisa, tengo miedo de los ecos escondidos en los ecos de los ecos, que  regresen las promesas que rompimos cuando lentamente agonizaban  las alondras que nos anunciaban el paso de las horas.
Los besos y las caricias se iban calle abajo en busca de otros brazos, de otros espacios… de otro amor…
 Ya no están  las conversaciones, se apagaron las voces de las tardes que nos traían el ruido del claxon de los coches que buscaban al mar.
Estoy triste por el pétalo que perdí en el bolso del caballero de los bigotes que sintió pena y me regaló otra flor
 A lo lejos descubro la palabra soledad en el rostro  de los beduinos que nos siguieron la  noche en que nunca amaneció,
 Siento  los pasos de los fantasmas de laser que dibujaron sus muecas en mi laptop, me acurruco y solo escucho sus voces huecas, metálicas, amarillas....
 Te busco y solo veo tu voz…  te llamo y solo el eco de los ecos me responde…

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