La cama vacia. Capítulo 4 “Santa Teresita de Jesús”

A mis hijos Giselle y José Eduardo.
Me levanté tempranito, serían las 7, era sábado y quería hacer un montón de cosas, visitar a mis padres, llegarme por la feria y sobre todo, irme un rato pera la playa con los niños; a ellos les encantaba pero la madre no se quedaba atrás, dejaría que durmieran un buen rato para yo aprovechar y pintarme el pelo, me pondría un tono rojizo, sabía que a Javier no le gustaba que me lo pintara de ese color pero todo el mundo me decía que era el que mejor me quedaba, ya hacía 2 años que no estaba y no me había dado ni un tinte ni una sola vez, ahora lo haría, claro que sí, ese toque con el color de los ojos, bella… insoportablemente bella, bella cómo dice la canción y empecé a cantarla. Mi vecina me oyó ¿Qué no oiría esa ? pero eran tan buena, y sentí que me gritaba desde el patio.
-- Estás muy contenta hoy ¿Tuviste carta de Javier?
-- Las cartas de Javier llegan con la valija y son mensuales. El mes pasado no pudo mandarlas, me llamó para que no me pusiera bravita, ya tú sabes cómo me pongo cuando no sé de ‘el, lo que no me dice todavía cuándo es que viene, no le acaban de mandar el relevo y lo de él, lo de nunca acabar, hoy reparan un puente por aquí y dos explotan por allá...
--No te desesperes, ya volverá la felicidad a tus brazos porque eso sí ‘el los adora a todos, pero contigo, mi amiga, contigo tiene un cogío… Tú, lo sabes…
-- Dice que no lo espere ni para el cumpleaños de la niña que es en noviembre.
---Ya me imagino como deben estar los pretendientes y ahora con ese pelo pintado, me lo decía mientras se acercaba , pensé, si no fuera por los platos de arroz con picadillo que se han comido mis hijos , hasta yo y el teléfono….ajajá… Nada, era buena, pero Radio Reloj…. nos queríamos y compartíamos algún que otro secreto—
-- Hasta hora no tengo enamorados ni proposiciones, amiga y si llegan sabré darle fuera a tiempo. Miraaa… -Mientras hac
ía una mueca con los ojos y arrugaba los labios- Ponerle yo padrastro a mis hijos... Claro que no se los pondría...  no, eso nunca.  Pero me empecé a sentir culpable de algo que no había ocurrido y en mi interior sabía que estaba mintiedo... Si un presentimiento se adueñaba de mí, algo sentía roto, me sentía otra...  No era yo cuando en la parada me lo encontraba tratando de disimular que me esperaba cuando yo me tardaba, claro que hacía lo mismo pero no lo disimulaba, me gustaba que lo supiera como lo sabía, me regalaba su mejor sonrisa y el cielo se me caía a pedazos
-- Sentí ruidos en la cocina...  jajá ya estaban de pie los duendes de la casa. Les tenía una sorpresa… No se la diría hasta que no me ayudaran a recoger la casa.
-- A desayunar, recoger los regueros y después…sorpresas de la mamá….
-- ¿Cuál es la sorpresa? A mí primero---decía Javier, celoso como su padre.
--  Te tenemos una sorpresa, ven al patio y dejaba que me halaran de las manos.
-- Y…. ¿Qué hay ahí dentro? ¿Se mueve…se mueve? No me digan que es un gato o un perro…aquí en esta casa desde que se murió la Negrita, dije que no, no... es no…Así que se lo llevan para donde lo encontraron porque me parece que es un Papucho….
-Y ese fue el nombre que se le quedó, el gran Papucho había hecho entrada en nuestras vidas, llegó para quedarse y ahí está moviendo la cola, colado en la cama de los niños, claro que siempre lo descubro, entonces va derechito para la mía….
-- Fue un día maravilloso, lo hice todo como lo había planeado, playa, bronceador de mantequilla con bijol, un toque moreno, lo sorprendería. Ay, Dios mío, como me gustan las sorpresas, eso, lo dejaría bobito…..También fuimos a casa de los abuelos y comimos con ellos.
-- ¿Están oyendo la calabacita? Llegó la hora del cuentecito, los ojos se les cerraban –Así que vamos, les voy a echar un rezaíto.
-- ¿Podemos decir en la escuela que tú nos rezas para dormir?
-- ¡Ay, Santa Teresita de Jesús! Claro que no.
----Mami--- decían los dos-- ¿Quién es esa Teresita? ¿Otro secreto?
-- Pues sí, otro secreto era una santa, la conozco por la abuela…jajay pero eso a nadie en la escuela, recuerden los secretos solo a mamá porque las mamás lo saben todo…
-- Si la abuela no la nombra.---decía Javier---
-- Ah, ahí otro secreto, la abuela cambió de religión, ahora no es católica y es otra la historia que también es un secreto...
-- Mami…ma...mi... Y una risita maliciosa aparecía en las caritas angelicales de mis hijos.
-- Se acabó, a dormir. A ver el rezaíto: ”cuatro angelitos tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan, Juan, Lucas, Mato, Mateo, duérmanse niños que los angelitos los miran del cielo. Ya estaba cerrándoles la puerta cuando oigo la vocecita de Yami-- Mami, otro beso, éste es otro secreto, ¿Verdad? La apreté contra mi pecho y le dije: Sí, mi amor, sí...cerré y fui a mi cuarto.... desde luego, el nuevo huésped estaba en mi cama, estaba tan cansada que lo dejé, que duerma en el lado de Javier, pensé.
---Me quedé dormida por la mañana, quedarme dormida era la peor de las desgracias que podían sucederme a mí. Los levanté y salí corriendo, los crucé la calle y seguí para la parada. Lo vi enseguida, venía con su bata de médico puesta, nunca se la había visto siempre la guardaba en una mochila que traía…me hacia señas que me acercara....
Sabía que me estaría esperando, de pronto se me quedó mirando entre extrañado y risueño---- Me le aproximé lo más que pude, quería que me dijera algo de mi pelo rizado y rojo----También se me acercó---
-- Buenos días-
--Buenos.---le contesté con una sonrisa--- Casi nos rozábamos y entonces escuche que me decía bajito...
-- Mira se te han quedado algunas pelusas de la colcha en el pelo ¿Te las quito?
-- Santa Teresita de Jesús... ¿Me habré peinado? Sin pensarlo mucho le dije: No, no las quites es una nueva moda que se llama al descuido---me pasaba los dedos por entre el pelo y le repetía, al descuido, al descuido. Pensé haber salido airosa de la situación, lo peor vendr
ía después.
-- Y te hace buena combinación con las chancletas… Y me miraba...  me miraba...  nos mirábamos... Fue su declaración de amor nunca tuvo que decirme nada para saber que me amaba... tampoco tuve que hacerlo yo... El amor tocaba de nuevo a mi puerta...

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