La cama vacía .Capitulo 5 “La amiga”

A mi amiga Vilma Kenlok...

Ya estaba en el baño, mientras tarareaba una canción y pensaba en Alex y siento que tocan a la puerta, me asusté... no eran frecuentes a esa hora visitas
--Javier…  no se les ocurra abrir la puerta a nadie, a nadie ¿Me entendieron?

 Entré a la habitación, los dos dormían, siempre me gustaba verlos dormir, no tenía tiempo ahora, le quite los espejuelos a Javier y los puse sobre la mesita junto con el libro de" Colmillo blanco "siempre se le olvidaban tenía el habito de dormirse leyendo, creo que lo único que heredo de mamá, el resto una copia de su padre...Alguien tocaba a la puerta y ya era tarde en la noche, salí escurriéndome por la puerta y la cerré.
-Me asomé por una rendija de la ventana y era mi amiguita Yenesey, algún chisme gordo o se peleó con Eduardito. Pensé-- ¿Qué la traería por aquí a estas horas? Le abrí, por la cara que traía la cosa parecía seria; pero mi amiga era algo farandulera y le gustaba dramatizar, por eso no me preocupó tanto su cara de acontecida como si se hubiera tropezado con algún aparecido.
--Entra, déjame que me vista, ella me siguió hasta el cuarto.
---No te pongas nerviosa mi amiga ¿Ya tú comiste?
---Claro que sí, a estas horas, Yenesey, claro, dime pero pronto lo que sea, estoy rendida, hoy no he parado ni un minuto y para colmo se me rompió la cocina, pero dime, dime...
---Ay, mi amiga, yo tengo miedo que te dé una cosa…
---Jajajaja,pues no digas nada, no digas nada, ya mañana me enteraré tú sabes que Juliana es muy buena, pero es Radio Reloj., así que hablemos de otra cosa, a ver yo si tengo algo, un secreto, un secreto…jajaja a ver ¿dime qué ropa me queda mejor, el pitusa negro o la saya azul con la blusa malva?-que estaban sobre la cama-
-- ¿Yami y esa presumidera? Ay, mi amiga, ¿tú te encontraste con alguien?
No supe que contestarle de inmediato.
---Pues nada que quiero verme bonita para eso solo tengo 32 añitos, estar presentable para mis alumnos y compañeros...
--Yami, tú no andas en nada ¿verdad? Ay ¿Y ese pelo colorao? Mi amiga, tú te traes algo y con la noticia que vengo -siéntate y escúchame y no formes gritería.
-De verdad ¿no quieres que te la cuente? ¿Dime?
--Me empecé a preocupar...
---Acábala de dar -le dije casi en un grito. Vamos, suelta ya…que te traes entre manos, dilo...
---Pero, no te pongas así, tómate un vaso de agua primero.
-- ¿Que vaso de agua ni ocho cuartos?… Dímelo.
---Acércate, tú sabes que las paredes tienen oídos…
---Me le acerqué lo más que pude. Ay, mi amiga estaba muy agitada y entonces me asusté de verdad, Yenesey no era de las que se ponían nerviosa tan fácilmente era aspaventosa pero no, estaba nerviosa... Algo había pasado que la había hecho venir hasta mi casa, miré el reloj y eran más de las once de la noche. No, me lo tenía que decir ya, ahora mismo o me iba a morir. De un salto me le puse enfrente, la agarré por los hombros entre llantos y sollozos le gritaba...
--- ¿Se murió mi mamá?... ¿Mi pap’a? ¿Los dos juntos en un accidente? Suelta, Yen…suéltalo ya…o me voy ahora mismo a averiguarlo a la calle, a la policía o a donde sea, a los hospitales
---No te pongas así, mi amiga, si sé cómo te ibas a poner no vengo ahora mismo a contártelo y lo dejo para mañana…
-- Por lo que acababa de decir descubrí que mis padres gozaban de buena salud. Y... y hasta respiré más tranquila, sólo después me di cuenta que no había pensado en Javier ni en un solo momento y mi agitación ahora cobró otro color fue entonces que me acordé de la guerra, palabra que siempre trataba de apartar de mi vocabulario pero ahora me traía mi amiga con su inesperada visita y pensé en él, toda mi mente se fue a Angola  y ella bajando la voz comenzó a contármelo todo al verme más calmada aparentemente.
--Bajito, los niños están durmiendo. Le dije.
--¿Tú estás segura, mi amiga, que quieres que te lo cuente esta noche?
---Claro, claro pero acaba porque de esta me muero y te saco la lengua...
--Se me acercó y me dijo al oído---Mataron  a Raulito, el hijo de Fina …
-- ¿A Raúlito? ¿Estás segura?… ¿A Raulito, ahora sí Dios mío...y Javier no iba, Javier no iba con él…iba con él ¿Dime Yen ¿Iba con ‘el o no ?... Raulito es su chofer, como es que lo mataron a’el y a él no, dímelo, por lo más que quieras… ¿Mataron a Javier? ¿Lo mataron? Ay, Dios mío…. Me lo mataron, mira que le pedí, que le supliqué que no fuera…que no fuera, que no fuera, yo sabía que lo iban a matar tenía el presentimiento, hasta se lo dije a la China. Me lo mataron… ¿Está muertoooo… muerto?

--Mi amiga, no te pongas así, vas a despertar a los niños... Tú sabes que tenía que ir, no podía decir que no, cálmate, que no he terminado, no te adelantes, escucha a tu amiga. Ven que los niños no se despierten, tómate este poquito de agua, decía, mientras nos abrazábamos las dos llorando con las lágrimas más amargas con las que nunca había llorado, no lloraba sola, mi amiga compartía mi dolor con la misma intensidad que yo, éramos dos alma dolientes, unidas en la misma angustia, una sola palabra se había adueñado de las dos: muerte...
Mis sollozos despertaron a los niños. Me cubría la cara con mis manos, no me importaba que me vieran en ese estado, porque el dolor a ellos también les llegaría, se me abrazaron y lloraron conmigo sin saber por qué lo hacían, pero lloraron, lloraron mucho… Mi amiga trataba de consolarnos, yo no le daba paso cuando intentaba zafarse la apretaba con tanta fuerza que no la dejaba despegarse hasta que al fin pude escuchar que decía.
-- No se sabe, mi amiga, no se sabe, se supone que Raulito iba solo, pero lo que pasa es que no se sabe nada de Javier, a lo mejor no está muerto porque su cuerpo no lo han encontrado todavía, está desaparecido. Mi amiga, tú tienes que jurarme que esto no se lo contarás a nadie ni a tu sombra y los niños tampoco… Ay ,me van a meter en tremendo lío con mi papá y se lo busco a él, júramelo...júramelo, Me suplicaba.
Me di cuenta de dos cosas, primero de cuanto quería a Javier, el padre de mis hijos y segundo lo cruel que fui con mis hijos al dejarlos allí en aquella escena donde se hablaba de la posible muerte de su padre, ellos no conocían aun el significado de la palabra y desde esa mala noche la clavaron en sus tiernos corazoncitos.
La fuente de Yen era muy segura, su padre era el General de División Octavio Ruiz del Campo, único militar negro de alto rango en el Ejército Cubano, él enviaba partes muy frecuentes a su familia en La Habana acerca de la guerra. Estás noticias no llegaban de inmediato a los familiares, el Gobierno se guardaba el derecho de dar la noticia cuando lo decidieran, era algo así como un secreto de Estado, cuando algún cubano moría en Angola los familiares podían o no enterarse algunos se enteraron cuando el Gobierno los trajo , dio una cifra de muertos y desaparecidos con sus nombres, los enterró en fosas destinadas para ellos en sus localidades, de modo que algunos se enterraron de la muerte o desaparición de sus familiares cuando el Gobierno decidió trasladarlos a Cuba.
Me sentía rota en mil pedazos, traté de hacer averiguaciones por mi parte y nada, debía esperar por la noticia oficial que me llegaría cuando menos la esperara, no sé si mi amiga hizo bien o mal en avisármelo...
Muchos años después cuando despedía a mi hijo Javier en el aeropuerto, supe que nos equivocamos... Ellos, sí despertaron y supieron a tiempo buscar un nuevo destino aunque solo se tratara de huir...

 Código: 1005236366608

Comentarios

  1. Gracias por tus palabras, Madrid es un encanto, ya veo que se narra muy bien por aca. Un abrazo bajo la nevada.

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  2. En tu madrid aquel dia senti frio pero caliente el alma, estaba en la tierra de mi padre y lo sentia a mi lado mostrandome la ciudad... gracias.

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  3. FUERTE CAP.,.....PERO TAN REAL, POR TU FORMA DE DECIR ESOS HECHOS QUE SI OCURRIAN....LA FICCION TOCA MUY BIEN, LA REALIDAD.....!!!!!!!!!!!!!

    MARIA MIRO

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