Impaciencia del corazón, Juana Borrero.


Juana Borrero (1877-1896) .

A propósito de un artículo de Armando Araya García sobre la poetisa cubana Juan Borrero.

Juana ha sido para mí siempre un misterio y su breve paso por la vida me dejó más en el asombro, la leo desde muy joven y siempre salgo con algo nuevo que decir, novedosa, atrevida par su época y su edad pero siempre he pensado que la exaltación de su alma , de su temperamento en algunas ocasiones ahogó su voz y el verso se transforma en un desgarramiento del alma, sobre todo en las cartas, me imagino que las escribiera llorando y se desborda en una exaltaciónen mas cercana al Romanticismo. claro son cartas intimas no para ser leídas por el público y en ellas esta la poetisa como en un  grito de amor y de pasión.


JUANA BORRERO (1877-1896) .
POETA Y PINTORA CUBANA.

Por Armando Araya García.

Juana Borrero nació el 18 de mayo de 1877 en Santos Suárez, La Habana. Esteban Borrero Echeverría, su padre, fue médico y poeta, vinculado activamente a la causa independentista y su madre, Consuelo Pierra y Agüero, también escribía versos. Con sólo cinco años, Juana comienza a dibujar estampas simbólicas, una de las cuales – Romeo y Julieta – aún se conserva. A los siete años toma clases de dibujo y escribe su primer poema: “Sol poniente”.
En 1886 estudia en la prestigiosa escuela de arte de San Alejandro, donde continúa sus clases de dibujo.




A principios de 1891, Juana Borrero conoce al poeta Julián del Casal, encuentro que tuvo, tanto en ellos como en sus obras, profunda resonancia.
En la primavera de 1892, Juana y su padre viajan a Estados Unidos. Según el testimonio de Dulce María Borrero,hermana de Juana, la razón de este viaje fueron las “relaciones activas de Esteban en la Junta Revolucionaria de Nueva York”.
Una vez en Nueva York, José Martí, “con su palabra de
miel y fuego”, describe Dulce María, presenta “a la colonia cubana de Nueva York la niña prodigiosa”. Es durante ese viaje que Juana habría escrito el soneto “Apolo”, considerado por muchos críticos su mejor poema. Esteban deja a Martí, como recuerdo, “algunas pequeñas obras pictóricas de Juana, quien ya ha sentido el paisaje”, arte en que la inició el pintor español Sanz Carta.
De regreso a Cuba, Juana toma clases de pintura con el pintor Armando Menocal, autor del único retrato al óleo que se le hizo en vida a Casal.
El propio Casal, al comentar el genio pictórico de Juana, escribe:
“Corta serie de lecciones, recibida de distintos maestros, han bastado para que, iluminada por su genio, se lanzase a la conquista de todos los secretos del arte pictórico. Puede decirse, sin hipérbole alguna, que está en posesión de todos ellos. – No me explique teorías, porque son inútiles para mí, le decía recientemente a Menocal, pinte un poco mejor en
esa tela y así lo entenderé mejor. – Y, en efecto, al segundo día, la discípula sorprendió al maestro con un boceto incomparable.

Publicado por el periódico La Habana Elegante (1896 )
Juana Borrero murió con apenas 18 años, el 9 de marzo de 1896, dos meses antes de cumplir 19, pero a pesar de su muerte temprana es una de las figuras más fascinantes del modernismo Hispano-Americano. Su obra literaria es lectura obligada y su pintura de aporte esencial, para todo aquel que trate de entender los trabajos de la subjetividad y el arte –en especial, pero no solamente, en relación con las mujeres—durante el fin del siglo XIX.
POEMA DE JUANA BORRERO. EL IDEAL.

¡Yo lo siento en mi alma!... Él me reanima
Y me presta el calor del entusiasmo,
Él me muestra a lo lejos, siempre verde
Laurel inmarcesible y codiciado!
El inspiró los cánticos fugaces
Do rimé mis primeros desengaños,
Él me conduce ahora sonriente
Por la senda difícil del trabajo
Cuando a veces me postra el desaliento
O la nostalgia ardiente del pasado,
Él me ilumina un porvenir glorioso
Con el fulgor benéfico de un astro.
Donde quiera me lleve he de seguirle
Y aunque deba morir en suelo extraño
Yo cruzaré tras él siempre serena
La inmensidad grandiosa del Océano.
¡Oh patria! Si la muerte inexorable
No me detiene con su helada mano
En mitad de la senda peligrosa
A donde en pos de mi ideal me lanzo,
Tu recuerdo que siempre irá conmigo
Me dará nuevo ardor ante el obstáculo..
¡Yo salvaré mi nombre del olvido!
¡Yo lucharé por conquistarte un lauro!
1893.


Gini Miguez Lima (comentario)


 Como muchas veces sucede tu articulo me inspira y hasta quiero confesarte algo, lo que más me atrae de Juana Borrego es su pasión, su forma de amar todo cuanto la rodea, su especial sensibilidad, su entrega a lo que crea, recuerdo que cuando mi hija cumplió 15 años le regalé una colección de cartas de la poetisa, me dije  voy a ver cómo la asume una muchacha moderna, desprovista de ataduras al buen decir y para mi asombro le gustaron, conversamos sobre las cartas y disfrutó del romanticismo adolescente de la escritora porque sus sentimientos son auténticos para todas las épocas, el romanticismo no es un mal , es una tendencia a ver la vida, además de un movimiento artístico que proclamo la libertad como el mayor bien del ser humano, que cayó en delirios y excesos, cierto, todos los movimientos artísticos caen hasta que llega otro y en este caso, el Modernismo como una reacción a la cursilería que se había instaurado en algunos románticos, con excelentes excepciones y Juana junto con Casal y Martí es una renovadora, yo , en particular pienso que no en toda su obra está el Modernismo, hay rezagos muy románticos y pienso que es debido a su temperamento dado a la exaltación y a la tristeza, esto no quiere decir que se le quite del lugar que ocupa dentro de la nueva tendencia del Modernismo, por razones muy contundentes, además hay que tener en cuenta que estamos hablando del modernismo como una movimiento artístico que estaba haciendo su aparición, lo mismo me sucede con Gertrudis Gómez de Avellaneda, no puedo sentirla plenamente dentro del romanticismo, a pesar que su vida es totalmente al estilo de los romántico pero en su obra aun se diluyen rasgos del Neo-clasicismo.



 En cuanto a su pintura cuando la descubrí, la admiré más como artista renovadora, como alguien que hace algo diferente a los demás y me gustó mucho. A la poetisa la aprecio, la disfruto porque comparto la pasión, soy apasionada pero algunas me suenan algo, a ver si me explico, ella quiere expresar de tal manera sus estados de ánimo que la poesía me parece un grito, es cuando tú le dices a alguien, espera, despacio, así me pasa con algunas de sus cartas.
 En sus poemas publicados en 1895 en su libro Rimas después “Crepuscular" escrito en 1891 desde el título da muestras de la familiaridad de la poetisa con la producción modernista de sus contemporáneos y la revela como sensible artífice de versos distinguidos por su cromatismo y sensorialidad por estas razones y otras de mayor fuerza la podemos considerar como una más de sus contemporáneos modernistas.
 Murió muy joven, vivió a prisa, en una sociedad cerrada a la mujer y ella se adelantó, la vida no le permitió demostrarnos hasta donde era Juana Borrero. A veces pienso que como otras poetisas de su generación hubieran terminado en el suicidio, por algo el crítico Federico de Onís en su Antología de la poesía española e hispanoamericana de 1934 hace  comparación entre Juana Borrero y Delmiro Agustini, a ambas se las percibe como virginales y a la vez sensuales, imágenes creadas y popularizadas.  Se argumenta también que a Delmiro Agustini se le reconoce como la voz femenina del Modernismo únicamente porque aún se desconoce la producción de Juana Borrero.
 La vida no puede absorberse con tanta “impaciencia del corazón”, querida Juana Borrero.


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