De Cuentos para internautas: Los fugitivos.


No son las cosas las que atormentan a los hombres,

 sino la opinión que se tiene de ellas (Epicteto )

A casi nadie extrañó la llegada de los hermanos, después se supo que lo eran cuando salieron y ella había dejado el bolso que ocultaba su vientre en el closet de su cuarto, no era un embarazo que pudiera considerarse virtual en todo el sentido de la palabra en aquellos tiempos que corrían por las redes de la internet, lo que ocultaba la joven fea y desgarbada, era una laptop, prohibida, era el mayor crimen para los que vivían en el fondo de los terrenos de la casa de los Martínez, todos los que hasta allí habían ido a carenar lo sabían por lo tanto era un pecado llegar con este instrumento que le había arruinado sus vidas, porque estos nuevos inquilinos que desde hacía más de un siglo estaban buscando refugio detrás de la vetusta casona que solo quedaba en la cartulina de una vieja fotografía o en la mente de alguno con genes de historiador porque también las historias estuvieron prohibidas por los que iban llegando, ellos tenían sus propios estatutos y leyes.


Pero ¿Qué desato la furia de los personajes que iban llegando, lentos y sin imposiciones de ningún tipo fuera de su propia voluntad hacia los recién llegados?
Los últimos que llegaron fueron ellos, tan raros y retraídos, no era un embarazo real, se supo que era un embarazo virtual, muy de moda en aquellos tiempos de facebook y las redes sociales donde no solo se conocieron de embarazos, enfermedades, amores, traiciones, suicidios, genios y locos virtuales que empezaron a amenazar la paz del planeta y para no contaminarse muchos habían decidido escapar a diferentes regiones del planeta, los más insospechados iban poblándose de la noche a la mañana como en tiempos de la peste en la vieja Europa, no querían de contaminaciones que arruinaran su vida real con el mundo virtual que como una plaga iba adueñándose de las mentes y solo cobraba aliento frente a la pantalla de un computador.


 Se supo de virtuales que ya no ingerían alimentos y solo necesitaban del agua y el fluido eléctrico para sustentarse, las relaciones familiares se arruinaron, ahora eran solo virtuales las que contaban en la vida de los terrícolas. Las estadísticas señalaban que 7 de cada 10 de los habitantes de la tierra estaban infestados de virtualidad que las consultas de los siquiatras estaban abarrotadas y se temía que para los próximos años la cifra sería muy alarmante y los mismos virtuales habían anunciado que no sería una guerra con armas inteligentes las que exterminarían a los seres humanos, nada de eso,  la humanidad daría paso a la virtualidad,  a una nueva dimensión, una nueva forma de existir donde la realidad fuera otra y cada individuo llevara consigo la suya.


 Los filósofos a los que los historiadores otorgaban el mérito de ser los padres del mundo moderno Juan Jacobo Rousseau y Hegel, eran considerados unos pobres soñadores y los más influyentes en la vida de los hombres de los siglos XX y XXI  Sócrates, Plató, Aristóteles, San Agustín de Hipona, Ludwig A. Feuerbach, Karl Marx, Herbert Spencer, Nietzsche, Heidegger, Ortega y Gasset, Jean Paul Sartre quedarían muy atrás, cuando se llegó a afirmar que el mundo no podría marchar sin la existencia de filósofos, unos muchachitos sentados horas frente a una máquina podrían transformar la humanidad.

Para los virtuales la existencia humana se tambaleaba y había que salvarla y salvarse, una nueva era se avecinaba que nada tenía que ver con los cavernícolas de los siglos mencionados, la virtualidad, vivir en otras dimensiones mas allá de la razón y de los sentimientos, solo la emoción y la realidad irreal vuelta al revés contaban, una visualidad donde la maquina y el cerebro del hombre habían logrado la simbiosis perfecta para la creación de una nueva lectura del universo donde el centro ya no era Dios, ni siquiera el hombre, ahora es solo se trataba de una ilusión basada en fibras y hondas inalámbricas.


Los nuevos fugitivos, los hermanos que detuvieron el parto de la perra gorda desataron las razones por las que muchos huían, huían de los virtuales y a toda costa defenderían sus derechos conquistados y no permitirían que nadie llegara a contaminarlos con artefactos prohibidos. Fueron llevados a los tribunales, después de un acto de repudio a la vieja usanza con piedras como las que recibiera en otras eras María Magdalena, la prostituta, ahora eran arrojadas a sus rostros maltrechos y asustados. Se les confiscó la laptop para la llamas, una nueva Inquisición se estrenaba al fondo de la casona o mejor de la fotografía que colgaba de un árbol sembrado por el primer Martínez, un hidalgo español venido a menos, porque aquel era territorio libre de virtuales y el que llegara desafiando lo establecido se le condenaba como traidor y era expulsado de la comunidad por propaganda enemiga y virtualidad culposa por lo tanto no eran trigo limpio…

Nota:
 Cualquier parecido con seres reales o virtuales es pura coincidencia, en cuanto a las ideas planteadas no existe compromniso de la autora que sus fantasía puedan ser sconsideradas como reales, es pura ficción, consecuencia de la globalización y las redes sociales.


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