Yo, la peor de todas.

 .

No soy una tejedora a la vieja usanza, tejo como la Penélope de hoy, aunque no espere en el andén, voy por el mundo regalando versos y rosas; sueños y besos pero no todo son rosas a veces algo rencorosa, un poco celosa, un toque de coquetería, mal disimulada, nunca mentirosa y nada pretenciosa, ni sinvergüenza ni envidiosa, no me da la cuenta para tanto aunque 2+2 me siga dando 22.
A veces siento un olor a azahar que me silba al oído recordándome el pasado, escapando del presente, soñando con el futuro. Los balbuceos del ayer me afirman que soy poesía, sonrisas, sollozos, canto, amor, melodía , sangre, miedos, dudas y melancolías; mis emociones trémulas y cambiantes me dicen que Dios existe porque estoy viva y puedo amar, odiar, bendecir y maldecir, soñar, dudar, opinar, mentir, perdonar, guardar rencor, pensar en las musarañas sin que nada ni nadie pueda impedirlo...
Siento que la memoria la puedo remendar porque ella me mima


seleccionándome los mejores momentos, me recuerda las cosas que amé, a las que sigo amando y a las que olvidé, a los días eternos de más 24 horas; la que fui y lo que soy porque nunca he dejado de ser: papelacera, atrevida, tímida, miedosa, soñadora, sentimental, egoísta, retadora, como ven, no soy un ángel y  mucho menos perfecta, ni aspiro a Madre Teresa ni a la mejor de todas.

Me conformo con ser la peor de todas para demostrarme día a día que tengo motivos para sentirme viva para luchar y sentir que puedo tener una meta, que soy la peor de todas muy especial, porque soy yo y mi ego es alto, no tanto como el de algunos embusteros de almas que deambulan por ahí disfrazados de santos incorruptibles,
                           Amen.


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