José Ángel Buesa, el poeta enamorado.




 Mi mama en el recuerdo de cada uno de estos versos 
que me parece escucharlos de nuevo. Te quiero.

José Ángel Buesa nació en Cuba, en la ciudad de Cienfuegos en 1911, murió en Santo Domingo, 1982 fue uno más de los muchos cubanos que abandonaron la isla tras del triunfo de la revolución que condujo a nuestro país al desastre del comunismo soviético y las desastrosas consecuencias que trajo a la vida de todos los cubanos. No pretendo hablar de nuestras miserias y desaciertos en cuanto a los últimos casi 60 años de dictadura totalitaria. pero lo traje a colación porque al poeta no lo estudié en el aula, estaba prohibido, era considerado un traidor para los gobernantes, todo el que se iba traicionaba a la patria, a sus líderes y a los mártires, ahí incluían a los de las guerras de independencia y a nuestro José Martí que pretendieron secuestrar y presentarlo como el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada, 1953 centenario de su nacimiento.
La llegada de los rebeldes dividieron a la nación cubana y no solo nos separan de nuestros familiares y amigos, la censura prohibió a los artistas que abandonaron al país y nos borro una parte de nuestra cultura y tradiciones.

Leamos el primer poema seleccionado.

Poema del fracaso.

Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema,
que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer;
Quería aprisionar un alma en un poema,
y que viviera siempre... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, silenció su latido,
y en plena lozanía se sintió envejecer;
Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido
y morir recordando... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro,
en un fugaz anhelo de gloria y de poder;
Subió la escalinata de un palacio de oro
y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser.

Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera,
por vivir plenamente la fiebre del placer;
Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera,
un goce para él solo... Pero no pudo ser.

Y hoy llegas tú a mi vida, con tu sonrisa clara,
con tu sonrisa clara, que es un amanecer;
y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara,
quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser.

Y he de decirte adiós para siempre, querida,
sabiendo que te alejas para nunca volver,
Quisiera retenerte para toda la vida...
¡Pero no puede ser! ¡Pero no puede ser!



 La tradición oral, la influencia familiar hacen que la cultura no desaparezca , no la pueden borrar de un plumazo del subconsciente de los habitantes .
Mi mama recitaba sus poemas, estoy segura que muchas lo hicieron y lo conocí desde niña, así nos impregnamos de su poesía romántica, sentimental, de una gran sensibilidad y de un poder persuasivo tremendo, mis hermanos y yo. Sus versos llegaron a los corazones de casi toda la población, no pudieron desmembrar la magia del arte.

Otro poema, vamos a suponer en mi voz.

Poema de la despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.



Gozó de una gran popularidad en su época, muy pocos dejaron de leerlo en algún momento de sus vidas o le enviaron uno de sus poemas a una enamorada o a un enamorado, aún se hace ahora por email, se textean los versos, hasta los besos y llegan al alma del amante porque el romanticismo es un rasgo humano que a todos nos involucra de una forma u otra.

Lectura silenciosa del poema.

Poema de las cosas.

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se ven...

Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán
y aprenderás entonces que hay cosas como el río
que se están yendo siempre, pero que no se van...

O al cruzar una calle, tu corazón risueño
recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño,
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas,
cosas que son hermosas, sin saber que lo son...

Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.

Además escribió novelas y libretos para TV. Se le conocía como el poeta enamorado. No disfruté de él cuando niña porque aun el amor no había llegado a mi vida, lo hice después de muchos años, aunque sabía que mi madre lo seguía recordando, conocí a otros autores, cambió mi vida y una vez fuera de Cuba, me fui acercando, familiarizando con él y con su poesía fundamentalmente, siempre he sido una romántica incurable, con crisis de cursilerías y otros defectos que no voy a enumerar, otros se encargan de eso y lo hacen muy bien.

Poema del olvido.

Viendo pasar las nubes fue pasando la vida,
y tú, como una nube, pasaste por mi hastío.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
como se van uniendo los bordes de una herida.

Los últimos ensueños y las primeras canas
entristecen de sombra todas las cosas bellas;
y hoy tu vida y mi vida son como estrellas,
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas...

Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita,
nos da una sed más honda que la sed que nos quita,
pero estoy tan seguro de poder olvidar...

Y miraré las nubes sin pensar que te quiero,
con el hábito sordo de un viejo marinero
que aún siente, en tierra firme, la ondulación del mar.



Escogí cuatro de sus poemas, no los voy a someter a un análisis literario, los dejo sueltos para el disfrute de los que gustan de esta poesía que nunca pasa de moda del gran poeta enamorado, Jose Angel Buesa.

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