Animal de costumbre

Juan Sánchez Peláez (1922-2003)


(De Animal de costumbre, 1959.


VIII
Mi padre partió una tarde a España.
Antes de partir, me dijo:
Hijo mío, sigue la vía recta,
Tú tienes títulos.
En esta época tan cruel
No padecerás.

Juan Sánchez Peláez fue el primer poeta venezolano que introdujo en nuestra lírica, la conciencia de la clandestinidad del hombre en el mundo y su certidumbre angustiosa de haber sido arrojado al tiempo como un extranjero, sin su consentimiento» (...) Su rebelión existencial es una actitud lúcida, una expectación lírica, un ceremonial de introspección. Silencioso. Acepta el mundo aunque no lo comprende y su lenguaje flexible, capaz de expresar matices de una sensibilidad visionaria y profundamente artística, constituyó una renovación.2
Juan Liscano, en su obra «Panorama de la Literatura actual» de 1973

Por dicha experiencia de años anteriores
Van y vienen voces ligadas a ti,
Padre.
Y me basta ahora y siempre
El salvoconducto de tu sangre
Mi partida de nacimiento con las inscripciones
dúctiles
Del otro reino.

Ahora te digo:
No tengo títulos
Tiemblo cada vez que me abrazan
Aún
No cuelgo en la carnicería.

Y ésta es mi réplica
(Para ti):
Un sentimiento diáfano de amor
Una hermosa carta que no envío.

Juan Sánchez Peláez fue un poeta venezolano ganador del Premio Nacional de Literatura en 1976. Nació en Altagracia de Orituco y estudió primaria y secundaria en Caracas, desempeñando la docencia en Maturín, Maracaibo y el Estado Sucre. Wikipedia

XVIII
Mi animal de costumbre me observa y me vigila.
Mueve su larga cola. Viene hasta mí
A una hora imprecisa.

Me devora todos los días, a cada segundo.

Cuando voy a la oficina, me pregunta:
"¿Por qué trabajas
Justamente
Aquí?"

Y yo le respondo, muy bajo, casi al oído:
Por nada, por nada.
Y como soy supersticioso, toco madera
De repente,
Para que desaparezca.

Estoy ilógicamente desamparado:
De las rodillas para arriba
A lo largo de esta primavera que se inicia
Mi animal de costumbre me roba el sol
Y la claridad fugaz de los transeúntes.

Yo nunca he sido fiel a la luna ni a la lluvia ni a los
guijarros de la playa.

Mi animal de costumbre me toma por las muñecas,
me seca las lágrimas.

A una hora imprecisa
Baja del cielo.

La característica sobresaliente de su poesía es la tensión entre misticismo y erotismo. Sánchez Peláez mira siempre sus objetos eróticos como entidades lejanas, separadas de lo mundano por un velo metafísico. Según Ludovico Silva en su «Juan Sánchez Peláez, Lo real e ilusorio» 

A una hora imprecisa
Sorbe el humo de mi pobre sopa.

A una hora imprecisa
En que expío mi sed
Pasa con jarras de vino.

A una hora imprecisa
Me matará, recogerá mis huesos
Y ya mis huesos metidos en un gran saco, hará de mí
Un pequeño barco,
Una diminuta burbuja sobre la playa.

Entonces sí
Seré fiel
A la luna
La lluvia
El sol
Y los guijarros de la playa.
Entonces
Persistirá un extraño rumor
En torno al árbol y la víctima;

Persistirá…

Barriendo para siempre
Las rosas,
Las hojas dúctiles
Y el viento.






https://youtu.be/lU1mHGs8CUQ


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