EL SAXOFON.

Mientras
caminaba su mirada se desviaba como una autómata que desconoce las calles pero
sus pasos la delataban, sabía muy bien hacia dónde se encaminaba todas las
noches cuando solo quedaban algunas luces en la ciudad y él la esperaba siempre
debajo de aquel farol que sabía de besos y promesas pero algo la hacía volver
el rostro de vez en cuando como si temiera que alguien la siguiera, no
escuchaba pasos pero la sensación que alguien la seguía se acentuaba, lo sabía
cada vez más cerca, oyó las pisadas certeras sin vacilaciones, pudo ver la
sombra que se adelantaba.
El sonido de
un saxo desafinado a lo lejos se escapaba de un lugar escondido tras la Luna…
Cada vez más alto, más seguidos los acordes, como si se apagaran y volviesen a
sonar cada vez más amenazantes. De pronto cesó la música y fue entonces que
sintió en su espalda unos ojos clavados que le impedían avanzar... y se detuvo,
no intentó mirar hacia atrás, el miedo, no era buen consejero…
Y de
pronto... bajó un relámpago de luz desde una esquina y la encerró para siempre
en esa imagen que camina, camina en las noches oscuras por la gran ciudad. La
música se detuvo en un acorde final interminable como si estuviera en sintonía
con la sombra y bailasen un ritmo desconocido, Respiró, pudo volverse y ver el
rostro de quien la seguía, era un aparecido.
Ver menos

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